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Un Reino Unido por cuenta propia

Los trabajadores británicos se han vuelto más flexibles. En general, parecía algo bueno pero tiene muchos aspectos malos para ellos. Y también tiene importantes implicaciones macroeconómicas. Es probable que el auge de los trabajadores por cuenta ajena en Reino Unido mantenga los salarios y la inflación acorralados durante bastante tiempo. La subida de tipos de interés podría llegar más tarde de lo que los mercados esperan.

Los sueldos están en las mentes de los miembros del Comité de Política Monetaria del Banco del Inglaterra, según las últimas actas. En teoría, una tasa de desempleo en descenso debe conducir rápidamente a un incremento en los salarios, ya que los empleados se encuentran en una mejor posición para negociar. Pero eso no ha sucedido en Reino Unido. La tasa de desempleo ha caído de más del 8% en 2011 al 6,5% ahora. El aumento anual de los ingresos de los trabajadores fue de solo un 0,3% en los tres meses hasta mayo, muy por debajo de la inflación del 1,9%.

El comité se pregunta si es solo cuestión de tiempo que los aumentos salariales lleguen, o si tiene que haber un cambio estructural. La mejor respuesta es una combinación de ambos, y los cambios estructurales sugieren que la recuperación de los sueldos llevará mucho tiempo.

El Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra se pregunta si la subida de los salarios es solo cuestión de tiempo

Un récord de 30,6 millones de personas están ocupadas en Reino Unido, 1,8 millones más que en el mínimo de principios de 2010 y 0,9 millones más que en el pico anterior a la crisis de 2008. Pero el trabajo freelance representa el 83,5% del aumento del empleo desde 2008.

La austeridad del gobierno puede representar una parte significativa del cambio. Muchas de las 883.000 personas que dejaron de percibir una nómina del Estado desde mediados de 2010 fueron empujadas a una valiente nueva vida por cuenta propia. Los recortes de empleos en el sector privado durante la recesión probablemente tuvieron un efecto similar.

Mientras tanto, el gobierno hizo uso de beneficios e impuestos. Por un lado, se restringieron los incrementos en los beneficios del bienestar y el desempleo. Por otro, se elevó el umbral para pagar impuestos sobre la renta. Los puestos de trabajo poco remunerados se volvieron más rentables en términos de ingresos netos.

Hay otras tendencias en juego. El gobierno está aumentando gradualmente la edad de jubilación y los bajísimos tipos de interés implican que los ahorros de los trabajadores de más edad no están proporcionando los ingresos esperados –lo que incita a los mayores a volver a su empleo o a permanecer en él, a veces con ingresos bajos o a tiempo parcial–.

El nuevo ejército de trabajadores por cuenta propia puede tener el mismo efecto sobre los salarios que la antigua gran masa de desempleados. Los trabajadores que están dispuestos a entrar de nuevo en la fuerza laboral remunerada pueden deprimir el conjunto de los sueldos.

El pobre crecimiento global de los salarios también puede reflejar la debilidad de la productividad y la competitividad británicas. La producción total del trabajador por hora fue un 4,3% menor en el primer trimestre de 2014 que en el primer trimestre de 2008. Los empleados no son suficientemente productivos ni las empresas lo suficientemente competitivas como para justificar mayores pagos.

Aun así, la presión salarial está, probablemente, solo aplazada, no relegada a la historia. La Confederación de Reclutamiento y Empleo aseguró este mes que las empresas que buscan personal aumentaron los salarios ofrecidos al ritmo más rápido desde 1997. Pero las ofertas mejoradas a algunos miembros del personal de nueva contratación aún no están haciendo subir los sueldos en conjunto, si los datos oficiales están en lo cierto.

En general, parece probable que el mercado de trabajo británico tenga menos actividad de lo que sugiere el rápido descenso en la tasa de paro. Y en un Reino Unido en el que los trabajadores siguen viendo cómo sus salarios reales luchan contra la inflación, el gasto puede resultar lento para expandirse. Esto podría sugerir que el ritmo de crecimiento económico se ralentizará con respecto a su velocidad actual y que el reciente aumento de la inflación al 1,9% se invertirá.

No parece que ni el gasto ni la inflación vayan a escaparse del duro campo de trabajo británico a corto plazo. Si ese es el caso, es posible que el Banco de Inglaterra empiece a meditar su primer aumento de tipos de interés.