Tribuna

Evolución de los créditos fallidos no garantizados

El mercado español de compra de créditos fallidos o non-performing loans (NPL), que no están garantizados por una hipoteca u otra garantía real, está atravesando uno de los periodos más dinámicos de los últimos años. Estos activos derivan esencialmente de créditos o préstamos que han sido concedidos por entidades financieras tanto a personas físicas como a pymes y que, por regla general, se destinan a financiar el consumo, en el caso de las personas físicas, y los pagos ordinarios y necesidades diarias de tesorería, en el caso de las pymes.


Dado que estos créditos no tienen la protección de una garantía real, su cobro se realiza exclusivamente con cargo al patrimonio del deudor correspondiente o, en su caso, de sus fiadores, lo cual en muchos casos resulta insuficiente para la devolución de las cantidades adeudadas. En estas situaciones, los acreedores son forzados a emplear recursos internos y externos con el fin de intentar recuperar, al menos, una parte de su crédito. Una solución para minorar los costes asociados con esa recuperación es proceder a la venta de cartera de créditos, saneando también el balance mediante la venta de créditos fallidos ya totalmente provisionados y realizando plusvalías.

En este sentido, 2012 fue un año intenso en términos de compraventas de NPL, en el que los principales bancos fueron muy activos vendiendo distintas carteras de créditos morosos a fondos de inversión especializados en estas operaciones. En 2013 también se está siguiendo una tendencia de crecimiento que creemos continuará hasta final de año, tanto en términos de volumen de operaciones como de número de fondos interesados en estas carteras, esencialmente por dos factores. Primero, la reforma del sistema financiero iniciada en 2011, en virtud de la cual se está llevando a cabo una importante consolidación bancaria, deberá continuar generando buenas oportunidades de negocio para los fondos que normalmente invierten en la adquisición de carteras de NPL. Segundo, la cantidad de créditos morosos que figuran en los balances de las entidades financieras alcanzan actualmente cifras impresionantes. Tomando como base los datos publicados por el Banco de España, vemos que a finales del año pasado el importe de la cartera de créditos dudosos superaba los 167.000 millones de euros (incluyendo créditos con garantía real), lo cual representa más de un 10% del total del crédito bancario español y supone un crecimiento de la cartera de créditos morosos superior a un 1.030% desde 2007. Y esto pese a la reducción de dicha cartera en casi un punto porcentual entre noviembre y diciembre como consecuencia del traspaso de créditos problemáticos a Sareb.

En paralelo con las compras de carteras de NPL, es probable que se asista con mayor frecuencia en 2013 a otro tipo de operaciones relacionadas con estos activos, tales como la compra de plataformas de recobro de créditos (los denominados servicers), cuyo negocio consiste en gestionar estos activos. En 2013 ya hemos visto alguna operación en esta línea, como por ejemplo la venta de Finanmadrid, y es probable que este año incluso se verifique un aumento del número de estas operaciones con respecto a 2012, porque las entidades financieras, cada vez más, procuran externalizar y modernizar su actividad de recobro, por la necesidad de reducir los costes asociados a la misma e incrementar las correspondientes tasas de recobro.

Esta nueva tipología de operaciones va muchas veces emparejada a la celebración de un contrato de gestión de créditos con el vendedor e incluso con el traspaso de NPL. Debido a la configuración de estas operaciones y, en particular, su componente corporativo, es probable que otro tipo de inversores, como empresas de recobro o incluso entidades de private equity, decidan unirse a los fondos que ya invierten en este mercado, creando joint ventures o estructuras de inversión conjunta similares.

Además, dado que el acceso al crédito no está actualmente al alcance de muchas empresas que atraviesan situaciones menos favorables, es posible que veamos también algunas operaciones de compra de performing loans o partidas a cobrar de clientes, como mecanismo de financiación alternativa.

En conclusión, el año 2013 podrá estar marcado por la tendencia de crecimiento en cuanto a la venta de dichos NPL. Es probable que asistamos también a operaciones complejas de adquisición de plataformas de recobro y de venta de performing loans por parte de empresas con dificultad en obtener financiación bancaria.

Pedro Marques da Gama es abogado de 'corporate' de Pérez-Llorca

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