El Foco

¿Buscando empleo? ¿De verdad?

Más de un 56% de los jóvenes españoles está en paro. Con casi un millón de adolescentes sin trabajo, España tiene el triste record de desempleo juvenil. Buscar trabajo en este entorno se convierte en una experiencia muy dura y frustrante.

Paradójicamente, para muchas empresas encontrar a un empleado adecuado puede ser una experiencia igualmente frustrante. En Simon-Kucher Madrid llevamos tres meses buscando para cubrir un puesto de Associate Consultant. Cada semana nos llegan solicitudes de trabajo, pero la mayoría de ellas nos hace frotar los ojos con incredulidad al ser anodinas, inadecuadas o llenas de errores. A continuación doy cuatro ejemplos para destacar los errores más frecuentes en dichas solicitudes y explico cómo evitarlos:

-“Hola me llamo Paco. Me interesa su oferta de trabajo. Saludos”

Una solicitud de trabajo no es un SMS ni un chat, los fallos de ortografía son imperdonables

Emails de este estilo nos llegan a diario. Me parece horroroso imaginarme que esa gente pone el mismo empeño en su futuro trabajo que en sus cartas. Una solicitud de trabajo no es un SMS, ni un chat. Los fallos de ortografía son imperdonables. Mientras la mayoría de cartas son demasiado cortas, hay otros candidatos que escriben ensayos quijotescos. ¿Quién tiene tiempo para leer esto? Otro “clásico” es el copiar y pegar cartas de solicitud de trabajo estándar. Ese acto, en sí trágico, se convierte en comedia cuando el candidato pega el nombre de la empresa en otro formato, o cuando se olvida de cambiar los nombres por completo (aprovecho para aclarar que trabajo para Simon-Kucher & Partners, y no Mercedes, ni Google, ni “escriba aquí el nombre de la empresa”). Más comunes aún son candidatos que solo escriben sobre sí mismos o sobre lo que ellos quieren, y no cómo su perfil podría encajar con lo que busca la empresa o lo que pueden aportar al puesto. De hecho, solo una entre cada 20 cartas de solicitud que recibimos es realmente buena. ¿Por qué dejar una posible ventaja competitiva tan desaprovechada?

-"Adjunto mi CV para cualquier posición que pueda quedar vacante en su empresa y encaje con mi perfil.”
No hay una solicitud “para cualquier posición”, sino hay que adaptar la solicitud a cada puesto. El candidato tiene que hacer el trabajo de explicarle a la empresa en qué perfil encajaría, no al revés, y destacar aquellos aspectos en su CV que lo demuestran. Encima, la gran mayoría de currículos están mal estructurados y es difícil enterarse a qué dedicó el candidato los últimos 25 años de su vida. ¿Por qué no pasar el CV a la abuela o al tío para que lo revise? Si ellos no entienden de qué va el currículo, RR.HH. tampoco se va a enterar, porque típicamente tendrá solo 15 segundos para mirarlo. Y que por favor a nadie se le ocurra mandar fotos de cuerpo completo (si no es para un puesto de modelo o azafata), ni fotos que parezcan sacadas de la ficha policial, fotos de fiesta o en pijama. Y que no decoren su solicitud con flores o dibujos extravagantes.

Solo uno de cada treinta candidatos justifica creíblemente por qué quiere trabajar para nosotros

-“Nivel de inglés: muy alto”
Mentir en el CV no es buena idea. Antes se coge a un embustero que a un cojo. ¿Cómo va a ser el nivel de inglés “muy alto” si el inglés de la solicitud no llega ni a un nivel de primaria? Desde luego, para mí es un enigma por qué jóvenes de una generación que creció con Google y Facebook creen que las empresas no comprueban la veracidad del currículo. Un CV es marketing personal puro, pero a nadie le gusta la publicidad engañosa. Eso no quiere decir que sería mejor poner “Nivel de inglés: penoso”. Al contrario, si uno carece de cualidades esenciales, ahora es el momento para moverse y adquirir cualificaciones adicionales (además, en busuu.com, babbel.com etc. ya se pueden aprender idiomas gratis). Hablando de cualificaciones: las notas sí importan. Aunque la mayoría de los jóvenes españoles todavía cree que lo más importante es aprobar la carrera, cada vez más empresas quieren comprobar que los candidatos no pasaron seis años de su vida en una fiesta continua, sino que estudiaron con constancia y ambición, y que tengan por lo menos alguna experiencia laboral de prácticas, ya que son indicadores de que van a ser empleados buenos y dedicados.

-“Quiero trabajar para su empresa porque es muy dinámica.”
Para nosotros, la razón número uno para rechazar a solicitudes es el pésimo trabajo hecho a priori para investigar nuestra empresa y nuestro trabajo. Solo uno de cada 30 candidatos justifica creíblemente por qué quiere trabajar para nosotros. No valen argumentos generales como “porque es una compañía muy dinámica”, “es de prestigio” o “porque me gusta la consultoría”, ya que son aplicables a muchas empresas. La generación Facebook tiene a su disposición en solo tres clicks páginas web de las empresas, artículos de prensa, evaluaciones en Vault, e incluso – a través de linkedIn – una lista de empleados, quienes pueden ser futuros compañeros de trabajo. ¿Por qué no contactar con ellos de forma informal para saber más sobre los criterios que se valora en los candidatos y el proceso de selección? ¡Ojo, también esas charlas deben de ser preparadas! Espero que los candidatos nos expliquen creíblemente que les encantaría trabajar para nosotros por razones muy específicas – como por ejemplo que Simon-Kucher es líder mundial en Pricing, tiene un crecimiento de 20% cada año, y trabaja desde 27 oficinas a nivel mundial – y, sobre todo, ¡cómo esos aspectos encajan con su perfil!

Creo que la situación de paro juvenil en España es desastrosa, y desde luego los culpables de ella en primer lugar no son los jóvenes. Pero sería demasiado fácil echar la culpa solo a los bancos o políticos. Estoy convencido de que jóvenes con una buena preparación, que se empeñan en sus estudios, aprovechan las vacaciones de verano no para broncearse al sol sino para hacer prácticas, que tienen un buen nivel de inglés y muchas ganas de trabajar, encuentran empleo incluso en la situación actual. En este sentido, valdrá más invertir mucho tiempo en pocas solicitudes de trabajo –pero por favor, todas bien preparadas e investigadas– que enviar emails mal redactados a docenas de empresas. Desde luego, nosotros todavía tenemos un puesto que cubrir.

 

Philip Daus es senior director de Simon-Kucher & Partners

Normas
Entra en El País para participar