El atractivo de los países andinos
Presentaciónde Invest in Bogotá en Valencia.
Presentaciónde Invest in Bogotá en Valencia.

Próxima estación, Colombia

La presencia de empresas españolasen el país se ha duplicado en dos años

"España es un gran jugador en Colombia”. Así se expresaba hace unos días en Madrid Juan Gabriel Pérez, director de Invest in Bogotá (la agencia de promoción de inversión de la capital colombiana) en un encuentro con empresarios españoles.

Y los datos lo avalan. Según el Banco de la República, España ha sido la tercera economía que más ha invertido en Colombia en la última década, con un acumulado de 3.598 millones de dólares, el 8,3% del total. De 160 compañías españolas con presencia en Colombia en 2011 se ha pasado a 400.

En 2012, sin embargo, la inversión productiva bajó un 60%, hasta los 120 millones de euros, atendiendo a la estadística del Ministerio de Economía español, aunque en el primer semestre de 2013 ha vuelto a remontar superando los 389 millones de euros, la mayor parte de ellos destinados al sector financiero.

La intermediación monetaria es el ámbito que concentra el mayor volumen de capital español, seguido de la distribución de energía eléctrica, aunque, según la entidad gubernamental Proexport Colombia, en los últimos años se ha dirigido también a la industria textil, comunicaciones, software, infraestructura hotelera o tecnología de la información.

Colombia apuesta por la biotecnología con el primer congreso BioLatam en diciembre

Pero si ha habido un sector imán en Colombia, ha sido el de los call center, de forma que diez compañías españolas atienden telefónicamente a sus clientes desde Medellín, Cali o Barranquilla, aunque algunas han anunciado su intención de repatriar el servicio.

Primero fueron las grandes multinacionales españolas, pero ahora “están llegando empresas medianas y pequeñas que buscan alianzas estratégicas con firmas locales para acceder más fácilmente al cliente”, describe Nívea Santarelli, gerente de la zona franca de Santander (Colombia).

“Antes se trasladaban para prestar servicios a España a un coste más bajo y ahora lo que quieren es dirigirse a los colombianos”, añade Felipe Martínez, gerente de la zona franca de Bogotá, haciendo hincapié en que es un mercado de 47 millones de habitantes, con una clase media creciente y una previsión de crecimiento del PIB del 4,5% para 2014.

Es, en parte, la trayectoria de empresas como Applus+ Norcontrol, firma especializada en servicios integrales de ingeniería. “Nos instalamos en Colombia para prestar servicios y asesoramiento técnico a Unión Fenosa, pero hoy en día estamos centrados en satisfacer las demandas del mercado colombiano”, describe Luis Aranaz, director de planificación y desarrollo internacional de la compañía, que ya cuenta con una red de 12 oficinas y una cifra de negocio de 30 millones de euros en el país caribeño.

Una nueva apuesta es el sector de la biotecnología, farmaceútica y agroalimentaria, gracias al primer congreso BioLatam que se celebrará entre el 9 y el 11 de diciembre en Bogotá, organizado por la patronal española Asebio. Allí se reunirán bioempresas de los dos lados del Atlántico por primera vez.

“Otro fenómeno que observamos es que ya hay consultoras creadas por españoles para apoyar a compatriotas que quieren dar el salto”, afirma Marcela Astudillo, directora de la oficina que Proexport Colombia tiene en Madrid.

Hace unos días se reunieron en Madrid representantes de las distintas agencias de promoción y zonas francas colombianas con la Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción (Cepco).

“Nos explicaron que tienen un déficit de dos millones de viviendas, lo cual supone un importante nicho de mercado”, asegura Luis Rodulfo, director general de Cepco.

Al negocio inmobiliario se une el plan de infraestructuras del Gobierno, con una inversión de 30.000 millones de dólares en los próximos años. “La única duda es la inseguridad ciudadana en Colombia, pero nos aseguraron que se está poniendo bajo control”, puntualiza Rodulfo.

Es el punto que aún despierta algún recelo entre los empresarios españoles. Entre los colombianos el reproche a sus colegas de este lado del Atlántico es la falta de financiación con la que llegan, “y en la cultura colombiana, todos ponemos. Si no, no hay negocio”, concluyen desde Invest in Bogotá.

Incubadoras de pymes

Zona franca de Barranquilla.
Zona franca de Barranquilla.

Sus responsables las definen como la punta de lanza para atraer inversión y generar empleo. Son las zonas francas desarrolladas en los últimos cinco años con un régimen fiscal y un esquema de incentivos especiales.

“Son incubadoras de empresas porque allí es donde empiezan a crecer”, explica Edgar Martínez, director de la Cámara de Usuarios de Zonas Francas de la ANDI (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia).

Las inversiones bajo este régimen superan los 15.000 millones de dólares, de los que el 70% corresponden a pymes.

Entre sus ventajas, Martínez destaca la reducción en un 53% del impuesto sobre la Renta (del 33% al 15%). Adicionalmente, la importación de materias primas, mercancías o bienes necesarios para la producción no está sujeta al arancel aduanero ni al impuesto de las ventas hasta que no se introduzcan en el mercado interior colombiano.

“Además, cuando negociamos los acuerdos de libre comercio nos aseguramos de que la producción de las zonas francas se reconociera como de origen colombiano”, destaca Vicky Osorio, gerente de inversión extranjera de Proexport Colombia.

Es uno de los atractivos que más valoran los empresarios españoles, “que en el momento en que te instalas en ese país, aunque sea como importador, tienes la consideración de empresa colombiana, lo que, entre otras ventajas, permite exportar sin problemas, por ejemplo a Estados Unidos”, recalcan desde Cepco.

A ello se suma el tratado de doble tributación entre ambos países, que facilita la repatriación de beneficios.

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