Inversores con dinero puesto

Inversores con dinero puesto

Llega el dinero, al parecer, en respuesta a la llamada de la recuperación y la confianza. Y porque el peligro de ruptura del euro o el temido rescate soberano de España se desvanecen. El mercado transmite buenas sensaciones a los inversores internacionales, la mayoría ahítos de liquidez, que se animan a la compra, con inversiones directas en sectores estratégicos y hasta ahora protegidos como el sanitario, la energía, banca y también en el inmobiliario, en los se registra una buena parte de la inversión directa. Tampoco faltan las compras de bonos y de acciones. Pero los fondos internacionales de capital riesgo, ajenos a la falta de crédito en España, se presentan con una ventaja singular: cuentan con la financiación del exterior.

Las cifras señalan que ha tocado el turno de invertir en España: los números se recuperan en 2013, aunque habrá que esperar al cierre, y se confirma el despegue para 2014, año para el que los analistas estiman un crecimiento de las inversiones de capital riesgo superiores al 15%. Y es que desde aquel contundente mensaje “Llega dinero de todas partes”, lanzado a mediados de octubre por el banquero español Emilio Botín, los inversores acuden, como a un panal de rica miel, para hacerse con empresas españolas. Lo hacen a buen precio, en parte como resultado de su endeudamiento y también por la dificultad de situaciones financieras comprometidas, forzadas a vender activos y, por tanto, con balances frágiles.

Un intermediario financiero, volcado en una operación de adquisición para la que ya tiene redactada la comunicación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), confirma que en España hay en estudio un millar de operaciones de inversión, “aunque al final se materializan el 10%”. Se trata de sociedades “con estructuras de capital complejas, pero con buenos activos”. Explica que en su mayoría “se han visto obligadas a vender buena parte de sus activos para cerrar deudas”.

El mercado español, aseguran en el sector financiero, “es lo más parecido a un río revuelto en el que medio centenar de pescadores buscan cobrar sus capturas”, aunque al final se las repartan entre una docena de inversores. Aseguran que España es un mercado target donde se pueden encontrar los mejores precios, en empresas con escasez de capital y crédito deteriorado. Un escenario donde se dan cita los inversores interesados en el sector turístico, con numerosos activos en venta: hoteles, resorts y viajes. “Los inversores huelen el suelo de la crisis y apuestan por tomar posiciones, por anticiparse al despegue”, señala un experto de City Group.

Y en busca de oportunidades trabajan desde años varios fondos dispuestos a cerrar la adquisición de activos españoles. Es el caso de Apollo Global Management, fondo de capital riesgo cuyo propietario, Leon Black, ha situado el mercado español en su punto de mira, mercado que ya conocía desde la compra de varias carteras de crédito a Bank of America en 2011. Su primer disparo ha sido la compra de Altamira Real Estate al Banco Santander, una inversión de 700 millones de euros.

Apollo es un fondo neoyorquino con una vocación de compra de inmuebles problemáticos, al menos esta parece ser su actividad más notoria. En los últimos años viene comprando hipotecas en Reino Unido y deudas inmobiliarias en Irlanda. En España cerró en septiembre la compra de Evo Banco, filial del gallego Novacaixa Galicia, por 60 millones de euros. Las carteras inmobiliarias se han convertido en las piezas más valoradas del sector.

En esa línea se enmarcan algunas adquisiciones, como la de Apollo en Finanmadrid, la filial de créditos al consumo de Bankia, por 1,6 millones de euros, y también la compra de la plataforma de gestión inmobiliaria de Catalunya Banc por parte del fondo Kennedy Wilson.

En esta carrera por hacerse con activos inmobiliarios, financieros, turísticos y sanitarios concurren significados competidores del capital riesgo. Especial interés tiene Blackstone, el mayor gestor mundial de activos alternativos, que adquirió el pasado verano 18 edificios de departamentos en Madrid por 125 millones de euros. Todo indica que no ha terminado y que seguirá invirtiendo en activos inmobiliarios.

Tiene enfrente a grandes inversores con su liquidez dispuesta para el ataque, como son KKR, Cerberus Capital, Centerbridge, H.I.G., Kennedy Wilson, Texas Pacific Group, Burlington, Starwood, Fortress, Magnum Capital o la inversora Dougthy Hanson.

Precisamente este último fondo, mayoritario en el Grupo Hospitalario Quirón junto a la familia Cordón Muro, compró recientemente el Centro Médico Teknon, un hospital privado hasta entonces propiedad del fondo Magnum Capital.

Si el sector financiero, por su conexión inmobiliaria y de crédito al consumo, está siendo objeto de seguimiento por los inversores, el sector sanitario español, inmerso en un agitado proceso de cambio, no lo es menos. En los últimos tres años, el sector era un enjambre de hospitales, clínicas y centros dispersos por la geografía española, a los que el tiempo y el interés de los inversores ha llevado a aglutinar en tres grandes grupos: Capio, Rivera y UPS Quirón, y en los que el capital riesgo ha desempeñado su papel habitual de proveedor financiero.

A punto de concluir el año y todavía con varias operaciones abiertas, los fondos de capital riesgo hacen balance de un ejercicio en el que la inversión muestra un ligero repunte respecto de la caída del año pasado, según los responsables de la Asociación Europea de Capital Riesgo (EVCA). En el mismo clima de optimismo se sitúa la encuesta reciente de JPMorgan y su pronóstico para el próximo año, donde las inversiones en Bolsa y el capital riesgo en Europa son dos de los activos que mejor se pueden comportar. Un escenario que, en el caso de España, puede ser favorecer la inversión de varios fondos de capital riesgo interesados en participar en la venta que llevará a cabo el Estado de varias de sus participaciones en empresas como Loterías o AENA. Como sentencia el responsable de un gran fondo de inversión de regreso a Nueva York, “no es que toda España esté en venta, pero casi”.

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