Federico Ramos, secretario de Estado de Medio Ambiente
Federico Ramos, secretario de Estado de Medio Ambiente.
Federico Ramos, secretario de Estado de Medio Ambiente.

“La UE se ha quedado sola contra el cambio climático”

No se esperan grandes decisiones en la cumbre internacional del clima de Varsovia, que esta semana entra en su recta final. Europa llega a la cita como máxima abanderada de la causa climática, “pero ahora falta que los países emergentes se solidaricen con la causa”

Federico Ramos (Madrid, 1973), abogado del Estado desde 2001, viajará mañana miércoles a Varsovia para asistir junto al ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, a las negociaciones de la cumbre internacional del clima, que se espera concluya el viernes sin grandes avances para fijar objetivos de reducción de emisiones.

Pregunta. ¿Qué se puede esperar de la cita de Varsovia?

Respuesta. España va con la sensación de que ha hecho los deberes en la reducción de emisiones. Hemos firmado el segundo periodo de Kioto y estamos dentro del grupo de países más comprometidos en esta cuestión, que es la Unión Europea. A Varsovia vamos como país de la UE a ayudar a que haya un acuerdo internacional sobre reducción de emisiones mucho más global que el protocolo de Kioto, donde apenas están representadas el 15% de las emisiones.

"Preferimos un objetivo de reducción de emisiones que de renovables"

¿Se va a conseguir en Varsovia? No. Varsovia es el primer paso hasta la cumbre de París en 2015, que será un momento clave si se quiere llegar a un acuerdo internacional que sustituya Kioto, que ya no será prorrogado a partir de 2020.

P. La mayoría de los países firmantes pertenecen a la UE, que incluso llegó a poner encima de la mesa una reducción de emisiones del 30%. ¿Tiene Europa capacidad de arrastre para alcanzar objetivos vinculantes en estas negociaciones?
R. Ya no hay duda de que el control de emisiones es relevante para el funcionamiento del clima. El conocimiento científico cada vez es mayor sobre la importancia de controlar las emisiones. Por ello, es un reto global. Sin un compromiso global contra el cambio climático, no es fácil que tengamos éxito.

P. Pero, siendo la única región con objetivos tan ambiciosos, ¿no está sola la UE en su influencia para convencer a otros?

"Si el medio ambiente es empleo financiado a costa de las arcas públicas, entonces no es medio ambiente"

R. La UE se ha quedado sola liderando los compromisos, pero hay muchos países que están demandando a los países desarrollados un comportamiento responsable. El comportamiento de la UE es ejemplar y hay muchos países que apoyan a Europa en su camino, no es un camino en solitario. Ahora nos falta que los países en desarrollo que están eclosionando se solidaricen con la causa.

Esto es un esfuerzo para las sociedades europeas, se trata de cambiar el modelo productivo hacia uno más bajo en emisiones. Pero también es una oportunidad. Quien mejor controle la tecnología que reduzca las emisiones, tendrá una fuerza competitiva que no tendrán los otros. El que primero esté en ese camino, tendrá una oportunidad.

P. ¿Cómo convive ese mensaje con que España no haya adoptado la directiva  europea del 20% de energías renovables en 2020 ni de eficiencia energética? Además, la reforma eléctrica reduce de nuevo las ayudas a las tecnologías limpias.
R. Tiene una explicación muy sencilla. El esfuerzo que ha hecho la sociedad española tiene muy poco parangón en el mundo. Hay muy pocos países que tengan nuestro peso de renovables en su mix energético. Pero una política medioambiental adecuada debe ser ambiciosa y realista.
Desde el principio de la legislatura dijimos que es evidente que el sistema eléctrico tiene un déficit que hay que solventar, sin un sistema viable, lo demás es hablar de cuestiones ilusorias. Ahora, ese avance tiene que ser conforme a la realidad económica del momento. Un sistema que nos lleve a la ruina es económicamente poco válido y poco deseable.

P. ¿Plantean entonces un ajuste de las renovables a largo plazo?
R. Ahora mismo hay un debate en la UE sobre si hay que fijar un objetivo de reducción de emisiones o un objetivo de renovables. Nosotros preferimos un objetivo de reducción de emisiones porque se puede conseguir de múltiples formas, y las tecnologías más valiosas las va eligiendo el mercado. Lo que decimos es que cuando no es viable económicamente, medioambientalmente tampoco es interesante.

P. ¿Considera el medio ambiente una vía para crear empleo?
R. Hay que hablar de medio ambiente en un sentido más moderno y actual. Si es empleo subvencionado, a costa de las arcas públicas, no, eso no es medio ambiente. Las tecnologías más limpias son mercado, y seguro que van a generar empleo, y harán más fácil introducir nuestros productos en otros países, pero no impulsaremos una política que nos parezca medioambientalmente interesante si económicamente no es viable.

P. De los 2.600 millones de presupuesto para 2014, cerca de 2.300 millones se dedicarán al agua.
R. Se lo lleva el agua por una razón muy clara. Tenemos un déficit en depuración y debemos integrar las desaladoras, que solo funcionan en un 10% de su capacidad.

P. ¿Cuáles serán las prioridades con los 300 millones restantes?
R. El esfuerzo se dedicará al mantenimiento de nuestras costas, donde España produce más ingresos, y nos interesa seguir manteniéndolas en buen estado. De todas formas, en medio ambiente se pueden hacer muchas cosas sin dinero, solo requiere un poco de imaginación.

“Ahora no podríamos pagar el Prestige”

Federico Ramos, secretario de Estado de Medio Ambiente
Federico Ramos, secretario de Estado de Medio Ambiente

Preguntado por su valoración de la sentencia sobre el desastre ecológico del petrolero Prestige la semana pasada, que deja el accidente sin responsabilidad penal ni causa identificada, Ramos explica que “los jueces han entendido que no procede atribuir una responsabilidad penal a los hechos, pero eso no significa que no haya otro tipo de responsabilidad, civil”.

En este sentido, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, confirmó ayer que el Estado recurrirá en casación la sentencia para pedir responsabilidad civil por los daños y seguirá “todos los procesos” para exigir esa responsabilidad a la naviera y a la aseguradora. El objetivo del recurso no es “revisar” las decisiones de tipo penal, sino “insistir en la necesidad de que existan responsabilidades civiles que sean satisfechas por los autores del siniestro”.

Según la sentencia de la Audiencia de La Coruña, el accidente generó gastos al Estado español por valor de 368 millones de euros, 145 millones a la Xunta de Galicia y 67 millones al Estado francés. España gastó 30 millones de euros en intentar llevar a juicio a la empresa American Bureau of Shipping (ABS), que expidió el certificado de navegabilidad del petrolero, propiedad de Mare Shipping Inc., con bandera de Liberia.

En cualquier caso,  si el Prestige se hundiera hoy, cuando se cumplen once años de la mayor catástrofe ecológica en España, vertiendo fuel a lo largo de 400 kilómetros de la costa de Galicia, “no tendríamos dinero para pagarlo”, según Ramos.

Para el secretario de Estado de Medio Ambiente, la gestión del accidente por el entonces Gobierno de José María Aznar fue la adecuada. “Hubo expertos que tomaron las decisiones que el tribunal dice que fueron correctas. Hoy habría que analizar con la experiencia de estos años para evitar una catástrofe, pero hay que reconocer que cuando te viene una catástrofe, el objetivo debe ser siempre minimizar los daños”.

Normas