Tribuna

Planes depresivos

La eurozona dibuja un escenario de recuperación que algunos venderán como un éxito de la estrategia europea. Había que reconducir los excesos pasados, especialmente en las cuentas públicas, pero hubieran sido recomendables otros caminos, no copiando a rajatabla la fórmula estadounidense aunque los datos son impactantes. Entre 2010 y 2012, EEUU ha crecido a un ritmo promedio del 2,4% frente al 1,0% de la UEM, mientras que en 2013 nuestra área se contraerá un 0,4% y EEUU crecerá un 1,6%, a pesar de los problemas políticos, según el FMI.

Las diferencias se mantendrán a largo plazo, pues en 2018 el FMI estima que la eurozona crecerá un 1,6% y un 3,1% EEUU. El reto europeo sigue siendo promover un crecimiento fuerte, mientras, se ha abocado a países como Grecia a la depresión.

En mayo de 2010, el programa de rescate de Grecia proyectaba un crecimiento del 1,1% en 2012 y que la inversión aumentaría también un 1,1% en 2013. Asimismo, se preveía que la tasa de desempleo pasase del 9,5% en 2009 a un máximo del 15,2% en 2012, reduciéndose en 2013 hasta 14,8% gracias a un incremento del empleo del 0,8%.

Sin embargo, actualmente la tasa de desempleo alcanza el 27,1%, la inflación cae un 1,0% a. y la deflación es un peligroso riesgo que fue ocultado por las subidas de impuestos, mientras que el PIB y la inversión son el resumen perfecto de lo sucedido. A finales de 2013, la economía helena se habrá contraído cerca de un 20% desde 2010 y la inversión caerá un 47% aunque su desplome roza el 60%, si tomamos como referencia 2008.

Estos datos se cosechan después de haber desembolsado sus socios y el FMI 210.200 mill. € en ayudas, a los que se suma una quita sobre 200.000 mill. € en deuda de tenedores privados y una operación coercitiva de recompra de deuda. La relación entre recursos, esfuerzos y resultados es negativa y Grecia no sería el principal responsable. En un escenario depresivo ha aumentado su recaudación desde 38,3% hasta el 43,9% del PIB (2012) y, excluyendo el apoyo a la banca, ha recortado el gasto y en 2013 se espera que, antes de intereses, sus cuentas públicas estén equilibradas. Asimismo, los ajustes van más allá, los costes laborales unitarios caen a un ritmo superior al 6% y los salarios descendían un 10,1% interanual en el 1tr13. Los datos confirman que el problema no es Grecia, sino los planes aplicados y su próxima víctima es Chipre, no todo es Irlanda.

El plan de Chipre contiene los mismos errores, previéndose que los ajustes lastrarán durante dos años la economía y ésta crecerá en 2015 un 1,1% bajo el paraguas de un máximo de la tasa de paro del 16,9% (desde 11,9% en 2012) y una destrucción de empleo del 10%. El problema es que la crisis chipriota la origina el sistema financiero, a principios de 2013 el activo de la banca representaba 7 veces el PIB, y éste ha “saltado por los aires” viéndose afectada la principal área de actividad. Las finanzas aportaban el 9,2% del PIB y el 5% del empleo y sumados otros sectores próximos (administraciones públicas, comercio y sector inmobiliario) estamos ante cerca del 50% del PIB y el empleo. La mitad de la economía está deprimida y es difícilmente explicable el escenario de recuperación del plan de rescate. Esto sin olvidar que la mala gestión de la crisis, recordemos las quitas a los depósitos, ha hecho que la desconfianza domine en el país y la financiación escasee. Las imposiciones, básicas para los bancos, sufren y descontado el efecto quita seguían cayendo en agosto (-2,9%), sobreviviendo la banca de la liquidez de emergencia proporcionada desde el Banco de Chipre, cerca de 9.850 mill. €. Sin financiación y con los antiguos sectores clave muy dañados, en el 2tr13 el PIB caía un 5,2% interanual y en agosto el paro alcanzaba el 16,9%.

Los planes de rescate han obviado el equilibrio entre ajustes y medidas de estímulo al centrarse en otorgar tiempo a los inversores para disminuir su exposición, emanando la estabilización de la UEM de una estrategia de “cordón sanitario”. En 2013 la deuda de Grecia será del 179,5% y si el país creciese a un ritmo del 3% desde 2015, su PIB no recuperaría los niveles de 2009 hasta 2022. Si partes de las “catacumbas”, cualquier avance es importante pero la referencia es cuándo retornas a los niveles previos a la crisis y bajo esta óptica fracasamos con Grecia y lo haremos con Chipre.

 

Francisco Vidal es economista de Intermoney

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