Un cupón de lotería de 76 años

La ONCE, una historia de unión y superación

La organización comenzó en 1939 con pequeños sorteos provinciales

El salto más llamativo llegó con ‘El Cuponazo’ en 1987

La ONCE, una historia de unión y superación

Corrían los años treinta cuando varias asociaciones españolas de invidentes comenzaron a organizar las primeras rifas para obtener ingresos. Buscaban liberarse de una condición histórica ligada a la mendicidad y a la exclusión social. Nacieron en varios puntos de Andalucía, Levante y Cataluña y sus sorteos se reducían meramente al ámbito local. El Sindicat de Cecs de Catalunya, la Sociedad de Socorro y Defensa del Ciego, el Centro Instructivo y Protector de Ciegos de Granada y La Hispalense, asociación sevillana, fueron algunas de las más conocidas. No fue hasta 1938 cuando todas se unificaron en una sola organización. Javier Gutiérrez del Tovar, Mariano Ortega, Primitivo Pérez y Julio Osuna fueron los encargados de impulsar esta unión.

Cronología

La ONCE, una historia de unión y superación

1930. Surgen las primeras asociaciones locales de ciegos en Andalucía, Levante y Cataluña. Comienzan a vender cupones en sus regiones para obtener ingresos.

1938. El 13 de diciembre nace la Organización Nacional de Ciegos para aunar a las pequeñas asociaciones. Los pioneros que hacen posible la unión son Javier Gutiérrez del Tovar, Mariano Ortega, Primitivo Pérez y Julio Osuna (en la fotografía).

1939. El 8 de mayo se celebra en Madrid la primera rifa de cupones organizada por la ONC.

1940. Ya son 2.000 las personas que venden boletos de la ONC por todo el Estado. De ellas, cerca de 500 sufren una discapacidad diferente a la ceguera. La mayoría son mutilados de guerra.

LOS CINCUENTA. Los cupones se venden en todas las provincias. Su precio y el premio aumentan de cantidad. En 1952, se añade la E a las siglas para formar la Organización Nacional de Ciegos Españoles.

LOS SESENTA. La organización crece y comienza a crear escuelas para ciegos y a firmar convenios con telefónicas y fábricas de caramelos para emplear a personas ciegas.

1982. Llegan las primeras elecciones internas en la organización tras las disputas entre los progresistas y los conservadores.

1984. Con el juego legalizado, la ONCE tiene que competir con los casinos, los bingos y las tragaperras. El sorteo pasa a ser nacional y aumentan las cifras de los premios.

1987. Una medida innovadora. Nace El Cuponazo, un premio de 100 millones de pesetas por un boleto de 100 pesetas. La mayor cantidad hasta la fecha.

1990. Se pone en marcha la fundación ONCE del perro guía, un paso adelante en la autonomía de las personas ciegas.

1993. La ONCE crea su corporación empresarial para diversificar sus fuentes de ingresos y reafirmar que el empleo para las personas con discapacidad es posible. Once y su Fundación serán agentes clave en la realización de los Juegos Paralímpicos de Barcelona en 1992.

Así fue como el 13 de diciembre de 1938, casi finalizada la Guerra Civil Española, el gobierno de la junta golpista firmó en Burgos el decreto fundacional de la ONC (Organización Nacional de Ciegos). La E de españoles no llegaría a formar parte de las siglas hasta 1952.

Unificándose el esfuerzo y las demandas de las distintas asociaciones de ciegos, se consiguió el reconocimiento y la protección del Estado. Pero el mayor logro de este colectivo fue, sin duda, empezar a vivir de su trabajo y de su esfuerzo, y no de una pensión. La venta de cupones de lotería fue el método elegido para empezar esta andadura. El 8 de mayo de 1939, se realizó en Madrid la primera rifa de cupones de la ONC. El número premiado fue el 922.

Mucho han cambiado las rifas desde entonces. Los cupones tenían tres cifras y los sorteos eran únicamente provinciales. Repartían menos dinero, pero también eran más baratos. Era una lotería adaptada a una España de posguerra, en la que un pequeño premio podía solucionar la vida del agraciado. Y es que, acabada la guerra, en la ONC ya vendían cupones de lotería más de 2.000 personas, de las cuales, algo menos del 25% tenía una discapacidad diferente de la ceguera. La mayoría de ellas, eran mutilaciones provocadas en el frente de batalla.

La organización comenzó a crecer. En los años cincuenta, el cupón de la ONC ya se vendía en la totalidad de las provincias españolas. Su precio aumentó y con él, los premios y el salario de los vendedores. Aparecieron los primeros colegios diseñados para los niños invidentes, que se desarrollaron con plenitud en los años sesenta junto con los centro de Formación Profesional, las escuelas de Fisioterapia, los centros de telefonía o las fábricas de caramelos. Las personas ciegas ya podían integrarse plenamente al mercado laboral y disfrutar de servicios como las bibliotecas con libros en braille y con servicios sonoros. La ya llamada ONCE no fue ajena a la modernización del país y a los conocidos como felices años sesenta.

Llegó 1975 y comenzó una etapa convulsa en la que la ONCEquiso ser la protagonista de su propia historia. Muerto el dictador, la ciudadanía votaba en las urnas por primera vez en 40 años y los ciegos reclamaban poder formar parte en la toma de decisiones de su organización. Lo consiguieron y pudieron celebrar sus primeras elecciones internas en 1982. Desde entonces, cada cuatro años, se elige por votación la composición del Consejo General de la ONCE.

Ya entrados los ochenta, el cupón perdía fuerza ante la competencia de los juegos recién legalizados. Tocaba reinventarse para hacerse un hueco en el nuevo mercado. Unas rompedoras campañas publicitarias y unos cambios innovadores lo lograron. El 2 de enero de 1984, el sorteo de la ONCE comenzó a ser nacional, los cupones alcanzaron las cuatro cifras y los premios pasaron a ser mucho mayores. Estas medidas aumentaron la venta de boletos en un 300%. Llegaron también los cupones diarios y los del fin de semana. La mayor sorpresa se lanzó en 1987, con El Cuponazo. Un premio de 100 millones de pesetas por un cupón de 100 pesetas (60 céntimos de euro).

Tras 76 años, las cifras de la ONCE hablan por sí solas. La organización genera 136.000 empleos directos e indirectos, de los que 20.000 se dedican a la venta de cupones.

El adiestramiento de un perro guía cuesta 40.000 euros

En el año 1990 se inició la puesta en marcha de la Fundación ONCE del Perro-Guía, un paso crucial en la libertad e independencia de las personas ciegas.

Años antes, en 1963, se habían vivido las experiencias iniciales con perros guías en España, cuando llegaron los primeros ejemplares provenientes de Estados Unidos gracias a un acuerdo entre la ONCEy la escuela Leader Dogs, de Detroit.

No fue hasta 1972 cuando abrió la primera escuela de perros guía en territorio español, concretamente en Sant Joan (Mallorca). En sus años de actividad entregó 150 perros, y aunque cerró sus puertas en 1987, formó los cimientos de la escuela actual.

La Fundación ONCE del Perro-Guía es la escuela que cuenta con el mayor número de trabajadores discapacitados del mundo. Hoy, hay más de 1.000 personas con ceguera o discapacidad visual que acude a ella y recibe la ayuda de estos animales. La fundación se encarga de todo lo demás: cría, adiestra y prepara los perros para esta función. Pero sobre todo, asume los elevados costes que tiene este proceso. De media, la preparación de un perro guía cuesta 40.000 euros y, en España, cada año se gradúan cerca de 100.