Bodegas como Domecq u Osborne son algunos de sus clientes

Normaroc pone nombre a los corchos de silicona

La compañía americana produce anualmente 2.000 millones de tapones sintéticos

Control de calidad en las instalaciones de la compañía en Lieja (Bélgica)
Control de calidad en las instalaciones de la compañía en Lieja (Bélgica)

El vino, y todo lo que ello conlleva, es un mundo de tradición. Los bodegueros o vinícolas suelen mirar los experimentos con cierto recelo, no solo en lo que atañe al propio vino en sí, sino también a su cierre. En este sentido, se pueden diferenciar en la actualidad hasta tres tipos de tapones para vino: los naturales de corcho, los de rosca y los sintéticos.

El corcho representa esa tradición de taponado. Hechos a base de la corteza del alcornoque, han sido durante siglos el único tapón que se recuerda para las botellas de vino y aún son el único aceptado por muchos bodegueros. Sin embargo, la ciencia nos muestra una vez más que nada es estático, que todo se puede mejorar. Los tapones sintéticos representan en este ámbito el progreso, y Nomacorc, radicada en EEUU, es aquí el gran exponente.

Con un volumen de producción de 2.000 millones de tapones al año, es el segundo mayor fabricante del sector en el mundo y líder en tapones alternativos, con una cuota del 60% del mercado. En nuestro país, Nomacorc cuenta con una cuota del 12%, y cerró 2014 con unas ventas de 160 millones de tapones. Bodegas como Domecq, Osborne, o Félix Solís figuran entre su cartera de clientes, aunque es en las botellas de vino blanco donde sus tapones están más presentes. No es de extrañar que su director comercial en nuestro país, Sébastien Andrés, entienda la compañía como “una categoría de cierre en sí junto a los naturales, sus derivados y los de rosca”.

El objetivo primero que motivó lo que hoy sustenta la actividad de Nomacorc, fundada hace 15 años, era combatir el olor a moho y el sabor a corcho en los vinos. El famoso “vino picado”, como se define este problema, afecta a, al menos, un millón de botellas al año, y eso, para los bodegueros, es demasiado. De ahí la necesidad de crear un tapón alternativo que conservara toda la esencia de los vinos.

Las cifras

1.000.000
de botellas se desperdician cada año debidoal sabor a corcho en el vino. Esto supone una pérdida para las bodegas de entre el 1% y el 3% de su producción.

13%
de los vinos embotellados en todo el mundo utiliza Nomacorc. El 56% emplea los naturales y derivados; el 27%, de rosca, y solo un 4% utiliza otras marcas de tapones sintéticos.

60%
de los tapones alternativos para vinos tranquilos pertenece a Nomacorc.

Pero, ¿por qué un tapón sintético? Esa es la principal pregunta que hacen los bodegueros a directivos de esta compañía como Andrés: “Es el más seguro. Evita el sabor a corcho y aporta una regularidad absoluta en todas las botellas gracias al proceso de producción de coextrusión”. Este consiste en la aplicación de un núcleo de espuma que proporciona una impregnación constante y predecible, recubierto con una capa externa elástica, quegarantiza la ausencia de filtraciones durante el embotellado y almacenamiento.

Una labor de innovación

Sebastian Andrés asume la dificultad que tiene introducir un tapón alternativo en una industria tan cerrada y tradicional como la del vino. A pesar de ello, dice contar con argumentos suficientes para conseguirlo, sobre todo gracias a la labor de investigación e innovación científica que se lleva a cabo en Nomacorc desde su creación.

En esa necesaria evolución, que sus más de 500 empleados en sus plantas de EEUU, Bélgica, China y Argentina, la compañía acaba de lanzar su último producto: el primer tapón con huella de carbono cero, fabricado a base de biopolímeros de la caña de azúcar y 100% reciclable, muestra de que la industria vinícula no está reñida con la conservación del medio ambiente.

A pesar del ya mencionado temor de los bodegueros españoles al tapón sintético, cada vez son más los que eligen la alternativa sintética para sus botellas. Las ventas de 2014 significaron un crecimiento del 15% respecto al año anterior, una tendencia positiva que se extiende desde hace varios años, motivada por el desarrollo de una mayor oferta de producto.

El control del oxígeno es fundamental

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En cualquier fase del vino tiene gran importancia la gestión del oxígeno. Ya sea en la vendimia, la elaboración, la crianza, el embotellado o, finalmente, la permeabilidad, el producto está expuesto a la oxidación. Su gestión determinará, por lo tanto, el tipo de sabor que se quiere conseguir en el vino, y raras veces se llega a controlar con eficacia este proceso.

Los científicos de Nomacorc son pioneros en cuanto a gestión del oxígeno en colaboración con institutos vinícolas y distintas universidades.

Tras años de investigación, han conseguido grandes avances en este campo. A través de los procesos de coextrusión y termosellado, se obtiene un producto idéntico y homogéneo. Por si fuera poco, han patentado su propio medidor del oxígeno para las botellas: NomaSense. Su éxito reside en la facilidad de uso y precisión.