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Ni crisis, ni catarsis por ahora en Italia

La condena de Berlusconi deja al ejecutivo de Italia más débil, pero no roto. El político y magnate de los medios perdió el último recurso de su condena por fraude fiscal, lo que agravará las tensiones dentro de la coalición de centro izquierda y derecha que gobierna en Roma. Sin embargo, ninguna de las partes quiere enfrentarse a los electores por ahora. Eso significa que no hay una crisis inminente, pero la posibilidad de que haya un consenso político que permita una reforma seria es ahora más remota.

La sentencia dictada por la Corte di Cassazione de Italia es un punto de inflexión para Silvio Berlusconi y su país. El líder del partido de centro-derecha El Pueblo de la Libertad tiene aún más roces con la justicia por delante. Por el momento, su sentencia de cárcel de cuatro años puede quedarse en solo un año de arresto domiciliario. La posible prohibición para ejercer cargos públicos ha sido devuelta a un tribunal milanés para ser revisada. Más allá de eso, el magnate de 76 años, tendrá que enfrentarse a cargos por separado, por casos de prostitución y abuso de poder.

El veredicto señala el comienzo de la esperada salida de Berlusconi de la política. Lo que podría desencadenar una reestructuración de la izquierda y la derecha. Pero por el momento ningún partido de la coalición se atreverá a mover ficha. Berlusconi querrá esperar y ver si se le prohíbe ejercer la función pública. Además teme que el hecho de que su partido retire el apoyo al gobierno obligue a la izquierda a aliarse con el Movimiento Cinco Estrellas, que quiere acabar con su imperio empresarial.

La salida de Berlusconi de la política podría provocar una reestructuración en la izquierda y en la derecha italianas

Con todo esto, ¿en qué lugar queda la agenda de reformas del primer ministro, Enrico Letta? Es probable que el gobierno, renquee y viva en el día a día, dividido y distraído por unos posibles futuros comicios. No ha estado parado en sus primeros cuatro meses, en los que ha aprobado leyes para mejorar la justicia civil y ha llevado a cabo los pagos pendientes del Estado que estaban ahogando a las empresas. Se habla de un cambio en la ley electoral. Pero las impopulares medidas que Italia necesita para deshacerse de su lento crecimiento, como la reforma del sector público o fiscal y la reforma laboral, parecen aún más distantes.

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