En 2013 variaron de municipio 375.000 personas

Joven y con destino Madrid: el perfil de la movilidad laboral en España

El número de trabajadores que ha cambiado su residencia ha caído un 30% en los últimos tres años, aunque siguen siendo más de 1,5 millones.

Un agente del Servicio Andaluz de Empleo atiende a una joven en busca de trabajo.
Un agente del Servicio Andaluz de Empleo atiende a una joven en busca de trabajo.

La destrucción de empleo generada en España hizo cambiar la mentalidad de buena parte de los trabajadores del país.

El desempleado se ha encontrado ante un panorama poco alentador: por un lado, la escasez de oferta laboral, a su vez demandada de forma masiva, y por otro, un aumento de los requisitos por parte de las empresas para poder optar a esos codiciados contratos de trabajo.

De ahí que algunos de ellos, como la movilidad geográfica, pasase de ser un escollo principal para cambiar de empleo a una condición más que salvable.

En 2010, por ejemplo, 2.1619.100 trabajadores habían cambiado su residencia durante los tres años anteriores, en los que se registró la mayor destrucción de empleo tras el pinchazo del sector inmobiliario. Aquel año, casi el 12% de los trabajadores ejercían su profesión tras haber cambiado de municipio de residencia. En 2013, la cifra había descendido a los 1,5 millones, un 30% menos, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y recogidos por Randstad.

Si los datos se reducen a los movimientos durante un único año, las diferencias también son importantes: en 2010, 600.000 asalariados llevaban menos de un año en su nueva localidad de residencia. En 2013, la cifra fue de 375.000, un 37% menos. La estabilización del panorama laboral, al menos en cuanto a destrucción de empleo se refiere, pasa por ser la primera causa para que la movilidad geográfica en España haya reducido sus cifras, aunque el mapa por comunidades autónomas es desigual.

Según otro estudio de Randstad, en el primer trimestre de 2014 solo seis regiones tenían un saldo migratorio positivo, es decir, recibían más trabajadores de los que se marchaban: Madrid, con un saldo positivo de 37.532 personas, Andalucía, con 7.531, y Murcia, País Vasco, Baleares y Navarra. En el lado contrario, Castilla La Mancha, Castilla y León y Aragón son las autonomías con mayor saldo negativo. Servicios y agricultura son los sectores que implican mayor movilidad. 

Más común entre los jóvenes

Además de la influencia que tiene la región de residencia, otro factor que impulsa la movilidad de los trabajadores es la edad. Así lo refleja la estadística que recoge Randstad y que explica que el 13,4% de los empleados menores de 25 años ha trasladado su residencia en los últimos tres años, mientras que entre aquellos con edades comprendidas entre los 25 y los 45 años el porcentaje es del 12,3%.

Menor aún es la proporción entre la población ocupada mayor de 45 años: solo el 4,3% se ha trasladado por motivos labores. En ese caso, se explica que la experiencia en el puesto de trabajo y la necesidad de compaginar la labor profesional con el entorno personal son condicionantes que favorecen la estabilidad geográfica del empleo.

Los jóvenes no solo son, por proporción, los que más varían su residencia en España. El elevado paro juvenil que acusa España, un 52% en octubre, ha llevado a que más de 200.000 hayan abandonado el país entre 2009 y 2013 en busca de un trabajo, según el Instituto de la Juventud de España, y a que seis de cada diez se lo planteen en la actualidad, según un estudio elaborado por Vodafone, fruto de que el 50% se declare pesimista sobre su futuro laboral.

A nivel continental, la Unión Europea favorece la movilidad a través de EURES, que sirve de encuentro entre empresas y trabajadores de la zona.