Las nuevas directrices de Almunia armonizan los rescates

La UE supeditará las ayudas de Estado a la imposición de quita

El comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia.
El comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia. EFE

En los rescates bancarios llevados a cabo a partir de 2008, la inyección de capital público ha seguido una pauta diferente en cada país. En algunos casos la ayuda de Estado llegó sin apenas pérdidas para los propietarios de la entidad y en otros, como en el de España, se impusieron quitas incluso a inversores tan poco avezados como algunos titulares de preferentes. A partir de ahora, sin embargo, la Comisión Europea se propone armonizar el umbral mínimo de quitas a partir del cual se pueden autorizar ayudas de Estado.

Las nuevas directrices, según indicó ayer el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, fijarán ese umbral en el tercer escalón de la pirámide de exposición al riesgo en el capital de ala empresa. Es decir, que la inyección de capital público solo podrá producirse tras la participación en el rescate de los accionistas, el capital híbrido y los titulares de deuda subordinada o junior.

“La ayuda de Estado no será compatible si no se han cubierto esas tres fases del autorescate”, señaló ayer Almunia durante una comparecencia parlamentaria para presentar el Informe anual sobre la política de Competencia.

Las nuevas directrices seguirán el modelo utilizado en el rescate de Bankia, Catalunya Banc, Novagalicia y Banco de Valencia, así como en la reciente reestructuración del banco holandés SNS Reaal.

Las directrices de Almunia, por tanto, permitirán la intervención del Estado sin necesidad de imponer pérdidas a los bonistas senior ni a los depósitos no garantizados (de más de 100.000 euros), aunque no se excluye ninguna de esas dos posibilidades.

El orden definitivo de la participación del capital en los autorescates se fijará en la directiva sobre resolución bancaria, cuya tramitación se espera concluir antes del verano. Pero las normas de Competencia ya dejan claro el momento en que puede intervenir el Estado para salvar una entidad.

España ha reclamado con insistencia la armonización de ese punto y evitar así la competencia desleal entre Estados, pues los que disponen de más recursos podrían permitirse un rescate sin quitas, haciendo más atractivo su sector financiero para el inversor.

1,6 billones

El informe presentado por Almunia en la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento cifra en 1,6 billones de euros las ayudas públicas concedidas al sector financiero entre octubre de 2008 (cuando la caída de Lehman Brothers en EE UU contagió la crisis a la zona euro) y diciembre de 2011. Las ayudas equivalen al 13% del Producto Interior Bruto de toda la Unión europea. El 67% de las mismas, sin embargo, ha sido en forma de avales para que las entidades puedan financiarse en el mercado mayorista, por lo que no pueden darse por perdidas.

Las ayudas públicas a la economía real, mientras tanto, han descendido hasta los 4.800 millones de euros en 2011, una caída de más del 50% con el ejercicio anterior. El informe del departamento de Almunia atribuye el desplome tanto a la menor capacidad de absorción de las empresas como a las dificultades presupuestarias de las administraciones públicas.

El informe también detalla las investigaciones abiertas en los últimos meses al sector financiero por violación de las normas de competencia. Desde finales de 2011, Bruselas investiga un mercado de derivados como los CDS y a varias entidades financieras por presunta violación del euríbor y el líbor, los índices de referencia para los tipos de interés en millones de contratos, incluidas las hipotecas.

El número de potenciales afectados por esos fraudes es descomunal y podría generar un aluvión de demandas. Ayer, precisamente, Joaquín Almunia anunció que “en la próximas semanas presentaré el proyecto legislativo sobre indemnizaciones en casos de antitrust”, una propuesta que la CE abortó en 2009 por temor a que diese lugar a demandas colectivas multimillonarias como las que tienen lugar en EE UU.

La banca alemana precisa 14.000 millones

Los grandes bancos alemanes, incluidos Deutsche Bank y Commerzbank, necesitan 14.000 millones de euros para cumplir con las normas de capital (Basilea III) que entrarán en vigor en 2019, según los datos de finales de 2012 publicados ayer por el supervisor alemán. A mediados de 2012 las necesidades ascendían a 32.000 millones de euros. Pero la venta o segregación de activos y la nueva ponderación de algunos riesgos ha permitido a la banca mejorar sensiblemente su posición. De hecho, ninguno de los siete grandes bancos alemanes registró un aumento sensible de capital durante el segundo semestre del año pasado. Aun así, según los datos publicados ayer por el supervisor, los grandes bancos alemanes presentan una ratio de capital de entre el 10% y el 18%. Basilea III exige un ratio de core capital del 6%, que debe lograrse entre 2013 y 2019.

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