La hora de Almunia

La hora de Almunia


Todos los comisarios de Competencia acaban topándose con un expediente que pone a prueba su temple y la fuerza de sus garras políticas. A Joaquín Almunia le ha tocado en suerte el desmantelamiento de una norma fiscal que mantenía en pie los astilleros de su propio país. Una decisión que puede marcar su mandato.

Algo parecido le pasó a su predecesora, la holandesa Neelie Kroes, que se enfrentó al gobierno de su país de origen por las medidas de reestructuración impuestas al banco ING. Antes que ella, Mario Monti mantuvo el pulso con EE UU en casos como la multa a Microsoft o el veto a la fusión de General Electric y Honeywell. Y más atrás aun, el legendario Karel Van Miert (fallecido en 2009) rompió los nervios de un gobierno francés empeñado en mantener en salvar el banco Credit Lyonnais.

Las memorias de Van Miert (El mercado y el poder) recogen la tensión entre Bruselas y París por un expediente que se tragó miles de millones de euros del contribuyente francés. Una guerra de nervios entre las dos partes que tal vez le dé pistas al actual ministro español de Industria, José Manuel Soria, sobre el margen de maniobra política de la dirección general de Competencia.

"A la mañana siguiente me llamó por teléfono y me empezó a gritar. Le contesté que yo también sabía gritar y se lo demostré al momento", describe Van Miert una de las incesantes llamadas del ministro francés de Finanzas de entonces (mediados de 1990).

El cruce de desplantes, en público y en privado, se repite en muchos capítulos de Van Miert, aunque el comisario belga parecía más susceptible a los argumentos sutiles de quienes respetaban su autoridad que al matonismo de algunos políticos y empresarios de su época.

Otras memorias, las de Jack Welch, muestran también el error de ignorar a Bruselas en una de las pocas áreas en las que tiene poderes ejecutivos. "Lo último que me esperaba era una larga revisión antitrust de la Comisión Europea", reconocía el antiguo consejero delegado de General Electric, al recordar su choque con Monti.

Veremos si el caso de los astilleros merece algún día figurar en las memorias de alguno de sus protagonistas. Pero las posibilidades de que lo haga aumentan por momentos.

El sector naval español no se rinde y mantiene la presión sobre un comisario que ya tiene enfrente al Gobierno de Rajoy, a los gobiernos autónomos de Galicia, Asturias y País Vasco, a los grandes sindicatos e, incluso, a su propio Partido Socialista.

La campaña, como ha ocurrido otras veces, coloca Almunia entre la espada de 87.000 puestos de trabajo presuntamente en peligro y la pared de un departamento de Competencia que ha concluido que el régimen fiscal de los astilleros es ilegal.

Almunia ha asegurado que la suerte ya está echada y que exigirá la devolución de unos 3.000 millones de euros a los inversores y armadores que se beneficiaron fiscalmente del régimen de apoyo a la construcción de barcos.

Pero la guerra no ha terminado y el comisario ya ha tenido que retrasar su veredicto desde el recién terminado mes de junio hasta el próximo 17 de julio. Y la próxima semana, a solo unos días de la decisión, le espera la visita del ministro español de Industria y de los presidentes de las tres Comunidades Autónomas interesadas.

Un frente que a buen seguro esgrimirá ante Almunia los seis millones de parados que hay en España y los miles de millones de euros en ayudas al sector financiero que el comisario ha autorizado en los últimos años. Dos argumentos políticos sin relación con el fondo jurídico de las ayudas a los astilleros, cuyos principales beneficiarios han sido bancos y multinacionales. Pero Almunia tendrá que explicarlo muy bien si quiere convencer a la opinión pública y evitar que la decisión se convierta en un amargo recuerdo de su mandato en Bruselas.

Foto: "La resurrección de Antígona", escultura de Bruno Kristo en Amberes, el segundo puerto de Europa (B. dM., 26-5-2013).

Comentarios

España. ¿Bajada de salarios 40% o salida del euro?http://www.warrantsyquinielas.com/2013/06/competitividad-en-espana-devaluacion.html
Bueno, a mi me parece que la frase es ésta "el comisario belga parecía más susceptible a los argumentos sutiles de quienes respetaban su autoridad que al matonismo de algunos políticos y empresarios de su época." sumada a la siguiente "Dos argumentos políticos sin relación con el fondo jurídico de las ayudas a los astilleros," ¿habrá que ser más sutil? Jope, vaya partidas de cartas, a ver quien "gana por la mano" o "por la garra" de la foto. ¿en estos juegos se permiten tablas?
Cada día que pasa está más claro, si seguimos en el Euro se perpetúa la crisis, si salimos del Euro tendremos un shock, pero la crisis será más corta.Eso si Alemania, y algunos países más, descalabrados porque el Euro no sobrevivirá, detrás de España se van Portugal, Grecia, Italia y Francia
Dicen que quien parte y reparte se lleva la mejor parte. Cuando se es juez y parte ocurre lo contrario. A Almunia le ha tocado ser juez en un conflicto en que una de las partes es de su tierra. Está claro que el comisario se llevará, junto con los astilleros, la peor parte.
Pues sí, como en la vida existe la fortuna, al jugar con cartas te puede tocar un marrón como éste que le ha tocado a Almunia. ¿no estarían jugando con cartas de Tarot? ... mejor el ajedrez.
Es difícil entender el alemán. Más difícil aún es entender el concepto de la economía del alemán medio.Es evidente que los españoles estamos acostumbrados desde el descubrimiento de América a una entrada de oro y plata que equilibre nuestro déficit comercial.Mientras existía ese maná no era necesario que los españoles se dedicaran a establecer un tejido industrial y empresarial dedicado a la exportación de manera que al menos la balanza comercial estuviera equilibrada.En una determinada época, a partir de 1996, la entrada de grandes capitales procedentes de los bancos alemanes produjo la sensación de que había vuelto el oro americano. Pero la ilusión se ha tornado en pesadilla al tener que devolver el dinero que los bancos alemanes habían prestado.La manera más demagógica de resolver el problema es preconizar una salida del euro. Con ello la deuda contraída se multiplicaría por dos, como mínimo, al tener que devaluar muchísimo la nueva peseta. Haríamos un pan como unas hostias. Las empresas, que se tendrían que financiar con moneda extranjera para internacionalizarse tendrían los grifos del crédito completamente cerrados. Con lo cual aumentaría nuestro déficit comercial.A pesar de lo que se aparenta, Alemania necesita el euro más que los llamados países meridionales. Sabe Merkel, y así lo ha dicho, que no pueden existir dos monedas distintas a uno y otro lado del Rin. Alemania es un imperio centroeuropeo pero rodeado de potencias que juntas son más que Alemania. No puede arriesgarse a ser destrozada por tercera vez en menos de 100 años.Sin embargo el sistema económico del alemán medio es el que deberían, y necesitan, importar los españoles. Los españoles están acostumbrados a la inflación y a la consiguiente devaluación. Pero es mucho más efectivo el sistema alemán de luchar contra la inflación por todos los medios. Con la inflación volvemos a África. Para mantenernos en Europa necesitamos la estabilidad de precios.
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