Ramón Quintana

El supervisor tranquilo

Con una carrera profesional dedicada a la inspección en el Banco de España, Ramón Quintana ha sido elegido para capitanear una de las direcciones generales de la supervisión única

Caricatura de Ramón Quintana, responsable de una de las direcciones generales del Mecanismo Único de Supervisión europeo.
Caricatura de Ramón Quintana, responsable de una de las direcciones generales del Mecanismo Único de Supervisión europeo.

El año 2012 fue especialmente comprometido para la banca española. Tras las crisis vividas en el seno de algunas entidades, el Gobierno solicitó en junio un rescate para los bancos a sus socios europeos. Apenas unos meses después de la tempestad, Ramón Quintana (Bilbao, 1961) asumía una tarea que no era sencilla. En octubre de aquel convulso año era nombrado director general de supervisión del banco de España, un cometido que ahora ha dado paso a otro todavía más complicado: estar al frente de una de las direcciones generales del Mecanismo Único de Supervisión europeo.

Esta semana se hacía pública su nueva responsabilidad, que ha alcanzado después de dedicar por completo su carrera profesional al Banco de España. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Deusto, empezó a formar parte del organismo en 1986 como inspector de entidades de crédito. Antes de llegar a la dirección general que ha ocupado hasta el momento, Quintana pasó también por los cargos de jefe de grupo, coordinador ejecutivo y director de departamento. Además, a su dilatada experiencia se suma un programa de Alta Dirección de Empresas de la escuela de negocios IESE Business School.

Su cualificación ha sido clave para destacar entre los cientos de candidatos que, como explicaba el Banco de España en la nota que anunció el nombramiento del director general, se barajaban para tal responsabilidad. Elegido entre otros miembros de los supervisores nacionales europeos y aspirantes del sector privado, Quintana será el encargado de la dirección general Micro-Prudential Supervision II, una de las cuatro que integrarán el mecanismo único. En ella, vigilará el correcto funcionamiento de hasta 130 entidades europeas que la nueva institución ha considerado significativas.

La responsabilidad no es algo extraño para este inspector, que también fue el encargado durante algunos años de vigilar a los dos grandes bancos de nuestro país.

Es conocido por ser uno de los hombres de confianza del actual gobernador del Banco de España. Luis María Linde entabló relación con él durante la etapa en que trabajó cerca del cuerpo de inspectores.

Vigilará el correcto funcionamiento de hasta 130 entidades europeas consideradas como significativas

Discreto y alejado habitualmente de los medios de comunicación, el director general sí que ha aparecido en alguna ocasión en la revista de antiguos alumnos de la que fuera su facultad –conocida popularmente como La Comercial de Deusto y en la que coincidió con algunas personalidades del mundo de la empresa del País Vasco–.

Hace apenas unas semanas, esa publicación preguntaba a Quintana su opinión sobre el rescate bancario que se produjo poco antes de que asumiera su último cargo. Este calificaba como “satisfactorio” el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el Gobierno, aunque también afirmaba que quedaban por delante “retos importantes”. El bilbaíno apuntaba ya en esas palabras al importante cambio que se producirá en el ámbito de la supervisión, aunque todavía no era público que él formaría parte de ese hito.

Quienes han tenido la oportunidad de estar cerca de él lo califican como una persona de trato fácil y afable con la que se trabaja muy bien. Los que se encuentran a su alrededor destacan además que el representante de España en el nuevo mecanismo europeo es alguien muy accesible y de temperamento tranquilo a quien no le falta nunca una sonrisa en la boca.

Ramón Quintana asumió la dirección general de supervisión en el banco central nacional con las aguas bastante revueltas pero parece que el fin del programa de rescate a la banca española se acerca. Su etapa allí también está a punto de concluir y ahora comienza una nueva que le enfrentará a otro gran reto. Dicen que hablar con él resulta tranquilizador y tal vez esa cualidad junto con el tesón que lo caracterizan serán sus armas para afrontar la importante tarea que tiene por delante.

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