Cocinero y fundador de elBullifoundation

Ferran Adrià, 25 años vestido de blanco, ahora de negro

Hace una comida fuerte al día, aunque una de sus aficiones es conocer restaurantes

En 2016, cuando la fundación esté en funcionamiento, volverá a vivir en Cala Montjoi

Ferran Adrià.
Ferran Adrià.

Sigue siendo, aunque ahora ya no ande entre fogones, el cocinero más influyente del mundo. Ferran Adrià (Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 52 años) vive una segunda vida, en la que sigue teniendo al planeta pendiente de su penúltimo proyecto, elBulli Foundation, institución con la que pretende volver a revolucionar el sector gastronómico. Además, acaba de renovar como embajador de Telefónica, compañía con la que, desde 2010, recorre el mundo desarrollando proyectos vinculados a la innovación digital aplicada al mundo de la gastronomía.

A pesar de todo este boom mediático que siempre le acompaña, reconoce que su vida es sencilla y sus gustos los resume en tres:el Barça, conocer restaurantes y viajar. “Me gusta el Barcelona desde que era pequeño, es de esas cosas que cuando veo un partido de mi equipo me olvido de todo. Eso no significa que me guste el fútbol”, aclara.

En cuanto a las otras aficiones, estas giran alrededor de su profesión. “Me encanta comer y me encanta viajar por todo el mundo para conocer restaurantes”, afirma Adrià. Yenumera los lugares a los que ha viajado, por motivos de trabajo, en los últimos meses:Seattle (Estados Unidos) Hong Kong, Brasil e Ibiza. Por tanto, aclara que sus verdaderas vacaciones pasan por no viajar, por no salir de Barcelona. “A pesar de que pueda parecer lo contrario, en mi vida personal soy muy normal”. Señala además que no suele cocinar mucho en casa, donde para poco. El hecho de estar casado y no tener hijos le permite mantener cierta libertad. “Soy un gran privilegiado, aunque tengo problemas como todo el mundo”.

Restaurante Pakta, de Albert Adrià.
Restaurante Pakta, de Albert Adrià.

HOTELES. No tiene un hotel preferido. Sin embargo le sorprenden aquellos que tienen un punto diferente, de innovación.

ATONIO MIRÒ. Suele comprar la ropa en la tienda Groc, la primera que abrió en Barcelona el diseñador catalán. Ahora viste de oscuro, ya que afirma que durante 25 años, los que ejerció como cocinero, vistió de color blanco.

REGRESO A CALA MONTJOI. En 2016, cuando el proyecto de elBullifoundation esté a pleno rendimiento, Ferran Adrià volverá a vivir en esta mítica cala de Roses (Gerona), que se convirtió en lugar de peregrinaje de los gastrónomos de todo el mundo.

COLECCIONISTA. Confiesa una manía, la de coleccionar lápices y bolígrafos de los hoteles que visita. Y los guarda como recuerdo de los lugares a los que ha viajado.

Colecciona lápices de hoteles.
Colecciona lápices de hoteles.

ELBULLI LAB. Asegura que se encuentra en el mismo punto que en 1988 cuando comenzaba en elBulli. Ahora vive volcado en el desarrollo de un laboratorio creativo, donde trabaja con jóvenes de 20 y 22 años, que le devuelven a la energía de sus orígenes. “Lo hago porque me apetece y además es sin ningún ánimo del lucro”.

COCINA NIKKEI. El último restaurante que le ha sorprendido ha sido Pakta, uno de los locales que su hermano Albert Adrià regenta en Barcelona. “Me gusta lo que está haciendo, es lo más excitante que hay ahora mismo en cocina”.

NADA MATERIALISTA. “Necesito pocas para ser feliz. No tengo coche y también viajo en metro”.

EL INCREÍBLE JAPÓN. Es el lugar, a los que ha viajado, que más le ha sorprendido por la diferencia cultural.

CAMINA UNA HORA AL DÍA. Es su manera de mantenerse en forma y aprovecha ese rato para hablar por teléfono. Hace una sola comida fuerte al día.