Necesitarán autorización para operar y tendrán que pagar más comisiones

Europa limita el poder en las Bolsas de las ‘máquinas especuladoras’

Elvira Rodríguez, presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Elvira Rodríguez, presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Una nueva avalancha normativa se avecina sobre los mercados europeos de la mano de la segunda edición de la Directiva Mifid, creada para proteger (mejor) al pequeño inversor. Ya está aprobada y, aunque irá entrando en vigor de forma paulatina para estar totalmente operativa en 2017, ahora deben abordarse los detalles.

Rodrigo Buenaventura, director de la división de mercados del supervisor europeo (ESMA), destaca que, a diferencia de la Mifid I, la nueva normativa pondrá la lupa en otros activos más allá de las acciones. El exjefe de mercados de la CNMV, ponente en la convención de la Federación Europea de Mercados (FESE, en sus siglas en inglés) celebrada en Zúrich (Suiza), a la que CincoDías acudió en un viaje organizado por BME, señala que, entre otros muchos aspectos, habrá más control sobre la negociación bursátil de alta frecuencia.

La cuota mercado de este tipo de operativa –que se lleva a cabo a través un algoritmo informatizado sin ninguna o muy poca intervención humana– en Europa oscila entre el 35% y el 40% del volumen total negociado, según el bróker estadounidense Rosenblatt, especializado en el análisis de las estructuras de los mercados bursátiles de todo el planeta.

En la Bolsa española supondría que este tipo de operativa ha movido entre 160.000 y 180.000 millones de euros en lo que va de 2014.

Este modelo para operar en Bolsa ha hecho las delicias de los grandes hedge funds. Es más, algunos brókeres que operan en el mercado español, como Auriga Securities, tratan de atraer a estos hedge funds con sistemas que garantizan ser los más rápidos a la hora de hacer llegar una orden al mercado. En Wall Street, la cuota de la negociación efectuada por máquinas sube hasta el rango de entre el 50% y el 55%, debido a que es el mercado más líquido y también a que los supervisores estadounidenses –principalmente, la SEC– están a gusto con su presencia. Y eso pese a los sustos del pasado, como el desplome repentino de las Bolsas estadounidenses el 6 de mayo de 2010. El Dow Jones pasó de caer un 2% a un 10% en cuestión de segundos.

Pues bien, en Europa no están dispuestos a pasar por trances similares. No solo no se dará más cancha a la especulación a través del high frecuency trading, sino que se le pondrá vigilancia adicional. La Mifid II especifica que este tipo de negociación implica “riesgos de que se generen órdenes duplicadas o erróneas, u otros tipos de anomalías que puedan causar trastornos en el mercado", y añade que pueden exacerbar “la volatilidad en caso de que el mercado tuviera ya una situación problemática".

La directiva señala que “sería conveniente que todas las empresas de negociación algorítmica de alta frecuencia necesitaran autorización", y en todo caso aboga por penalizarlos: “Los Estados miembros deben también tener la facultad de autorizar a las Bolsas a imponer comisiones más elevadas para colocar órdenes que seguidamente son canceladas y a los que aplican técnicas de negociación algorítmica de alta frecuencia [...]", afirma.

El marcaje a esta técnica, reprobada por la UE a la vista de la nueva regulación, será total. Así, se crearán indicadores de todas las órdenes generadas por la negociación algorítmica. De aquí que sea de vital importancia la definición que apruebe la ESMA sobre qué se considera negociación de alta frecuencia. Los interesados aún pueden opinar (hasta el 1 de agosto).

Fuerte ataque a las operaciones en la sombra

La banca en la sombra es uno de los temas que más preocupa a las autoridades europeas, y tanto la directiva Mifid II como la normativa EMIR, creada para aportar seguridad y transparencia a la operativa de derivados extrabursátiles (OTC), dedican intensos esfuerzos para vigilar las operaciones que no se reflejan en los mercados supervisados. En resumen, la normativa busca que la mayoría de los contratos de derivados sea liquidada en cámaras de contrapartida (una entidad que absorba el riesgo de contraparte), que además necesitarán unas elevados ratios de solvencia. La Mifid II introducirá, bajo la tutela del supervisor europeo de los mercados (ESMA), un límite a las negociaciones no realizadas en las Bolsas clásicas (mercados regulados). Así, las operaciones cruzadas en plataformas de negociación alternativas, como los sistemas multilaterales de negociación (MTF, en sus siglas en inglés) estarán limitadas.

Las negociaciones en las denominadas plataformas oscuras (dark pools) quedarán restringidas conforme a dos límites. El primero implica que el volumen de un instrumento financiero determinado –una acción, en la mayoría de los casos– con exención de precios de referencia, por ejemplo, no po_drá exceder el 4% de todo el volumen de negociación en cualquier plataforma de negociación de la UE. Si este umbral se supera, la autoridad competente –en España sería la CNMV– suspenderá la negociación de ese activo en esa plataforma por seis meses. El segundo límite implica que el máximo volumen negociado en plataformas oscuras no puede superar el 8%. Si se excede, se suspenderá la negociación en la sombra de ese activo.