¿Utilizará el BCE la Gran Bazooka?

Las medidas adoptadas por el BCE en su reunión del 5 de junio son de gran trascendencia y contribuirán a aumentar el crédito que fluye a las empresas y particulares. ¿Pero serán decisivas? ¿Conseguirán incrementar de forma sustancial el crédito en los países periféricos? La lectura inicial de las decisiones tomadas por el Consejo de Gobierno del BCE es positiva: disminución del tipo de interés que cobra el BCE en sus préstamos a los bancos (del 0,25% al 0,1%) y, por primera vez, cobrar interés a los bancos que depositen fondos en el BCE. Ambas medidas deberían estimular a los bancos a prestar a la economía real. Pero sucesivas reducciones de los tipos de interés en los últimos años no han conseguido este propósito, ni tampoco desvanecer el fantasma de la deflación. Los bancos continúan lastrados con deudas y activos tóxicos, y utilizan la ayuda que les presta el BCE para sanear sus balances e invertir en activos con mayor rentabilidad. El billón de euros que el BCE inyectó en el sistema financiero entre diciembre de 2011 y febrero de 2012 mediante préstamos al 1% a los bancos (los dos LTROs) sirvió básicamente para que éstos compraran deuda de los periféricos con una rentabilidad del 5-7%, y obtuvieran así pingües beneficios. Se argumentará que sin los LTROs los estados -- a través de los contribuyentes -- hubieran tenido que rescatar a más bancos. Pero para los desempleados del sur de Europa o las PYMES que pagan un sobreprecio para obtener financiación, dicha discusión es ahora irrelevante.

Dragui ha sacado aparentemente otro conejo de su chistera. La creación del TLTRO, mecanismo mediante el cual el BCE aportará €400.000 millones a los bancos durante los próximos cuatro años a cambio de que presten dichos fondos a la economía real. España recibirá €54.000 millones, de un total de €155.000 millones asignados a los periféricos. Los analistas calculan que la disminución de los costes de financiación de las PYMES españolas podría ser de entre 30 y 80 puntos básicos. Afortunadamente, dichos costes de financiación ya han disminuido debido al descenso sustancial de la prima de riesgo de los periféricos y los intereses que pagan sus tesoros por captar inversores. Pero siguen siendo superiores a los de sus homólogos alemanes y del norte de Europa, circunstancia que les impide competir en igualdad de condiciones y ampliar sus operaciones.

Cómo sabemos que el TLTRO no cosechará los mismos resultados que los LTROs – convirtiéndose en otra barra libre para los bancos? Dragui explicó que los bancos deberán devolver la financiación al BCE si no la prestan a empresas o particulares. Existe por consiguiente condicionalidad. Pero muchos analistas dudan de la solidez de dicha condicionalidad. Los bancos tienen hasta dos años para decidir el destino de los préstamos. Pueden perfectamente especular con ellos mediante el “carry trade” (comprar activos de mayor rentabilidad) y devolverlos al cabo de dos años sin ninguna penalización al BCE. Las próximas semanas y meses desvelarán la eficacia del TLTRO. Sabemos que Alemania veta que el BCE compre deuda soberana de los periféricos directamente de sus tesoros (sí lo hace en el mercado secundario) y que emita dinero para comprar dichos activos. Todos los bancos centrales (Reserva Federal, Banco de Inglaterra) han empleado el quantitative easing. A pesar de los recelos, no ha provocado inflación y ha sido una de las causas fundamentales del mayor crecimiento y creación de empleo en los Estados Unidos y Reino Unido.

Si la batería de medidas anunciadas por el BCE el 5 de junio no consigue dinamizar el crédito a la economía real en los periféricos y las economías de la eurozona no levantan cabeza, Dragui no tendrá más remedio que sacar la famosa “gran bazooka” y comprar activos a mayor escala, por mucha oposición que encuentre en Berlín. El conocimiento de la historia impide repetir errores. Pero ningún observador racional puede argumentar que una inflación hipotética es una mayor amenaza que las verdaderas y desoladoras altas tasas de desempleo.

Comentarios

Dragui piensa que los bancos son los encargados de la inversión publica.... o algo parecido. Parece que no se ha enterado que los banqueros no son hermanitas de la caridad, sino hombres de negocios que buscan la rentabilidad.No se puede canalizar el dinero publico de la UE a través de los bancos. Para eso están los gobiernos con sus ministerios etc.Y para reducir el paro, en una sociedad post industrial, no queda otra que aumentar la inversión publica, el gasto publico.Lógicamente la raíz del problema es la que todos conocemos: que no hay un Gobierno Europeo, o mas bien, que el presupuesto de la UE es algo así como el 1% del PIBAsí no se puede.Hay que crear Deuda Publica Europea y multiplicar por 10 (?) el presupuesto de la UELo demás es humo
El aceleredador "Dragui" ya toca el fondo y no da más de sí. Se acabó !. Tanto la Unión Europea como el Euro han sido un fracaso que nos va a costar muy muy muy pero que muy caro. Todo el mundo bien informado sabe que este tinglado es una creación artificial que caerá. De momento, se mantiene a base de inyecciones de billones de euros y dólares sin ningún respaldo real con lo cual es dinero ficticio e inexistente, en otras palabras, dinero falso y cheques sin fondo.Nos vamos al garete gracias a cierto grupo obsesionado en crear un megaestado dictatorial al estilo de Hitler aunque más elegante y de maneras refinadas.Pero eso no es posible indefinidamente porque la economía no se mueve y va de mal en peor. Todo explotará como eslógico cuando las condiciones "ambientales" sdean las requeridas y para cuando eso suceda..que Dios nos coja confesados.
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