La generación nacida a partir de los ochenta

Los ‘millennials’, jefes más creativos y colaborativos

Los directivos del futuro estarán más preocupados por lo social y trabajarán por objetivos

Los ‘millennials’, jefes más creativos y colaborativos

Dicen los expertos que los conocidos como millennials son más individualistas, le dan un enorme peso a las causas sociales, al medio ambiente y a la conciliación de la vida familiar. Nos les importa trabajar desde casa, no les interesa pertenecer a una empresa, se mueven por proyectos y han vivido siempre en la era digital. Se considera que pertenecen a esta generación los nacidos a partir de los años ochenta. Las compañías ya se preparan para atraer a este talento diferente, pero ¿cómo serán ellos cuando ejerzan como jefes?

Como pronto, dentro de una década comenzarán a tomar los puestos directivos, por lo que las empresas tendrán que adaptarse a ese cambio. “El directivo del futuro querrá trabajar en entornos colaborativos y por proyectos, fuertemente orientado a resultados. Son generosos y les gusta trabajar en equipo porque creen en ellos”, cuenta Silvia Fernández, directora global de selección de BBVA.

La permanente falta de directivas

Uno de los temas sobre el que trataron los expertos en el encuentro de Infojobs sobre el directivo del futuro es el permanente desequilibrio de sexos en la dirección de las compañías, una equidad que nunca se llega a alcanzar. “Nos queda camino por recorrer. Todavía hay que romper muchas barreras y que nosotras mismas nos creamos que podemos alcanzar los objetivos que nos marcamos”, cree Silvia Fernández, de BBVA. “Hace falta un cambio cultural y eso va a ser más lento. Como sociedad no estamos preparados para que no nos resulte extraño que la directiva sea una mujer”, cree Luis López, de Deloitte. “Hay barreras y prejuicios. En la Administración pública, sin embargo, en la alta dirección hay más mujeres que hombres. A lo mejor es que las empresas no están sabiendo dar un equilibrio familiar que buscan las mujeres”, señala Enrique Verdeguer, de Esade.

Por su parte, María Osman, de IE Business School, recuerda que en las sociedades nórdicas se tiene más asumido la corresponsabilidad de las tareas domésticas entre hombre y mujer: “La necesidad de cuidar de la familia es de los dos y la promoción laboral también es de los dos”. Apunta que en las escuelas de negocios, actualmente, entre los más jóvenes ya están accediendo más mujeres que hombres a cursar los MBA. “Es muy importante que la conciliación sea responsable del directivo, que ponga objetivos y pida resultados a su equipo. Eso se aplica por igual a hombres y mujeres”, destaca Fernández.

“Estarán orientados a resultados pero no tal como los entendemos ahora. ¿Hasta qué punto será importante para ellos ganar dinero? Son conscientes de que el sistema crea cada vez más ricos y más pobres. ¿Hasta cuándo seguirá ese desequilibrio? Ellos tienen más presente dónde está la frontera ética de los resultados”, reflexiona Jaume Gurt, director general de Infojobs. Precisamente la división Infojobs Executive organizó esta semana un debate con expertos sobre cómo será el directivo del futuro. “No todo vale en los negocios, es algo que no se va a reproducir en esta generación. Si eso no está en el ADN de las empresas, serán un fracaso”, coincide la directiva de BBVA.

Obviamente, la actitud de cada persona al frente de una empresa es algo individual, y difícilmente dejarán de existir los tiburones de los negocios, pero los especialistas marcan una tendencia global hacia compañías más sociales. Coincide con el pensamiento de gurús en marketing como Philip Kotler, que señala que al otro lado, los consumidores pedirán responsabilidad social a las firmas; y los productos y marcas favoritos serán aquellos que incorporen esa visión.

“Se va a controlar más cómo se consiguen esos resultados”, confirma Pedro Gato, director de educación ejecutiva de IESE, quien cree que esta generación será más capaz de enfrentarse al statu quo. “Se muestran más creativos, más críticos y más acostumbrados a la incertidumbre”, añade Enrique Verdeguer, director de Esade en Madrid, “y más preocupados por la sostenibilidad”. La directora de programas part-time de IE Business School, María Osman, suma a los atributos de los futuros ejecutivos “la flexibilidad y escuchar mucho”, además de “ligar el impacto social a sus decisiones del día a día”.

Las empresas se preparan

La directiva del BBVA explica que en 2012, desde su entidad se hablaba de que se deseaba formar líderes globales. “Ahora la estrategia del banco es ser totalmente digitales, dar la mejor experiencia digital al cliente. Hay que buscar un equilibrio entre lo que hoy somos y lo que en el futuro queremos ser”, explica. “Debemos compaginar la estrategia actual con la gestión de los millennials”, añade, aquellos jóvenes que ya se están incorporando a las compañías.

“Ellos quieren proyectos personales y desean poseer una marca personal por encima de la de la empresa. El reto es cómo engarzar nuestra cultura con lo que nos piden las nuevas generaciones. Hay que darles autonomía y facilitar equipos de trabajo multidisciplinares”, aclara la directiva del BBVA.

“Lo único cierto ahora en las empresas es la incertidumbre. Los escenarios son más inciertos y volátiles. El modelo de recursos humanos ha cambiado y debemos ver cómo gestionamos el nuevo talento, ofreciendo más flexibilidad y dando más responsabilidad”, aporta Luis López, director de recursos humanos de Deloitte. “El líder ejercerá su función de forma ágil y que genere optimismo”, añade. Incluso se pregunta cómo deberán gestionar lo emocional. El ejecutivo de la consultora también recuerda que estos jóvenes están más preparados para el cambio tecnológico, permanentemente conectados y mantienen unas relaciones “basadas en la diversidad, entendida como algo de mentalidad más que cultural o de país”. El experto de IESE apunta, por su parte, que obviamente el líder del futuro deberá tener “conocimientos técnicos” sobre finanzas, marketing, u otras áreas de la empresa, pero también visión estratégica y “sentido de la responsabilidad, que incluya la integridad”.

“Les mueve el entusiasmo y la vinculación emocional, atributos que les hagan crecer. Los millennials llegan con otras demandas de trabajo. Los más brillantes solo se plantean emprender porque creen que las empresas no piensan en ellos y no quieren ligarse a ninguna compañía”, cree Gurt, de Infojobs. Una independencia “que tendrá consecuencias en las jerarquías”, añade Fernández.