El entorno será volátil y marcado por factores geopolíticos

2015, el año de la Bolsa

Operadores de la Bolsa de Nueva York
Operadores de la Bolsa de Nueva York REUTERS

La recta final de 2014 ha desbaratado todas las previsiones que habían avanzado los analistas al inicio del ejercicio. La realidad resulta imprevisible y a comienzos del pasado año nada hacía presagiar un derrumbe del precio del petróleo tan contundente como el registrado en los dos últimos meses de 2014. El nuevo año arranca ahora bajo el nuevo escenario que impone un crudo en mínimos de hace cinco años, que sin duda actuará como un claro estímulo para el crecimiento –al menos en los países importadores de esta materia prima– pero que es reflejo también de una menor demanda en una economía global que no termina de arrancar.

Las consecuencias de un precio del petróleo que ahora ronda los 60 dólares el barril, casi el 50% menos del precio al que cotizaba hace seis meses, será la gran variable que marcará el presente ejercicio, en el que los factores geopolíticos prometen tener mayor peso que en 2014.

Las previsiones de mercado para 2015 toman por tanto como punto de partida un entorno económico de petróleo barato, alivio para países como España pero azote para países productores como Venezuela o Rusia, que ven en jaque sus economías. De hecho, el desplome del crudo y la caída en picado del rublo empujan al gigante ruso hacia la recesión. El alcance de la crisis rusa y su contagio a otros países emergentes será una de las grandes incógnitas con las que arranca 2015. “El espectacular colapso de los precios del petróleo fue una sorpresa por su velocidad y magnitud. Y si este hecho va a ser beneficioso o, por el contrario, un lastre para el crecimiento mundial va a ser la gran sorpresa de 2015. El mejor activo del año será la renta variable, simple y llanamente”, señala Burkhard Varnholt, director de inversiones de Julius Baer.

Si en algo coinciden los expertos en sus previsiones para 2015 es en que va a ser un año volátil. La recuperación económica se ha asentado ya en Estados Unidos, que se prepara este año para la primera subida de tipos desde 2008, pero intenta aún consolidarse en la zona euro, donde todas las miradas están puestas en el BCE. El abaratamiento del precio del petróleo eleva la amenaza de deflación, aunque también contenga el elemento positivo de rebajar la factura energética de gobiernos y empresas y, con ello, de impulsar el crecimiento.

La apuesta unánime, alimentada por el propio BCE, es que la institución que preside Mario Draghi actuará con nuevos estímulos con los que alejar definitivamente el riesgo de deflación y contribuir al despegue del crédito, que incluirán previsiblemente la compra de deuda corporativa y soberana. Pero el horizonte tampoco es diáfano para los planes del BCE, que siempre insiste en que sus medidas de política monetaria deben ir acompañadas por los esfuerzos en reformas estructurales de los gobiernos de la zona euro. El año que comienza va a ser año electoral, con una primera cita en las elecciones generales griegas del próximo 25 de enero.

Comicios en España y Reino Unido

Grecia ha vuelto a demostrar su capacidad para desestabilizar los mercados, ante la posibilidad de que Syriza –partido contrario a las recetas de la troika y partidario de reestructurar la deuda griega– resulte ganador de los comicios, para los que parte como gran favorito. Un escenario de enfrentamiento del nuevo gobierno griego con Bruselas, el FMI_y el BCE desagradaría a los inversores, aunque su exposición a la economía griega sea ya muy reducida después de la quita a la que el país debió someter su deuda. “La situación de la eurozona actualmente dista mucho de la de hace dos años, por lo que el impacto de la situación política en Grecia, que creemos que lo tendrá, será mucho más limitado”, apuntan en Link Securities. Prueba de ello es que la deuda soberana del resto de la zona euro apenas se ha inmutado en las últimas semanas.

Mayor alcance sobre los mercados podrían tener las elecciones británicas y españolas. En Reino Unido, gana peso el partido UKIP, favorable a la salida del país de la Unión Europea.Y en España, se abre paso Podemos, partidario de la renegociación de la deuda y visto con inquietud por los inversores.

A falta de bola de cristal, los inversores solo pueden calibrar el alcance de las citas que ya conocen. Y en un entorno de tipos casi a cero y de recuperación económica —más evidente en EE UU que en la zona euro– la gran apuesta de los analistas es la Bolsa, con posiciones muy selectivas en renta fija.

El BCE, a escena el día 22

El BCE abordará su primera reunión del año, el próximo 22 de enero, en plena cuenta atrás para las elecciones griegas, que se celebrarán el día 25. La política griega ha agitado los mercados bursátiles en el último mes, aunque no así la deuda soberana, lo que será sin duda un elemento menos de presión para Mario Draghi. En todo caso, la expectativa de que el BCE anunciará ya nuevos estímulos en su primera reunión del año es elevada y todos los ojos están puestos en la activación de un quantitative easing, al estilo de la Fed, que active la compra masiva de deuda soberana y corporativa en el mercado. Los inversores dan por hecha una decisión en este sentido, lo que explica los renovados mínimos históricos que marca la rentabilidad del conjunto de la deuda pública de los países de la periferia europea.