La cooperación es una eficaz herramienta de recursos humanos

Empresas solidarias, empleados motivados

"Que tu compañía dedique 500 millones a obra social te hace ir con ganas al trabajo"

"Los profesionales piensan de forma innovadora y aprenden a ser más flexibles"

Empresas solidarias, empleados motivados

"Saber que tu empresa dedica 500 millones de euros a su obra social hace que tengas ganas de ir al trabajo”. Mercedes Jorquera, directora de oficina de CaixaBank en Sevilla, es una de las 5.460 personas que participa en el programa de voluntariado corporativo que el banco organiza desde 2006.Tomar parte en estas actividades solidarias hace que afronte la jornada laboral con una sonrisa en la cara. Con optimismo.

Las actividades de voluntariado corporativo –en las que los empleados realizan acciones como plantar árboles o ayudar a personas en situación de pobreza a buscar trabajo– ayudan a la buena marcha de las empresas. Más del 70% de las organizaciones que las ponen en marcha aseguran que el sentimiento de pertenencia de los trabajadores ha mejorado, según el informe Voluntariado corporativo en España 2013, elaborado por el Observatorio del Voluntariado Corporativo.

Los voluntarios de Iberdrola atienden a personas discapacitadas.
Los voluntarios de Iberdrola atienden a personas discapacitadas.

Los empleados también desean permanecer en empresas que potencian las actividades solidarias. Más del 30% de las organizaciones encuestadas en el citado estudio afirman que estas acciones les ayudan a captar y retener trabajadores talentosos. Se trata de una inversión barata y con retornos no desdeñables. El 60% de las empresas dedicaron menos de 30.000 euros en 2013.Y cerca del 30% manifestaba mejoras de competitividad. “Las compañías están formadas por personas. El voluntariado reduce la rotación de la plantilla al hacer que se sienta más identificada con la organización”, asegura Ana Sainz, directora general de la Fundación Seres, entidad dedicada a la promoción de la responsabilidad social empresarial (RSE).

Este no es su único efecto positivo. También facilitan la participación de los empleados en la toma de decisiones. Por ejemplo, a la hora de proponer nuevas actividades. “Entre aquellos que colaboran en la acción solidaria de la compañía hay un gran nivel de fidelización. Constantemente reclaman nuevos programas”, indica la responsable global de proyectos sociales de Iberdrola, María Jesús Mattern. El grupo empezó a poner en marcha el voluntariado corporativo en 2006. Incluye actividades como la plantación de un bosque de cinco hectáreas en Bermeo (Vizcaya) o unas jornadas deportivas de sensibilización acerca de la integración social y laboral de personas con discapacidad, en las que participan 350 empleados, en Comunidad Valenciana, País Vasco, Madrid, Murcia, Extremadura, Navarra, Galicia, Castilla-La Mancha y Castilla y León.

La participación es desigual

El porcentaje de empleados que colabora en estas actividades no alcanza el 10% de la plantilla en 52 de cada 100 compañías, según el informe Voluntariado corporativo en España 2013, del Observatorio delVoluntariado Corporativo. De las 117 empresas encuestadas, solo en un 11,5% los trabajadores dedicaban más de 11 horas al año a esta labor. Aunque hay que tener en cuenta que el 38% de las organizaciones preguntadas no respondieron a la cuestión al no disponer de la información necesaria.

Cristina Cabezudo, voluntaria de Mutua Madrileña, aprovechó la receptividad de su organización a acoger proyectos solidarios. En 2011 propuso a sus superiores colaborar con una ONG a la que ayudaba, dedicada a apoyar a inmigrantes en aspectos como la búsqueda de empleo y el aprendizaje de idiomas: “Como se podían promocionar proyectos de entidades solidarias, me pareció que las cosas que hace mi asociación podían encajar”. Los directivos aceptaron su oferta y pusieron en marcha un programa de clases de informática para inmigrantes, que Cabezudo coordina. Los beneficios del voluntariado corporativo no se limitan a la identificación con la compañía. Las empresas también sacan provecho de las destrezas que adquieren los empleados.

Las actividades que los trabajadores realizan, como apoyar a personas necesitadas o plantar árboles, son muy distintas a las que podrían desarrollar en un despacho. Como resultado, “se adaptan a cambios inesperados en el entorno laboral y piensan de forma más innovadora. Aprenden a ser más flexibles”, asegura la directora de los voluntarios de Telefónica, Marián Juste, quien pone como ejemplo las estancias de dos semanas que la fundación de la citada empresa organiza en países de Latinoamérica como El Salvador, Colombia, Argentina o Chile.

Empleados de Mutua Madrileña acompañan a personas mayores en una residencia de ancianos.
Empleados de Mutua Madrileña acompañan a personas mayores en una residencia de ancianos.

En estos viajes los empleados asesoran a ONG que conciencian a familias para que sus hijos sigan en la escuela: “Los trabajadores deben enfrentarse a una realidad social en la que los centros educativos no disponen de recursos para enseñar, donde hay que convencer a los padres para que no saquen a sus niños del sistema educativo”.

Es el caso de Miriam Cano, voluntaria de Telefónica desde 2011. Entró a colaborar en la RSE de la empresa con una estancia en Latinoamérica. Enseñaba a familias de El Salvador por qué era importante que enviaran a sus hijos a la escuela. Tras esta y otras acciones solidarias, desarrolló la capacidad para enfrentarse a entornos de trabajo hostiles, en los que no cuenta con las comodidades y recursos de su oficina: “Eres capaz de enfocar los problemas de una forma totalmente distinta y los ves como una oportunidad para ser creativa. Tienes predisposición a lo nuevo. Te aburre hacer siempre lo mismo”. Cerca del 40% de las compañías encuestadas en el informe Voluntariado corporativo enEspaña 2013 afirman que estas actividades contribuyen a aumentar las capacidades de trabajo de los empleados. Más del 70% de las organizaciones perciben, además, mejoras en el clima laboral.

Trabajadores de Telefónica durante un viaje solidario a Santa María (Colombia).
Trabajadores de Telefónica durante un viaje solidario a Santa María (Colombia).

Estas experiencias también les ayudan a trabajar mejor en equipo, apunta Cabezudo: “No cabe duda de que el voluntariado fomenta la colaboración entre miembros de la plantilla y les enseña a ser más generosos entre ellos. De otro modo, la actividad de grupo no funcionará”. A ello ayuda la capacidad del voluntariado corporativo para poner en contacto distintos departamentos. La responsable de RSE de Mutua Madrileña, Conchita Navarro, así lo cree: “Cada vez que acondicionamos viviendas tuteladas se unen trabajadores de distintas nacionalidades y partes de la compañía”.

Se trata de una práctica que contribuye al bienestar personal de los empleados. Y esta mejora ayuda a la buena marcha de los negocios. Es algo de lo que Mercedes Jorquera, colaboradora del voluntariado de La Caixa, está convencida: “No tengo más que una vida, sea en el trabajo o fuera de él, y si estoy contenta, esto se transmite en casa y en la empresa”.

La ONG ha de tener reputación

Voluntarios de La Caixa atienden a personas con pocos recursos.
Voluntarios de La Caixa atienden a personas con pocos recursos.

Para que el voluntariado corporativo sea exitoso no basta con poner en marcha estos programas. El profesor del IESE Sandalio Gómez, autor del informe Voluntariado corporativo en España 2013, menciona algunas de las variables que se deben tener en cuenta: “Hay que elegir una ONG con buena reputación, cuyos objetivos estén alineados con los de la empresa. También se tiene que explicar desde el principio qué actividades se van a realizar y cómo se supervisarán sus resultados”.

El presidente de la asociación de voluntarios de CaixaBank, Josep Romeu, enfatiza la importancia de la formación: “Ayuda a que los empleados desarrollen un vínculo más profesional con la actividad”. Los trabajadores que participan en el programa solidario de la entidad financiera reciben un curso obligatorio, dedicado a sus derechos y obligaciones. Luego obtienen otra enseñanza más específica, en función de la actividad.

La responsable de voluntariado corporativo de Indra, Mara Zabalda, aporta otro consejo: “Es necesario que definir qué perfil de persona se quiere, aunque todo el mundo se quiera apuntar”. Pone como ejemplo los cursos de informática que ofrecen a inmigrantes, que requieren formación en ofimática.

La ayuda económica recibida también es importante. La responsable de RSE de IBM, Belén Perales, menciona un programa de becas diseñado para financiar las acciones de voluntariado corporativo que organiza este gigante del software en España: “El voluntario puede pedir ayudas para los proyectos en los que trabaja de hasta 3.000 euros. Van destinadas a la ONG con la que colabora”.