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Los datos del PIB no dejan ver el bosque

Alemania está creciendo y Francia ha sufrido una recaída. La publicación de los datos de PIB el miércoles basta para entusiasmar a inversores y analistas. Pero trazar grandes conclusiones a partir de pequeños números aislados puede resultar peligroso.

Sí, el PIB alemán aumentó un 0,1% durante el trimestre, de acuerdo con la estimación oficial preliminar, mientras que la producción francesa se redujo en un 0,2%. Es como si los alemanes añadieran una vigésima parte de una rebanada de pan en su dieta diaria, mientras que los franceses se vieron privados de un cuarto de un cuarto de un cuarto de un cuarto de una rebanada.

Hay muchas más cosas que provocan un incremento o una reducción del PIB –el tiempo (frío últimamente en muchas partes de Europa), las vacaciones y el valor estimado de los cambios tecnológicos, además de los múltiples vaivenes del cálculo del índice general de precios. La fijación de los inversores por las cifras pequeñas resulta tremendamente absurda y puede conducir a malas políticas. Si, por ejemplo, los votantes franceses se desesperan porque su país ha entrado en algo tan terrible como una recaída en recesión técnica –en realidad no hay nada peor que un estancamiento– los políticos pueden responder irreflexivamente.

La fascinación por lo pequeño e insignificante puede ocultar importantes noticias económicas

La fascinación por lo pequeño e insignificante puede ocultar fácilmente grandes e importantes noticias económicas. Cuando el PIB de Europa empiece a crecer de nuevo, la primera señal será probablemente una mayor inversión y planes más ambiciosos. Inicialmente, ambos tendrán poco efecto sobre el PIB como para reflejarse a través de las fluctuaciones fortuitas. A veces el bajo crecimiento puede parecer una recesión, y viceversa. Los inversores que esperen los datos de PIB para creerse las buenas noticias se quedarán muy atrás.

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