Berlín intentará abortar la idea en la cita de hoy

El impulso fiscal pedido por el BCE divide al Eurogrupo

Luis de Guindos, con Jeroen Djisselbloem, en una reunión anterior del Eurogrupo.
Luis de Guindos, con Jeroen Djisselbloem, en una reunión anterior del Eurogrupo.

La reunión del Eurogrupo en el norte de Italia se prevé como una de las más caldeadas de los últimos meses. Los 18 ministros de Economía de la zona euro llegan al encuentro con la amenaza de una tercera recesión en menos de seis años.

Los datos de crecimiento del segundo trimestre han sido tan pésimos que, por primera vez, el BCE ha reclamado un impulso fiscal para evitar una tercera recesión en menos de seis años. A finales de agosto, el presidente del emisor, Mario Draghi, aprovechó la reunión habitual de banqueros centrales en Jackson Hole (EE UU) para lanzar su mensaje junto a una retahíla de pésimos presagios sobre la caída de la inflación en la zona euro.

La propuesta del BCE ha conmocionado al Gobierno alemán, que hasta ahora contaba con el emisor como aliado incondicional para defender el recorte del gasto y las reformas estructurales como la vía para poner fin a la interminable crisis de la zona euro. Fráncfort secunda todavía esas recetas, pero considera que ya no son suficientes y reclama una expansión presupuestaria en el conjunto de la zona euro.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, no oculta su intención de abortar la propuesta del BCE o, al menos, reducirla a la mínima expresión. Pero Schäuble tendrá que enfrentarse a los ministros de Francia e Italia, dos países con la economía estancada y partidarios de relajar el ritmo de recorte del déficit. Fuentes españolas secundan las tesis del BCE y consideran que se podrá alcanzar un acuerdo antes de fin de año para prorrogar los plazos del déficit a cambio de reformas.

El desafío de París ya es evidente. Anteayer, solo 48 horas antes de la reunión de Milán, Francia revisó a la baja hasta el 0,5% sus previsiones de crecimiento para este año y anunció que no podrá cumplir con los objetivos de déficit a los que se había comprometido este año, del 3,8%.

Las fuentes más ortodoxas del Eurogrupo advierten de que Francia se expone al procedimiento sancionador previsto en el Pacto de Estabilidad contra los países que deliberadamente incumplen el déficit. Pero los tiempos de recesión soplan a favor de una tregua en el ajuste para dar margen a la recuperación de Francia e Italia. La oferta, sin embargo, no será incondicional. “Los países que reclaman flexibilidad en el pacto deberán anunciar antes reformas estructurales”, señalaba en una entrevista a CincoDías Benoît Coeuré, miembro del comité ejecutivo del BCE.

Guindos y Dijsselbloem, cara a cara

El enfrentamiento entre Alemania y Francia sobre la relajación del Pacto de Estabilidad parece llamado a dominar la reunión del Eurogrupo de hoy en Milán. Pero la ciudad italiana también será testigo del reencuentro del ministro holandés de Economía y presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, con su colega español Luis de Guindos. Será el primer cara a cara después del rifirrafe de este verano entre España y Holanda por las maniobras españolas para intentar desalojar del cargo antes de tiempo al ministro holandés.

“El puesto no está vacante”, recalcó Dijsselbloem la semana pasada ante el Parlamento Europeo, visiblemente molesto por los continuos rumores propagados desde Madrid sobre su supuesta salida del Eurogrupo. El holandés lamentó unas turbulencias que, según él, dañan la gestión del Eurogrupo.

En principio, Dijsselbloem seguirá en el cargo hasta junio de 2015. Fuentes españolas le colocaban a finales de año como presidente del Mecanismo Único de Resolución, cargo abierto a concurso hasta la semana que viene.