Augura que el crecimiento del PIB en la zona euro se afianzará en 2015

La Comisión Europea también apuesta por la recuperación definitiva

La economía española crecerá más que la zona euro, pero el paro no bajará del 24%

Preocupa el descontrol del déficit en Francia, que podrían devolver la tensión al euro

El comisario europeo de Transportes, Siim Kallas.
El comisario europeo de Transportes, Siim Kallas.

Si se cumplen las previsiones de primavera publicadas ayer por la Comisión Europea, la Unión Europea y la zona euro en particular pueden despedirse de la crisis sufrida desde 2010.

Con sus últimas cifras, Bruselas apuesta por la recuperación definitiva, sobre todo en los llamados países vulnerables, eufemismo que engloba a los cuatro más dañados por la tremebunda recesión: España, Grecia, Portugal e Irlanda. Un dato que, de confirmarse podría congraciar a esos países con unas políticas de ajuste que se medirán ante las urnas en las elecciones al Parlamento Europeo del próximo 25 de mayo.

“A diferencia de la brusca y corta recuperación de 2010, la actual es más equilibrada geográficamente e incluye a la mayoría de los países vulnerables”, señala el informe elaborado por la dirección general de Asuntos económicos de la CE. Es más, las cuatro grandes víctimas de la crisis protagonizan la mejoría, al menos la estadística, mientras que otras economías más maduras, como la de Francia oItalia, tienen que conformarse con las mismas previsiones de crecimiento que hace siete meses.

“El mapa de crecimiento se ha teñido de verde y en 2015 las economías de los 28 países de la UE se espera que estén creciendo de nuevo”, proclamó el comisario europeo de Economía en funciones, Siim Kallas. Y el estonio enumeró una tras otra las variables que han permitido a la Comisión mejorar todas sus previsiones en relación con las del último invierno.

“La recuperación ha ganado fuerza, la inversión ha rebotado, el mercado laboral se ha estabilizado”, detalló Kallas, enunciando los síntomas de una mejoría todavía incipiente pero que, a juicio de la Comisión, ganará fuerza en los próximos meses y se afianzará durante 2015.

En el caso de España, la positiva evolución se traducirá en un crecimiento del 1,1% este año y del 2,1% en 2015, frente al pronóstico de 1% y 1,7% presentado por la Comisión Europea el pasado mes de noviembre. El dato de Bruselas para el año que viene supera ya la media de la zona euro (1,7%) Y es más positivo que el del Gobierno de Mariano Rajoy, que en el Programa de Estabilidad aprobado la semana pasada augura un crecimiento del 1,8%. Bruselas incluso contempla la posibilidad de que se produzca en España “una sorpresa positiva si las condiciones de financiación mejoran más rápido de lo previsto y, con ello, se impulsa la demanda interna”.

En cualquier caso, si no se producen sorpresas positivas o negativas, tanto los datos del Gobierno como los de la CE, indican que, de confirmarse el escenario actual, la economía española crecerá de media en torno al 1,5% durante dos ejercicios consecutivos, una cifra equiparable ya a la media del lustro anterior a la crisis de la deuda (2005-2009).

Pero esa cara positiva también presenta una cruz. Según la CE, el talón de Aquiles de la economía española seguirá siendo la abultadísima tasa de paro, que no desciende de manera significativa ni siquiera con crecimientos del 2,1% (superior al previsto para Alemania, del 2%) ni tras una reforma laboral que, según el Gobierno, había rebajado drásticamente la tasa de crecimiento necesaria para crear empleo.

Las previsiones de la CE indican que en 2015, siete años después del estallido de la burbuja inmobiliaria, uno de cada cuatro trabajadores españoles (24% de la población activa) estará en paro. El dato es peor que la previsión del Gobierno para ese año (23,3%). Y coloca a España a la par de Grecia, los dos países que en 2015 doblarán con creces la media de paro de la zona euro (11,4%) y de la UE (10,1%), que ya de por sí resulta bastante alarmante.

“Puede haber signos de recuperación, pero la economía europea está lejos de haber sanado”, señaló la Confederación Europea de Sindicatos (CES) tras publicarse las previsiones de primavera de la Comisión. “Pero la economía europea está lejos de haber sanado”, dijo la CES.

Sin deflación

La CE admite que el paro alcanza cotas altísimas en varios países y que la creación de empleo será muy escasa en el medio plazo (0,4% en 2014 tanto en España como en la zona euro) y solo se acelerará ligeramente en 2015 (0,7% en la zona euro y 1,2% en España). La CE incluso advierte que, tal vez, la escasa recuperación del empleo se deba al carácter endémico del paro provocado por la reciente crisis financiera, que tal vez haya mermado de manera irreparable la tasa de población activa.

Pero la CE no parece dispuesta a que ese espectro le empeñe su recobrado optimismo. Y aunque los datos de empleo no parecen nada halagüeños celebra que la mejoría permite a Europa, al menos, alejarse de las cifras récord de paro registradas en 2013.

La CE ni siquiera parece preocupada por el fantasma de la deflación que, según algunos analistas, acecha a la economía europea a la vuelta de la esquina de 2014. Bruselas reconoce que, a corto plazo, algunos países registrarán tasas trimestrales de inflación negativas. Pero intuye que, “a media que avance la recuperación la inflación se irá elevando aunque sea despacio”.

Entre 2014-2016 la CE prevé una inflación anual media del 1,1%. Pero entre 2017-2019, la tasa ya rondará el 1,7%, porcentaje muy similar al objetivo de inflación marcado por el Banco Central Europeo (ligeramente por debajo del 2%).

Bruselas asegura que esa baja inflación “era ampliamente previsible, dada la caída de precios de materias primas en los últimos años y la baja actividad económica de la zona euro”. La CE subraya que la evolución de los precios en la zona euro coincide con una caída de la inflación a nivel mundial desde mediados de 2011. Y como factores propios de la Unión Monetaria señala la extinción de algunas medidas impositivas (que habían elevado la inflación en 2011 y 2012) y la presión a la baja de los costes salariales, sobre todo, en los países rescatados y en España.

“Para llegar a un escenario de deflación pura y dura”, añade el informe de la CE, “haría falta un gran shock”. El documento admite, no obstante, que el riesgo de que ese shock se produzca ha aumentado en los últimos, dada la presión desinflacionista en varios socios y la persistente evolución a la baja de los precios de materias primas.

En todo caso, la CE reitera el mensaje enviado en los últimos meses al BCE: “incluso sin una deflación pura y dura, una inflación persistentemente por debajo del objetivo comporta riesgos”. El organismo europeo vuelve a señalar entre esos efectos perjudiciales el aumento del valor real de la deuda pública y privada y el incremento de los tipos de interés reales.

Sin deflación, con crecimiento al laza y paro ligeramente a la baja, Bruselas solo barrunta una nube en esta primavera idílica que pinta: Francia y sus cifras de déficit descontroladas, que podrían poner en tensión a toda la zona euro.