El bono marca nuevos mínimos y aún tiene recorrido

Más madera para el rally de la deuda soberana: Draghi da nuevos motivos

Mario Draghi, presidente del BCE.
Mario Draghi, presidente del BCE. Getty Images

Los mensajes y decisiones de Draghi se han convertido en auténtico combustible para los precios de la deuda soberana desde que, en el verano de 2012, el presidente del BCE anunciara su compromiso firme de salvar el proyecto del euro. Y después de su intervención del jueves, y a pesar del largo rally ya recorrido y que ha colocado a estos activos en niveles cercanos a los de una burbuja, el dinero sigue llegando a la deuda pública de la periferia europea. La rentabilidad del bono español a diez años marcó el viernes un nuevo mínimo histórico por debajo del 2,7%.

La mejoría de la deuda había estado alimentada durante las últimas semanas por la expectativa de un programa de compra de activos. Draghi reconoció que se están haciendo los preparativos para ello pero que, en cualquier caso, esas adquisiciones se restringirían a la deuda privada no financiera. Es decir, el BCE no estaría ahí para comprar deuda soberana, a pesar de que el mercado de bonos titulizados sea de un tamaño muy reducido, aún más si se trata de titulizaciones no financieras.

Enfriada por tanto la expectativa de que el BCE llegue a comprar deuda soberana, ¿qué argumentos quedan para seguir adquiriéndola a los precios actuales? Los expertos coinciden en que el mercado está sobrecomprado y que las rentabilidades no se ajustan y a la desafiante realidad de las economías de la periferia europea. Pero el BCE, con sus decisiones del jueves, ha dado nuevos motivos para animar el rally soberano. Ha penalizado con una tasa de 10 puntos básicos que la banca aparque depósitos en su cuenta, con lo que ese sobrante de liquidez bien podrá dirigirse a la deuda soberana. Es la fórmula con la que colocar esa liquidez sin coste y sin consumo de capital.

Por otro lado, la amplia liquidez disposible –tanto con las inyecciones condicionadas al crédito como con la barra libre que se amplía a finales de 2016– va a incentivar que la banca no busque liquidez con ventas de su cartera de deuda, mientras va a seguir habiendo demanda por parte de las gestoras de fondos. Según apuntan en el sector, “las entidades no tendrían presión para venderla en un plazo de cuatro años”, el plazo de tiempo de la línea TLTRO. Y esa expectativa se ha hecho ya palpable en la deuda a ese medio plazo. El rendimiento de la deuda española a cinco años se redujo el viernes en 23 puntos básicos, hasta el 1,22%, frente a los 18 de la deuda a diez años.