Estudiantes que se convierten en la sombra del máximo ejecutivo

Consejero delegado con apenas 20 años

"He comprobado que es una función demasiado compleja", asegura la joven 'directiva' de Adecco

Microsoft, Apple o Hewlett-Packard han lanzado este tipo de iniciativas

Paola Ospina, consejera delegada mundial de Adecco durante un mes.
Paola Ospina, consejera delegada mundial de Adecco durante un mes.

Los jóvenes pensamos que podemos agarrar el cielo con las manos. Pero he comprobado que ser el máximo directivo de una empresa es demasiado complejo. Hay que estar en todo”. Es la opinión de Paola Ospina (Bogotá, Colombia, 1988), quien durante un mes se ha convertido en consejera delegada mundial de Adecco. La empresa de selección se suma así a la tendencia de elegir a un joven que acompañe durante un periodo de tiempo breve a su líder. Ospina estará hasta principios de octubre trabajando conjuntamente con Patrick De Maeseneire, consejero delegado de la compañía. Tiene su puesto de trabajo junto al despacho del ejecutivo, comparten asistente personal y agenda. Allá donde va el jefe se presenta esta joven colombiana. Eso sí, ella no manda. Solo aprende.

Lleva dos semanas en estas prácticas tan particulares. Y ya ha aprendido unas cuantas cosas: “El presidente debe saber inspirar a las personas y al equipo, ser un buen líder. Además de tener la mente abierta, saber escuchar y recibir ideas. Por último, debe sentir pasión por lo que hace”. Ospina ha realizado esta semana una breve visita a la filial de Madrid desde la sede central en Zurich.

Ospina llega a la oficina cada mañana a las 8.30 horas, mira su email y comienza su maratoniana jornada de reuniones. Pasa el 80% de las 10 horas de trabajo con De Maeseneire. Graduada en Publicidad y Marketing en Orlando (EE UU), trabajaba como camarera antes de que le llegara esta oportunidad. Para lograrlo, pasó un exigente proceso de selección. Primero presentó un vídeo en Youtube de 30 segundos y acreditó saber más de un idioma. De los 1.000 candidatos que también se atrevieron, seleccionaron a 100, que debieron ir pasando pruebas y entrevistas. Finalmente, los 10 mejores se retaron en un campamento de trabajo donde tuvieron que demostrar su talento y habilidades. “Siempre traté de ser única y creativa, es uno de mis fuertes. Intenté demostrar la pasión que tenía”, cuenta.

Cinco cualidades de un veterano

1. La consejera delegada de Odgers Berndtson, Sonia Pedreira, ofrece cinco características de lo que los jóvenes pueden aprender de los presidentes en este tipo de experiencia. La primera, que deben ser personas “muy humanas”, cercanas, que no les cambie el carácter.

2. La importancia de saber trabajar en equipo y de colaborar con las personas con las que se trabaja.

3. “También aprenden la necesidad de ser ordenados, puntuales y de ser metódicos en el puesto de trabajo”, señala Pedreira.

4. Asegura que los universitarios terminan su experiencia con la preocupación de la conciliación. “Deben tener una visión abierta en este sentido, que conjugue la compañía, familia, deporte y sociedad. Deben tener otros intereses más allá de la empresa”, añade.

5. Por último, resalta que los chavales salen con la sensación de haber trabajado duro, “que un día da para hacer muchas cosas”.

El programa, llamado Adecco way to work, se suma a otras iniciativas que han surgido en todo el mundo. Compañías como Microsoft, Apple o Hewlett-Packard y universidades como Stanford o Chicago han lanzado iniciativas similares. “Buscamos mejorar la empleabilidad de los jóvenes dándoles los conocimientos sobre cómo enfrentarse al mundo laboral y ofreciéndoles la ocasión de tener una experiencia única que les permite diferenciarse”, explica un portavoz de Adecco. “Paola tiene la oportunidad de aprender cómo se gestiona y organiza una empresa multinacional presente en 50 países, con 31.500 empleados y 19.400 millones de euros en ingresos”, añade.

En España, la firma de cazatalentos Odgers Berndtson, la de selección Ray Human Capital y el diario El País organizan anualmente el programa Consejero delegado por un día. En 2015 celebrarán la quinta edición. Cada año, 18 estudiantes de tercero o cuarto de carrera pasan una jornada junto al máximo directivo de una compañía. Hasta ahora han participado 30 empresas.

En las anteriores cuatro ediciones, los universitarios han aprendido cómo actúan los líderes empresariales y han vivido más de una anécdota. En una ocasión, el presidente de una multinacional se llevó a su inexperto colega a un reunión del comité ejecutivo. Los presentes pensaban que el acompañante debía ser un joven brillante de alguna consultora externa. Solo al final, se descubrió la verdad.

“El objetivo es atraer talento al mundo empresarial. En muchas ocasiones, los jóvenes tienen estereotipos y malos ejemplos sobre cómo es el presidente de una compañía, por lo que muestran rechazo al sector privado”, explica Sonia Pedreira, consejera delegada de Odgers Berndtson. “Tras la experiencia, los estudiantes nos dicen que se sorprenden de que el directivo sea una persona cercana y normal, pero con una amplia visión del negocio. También les llama la atención cómo gestionan a los equipos y el trabajo colaborativo”.

Diego Balmaseda
Diego Balmaseda

Por otro lado, los directivos destacan que los jóvenes están más maduros que ellos mismos a esa edad. “Dicen que ellos eran más pipiolos. Los universitarios de ahora han viajado más, han hecho cosas diversas como colaborar en ONG y saben idiomas. En definitiva, han vivido más”, señala Pedreira. Por eso, recomienda a las empresas contar con estas generaciones incluso en los puestos directivos. “El mundo cada vez será más complejo, con cambios tecnológicos, y más abierto. Ellos están acostumbrados. La empresa debe representar a la sociedad y debe ser diversa. Es bueno rejuvenecer los cargos”, añade.

Otro ejemplo es el de Diego Balmaseda (Madrid, 1988), quien participó en la primera edición de la iniciativa de Odgers Berndtson. Entonces, hace cuatro años, estudiaba Derecho y Administración de Empresas en Icade. Ahora trabaja como analista en Google. En su caso, compartió ese empleo con Francisco Román, presidente de Vodafone. Desayunó junto al ejecutivo en una reunión de periodicidad mensual que realiza la compañía con una decena de empleados que explican, cada uno en su campo, sus preocupaciones. Después tuvo encuentro con directivos de distintas áreas.

“Me encantó, porque descubrí una vocación muy grande en las personas por hacer bien su trabajo. Me di cuenta que el mundo de la empresa puede ser bonito, en el que se cubren necesidades de la gente con nuevos productos”, recuerda. “Me sorprendió esa ilusión”.

Él reconoce que este programa le ha abierto alguna puerta. “En las entrevistas esta experiencia siempre destaca en el curriculum y me preguntan por ella. Es algo que te diferencia de los demás candidatos”. Antes de llegar a Google trabajó en The Boston Consulting Group. En la compañía de internet le cuestionaron en un par de entrevistas por su paso por esta iniciativa.

Balmaseda cree que un buen presidente debe demostrar liderazgo y motivar a su equipo. “A mí, Román me decía que no conocía a la perfección todos los campos, pero que sí sabía delegar bien”. De su generación opina que todavía tiene mucho que aprender antes de asaltar los despachos presidenciales.

Gracias a la experiencia de Adecco, Ospina habrá viajado con De Maeseneire por casi una decena de países y conocido a un gran número de directivos. Tras acompañar al consejero delegado percibe como una de las grandes dificultades cómo equilibrar la vida personal y familiar. También le parece complicado “no perder la meta final” de adónde quiere llegar la empresa. “De momento me quedo con uno de sus consejos. Me dice que siempre muestre pasión, que no deje de luchar por lo que quiero”. Tras este mes de presidenta suplente, Ospina tiene que presentar un proyecto con lo aprendido. “Se supone que al final de las prácticas me harán una oferta de trabajo. Me encantaría quedarme en el departamento de marketing. Prefiero que sea en Europa”.