El compromiso con el desarrollo

Emprender para cambiar al mundo

La escuela de negocios Insead organiza una conferencia para líderes de la economía social

La vicepresidenta de la Fundación Grameen explica cómo cambiar las conductas de la gente

Dos hombres viajan en un coche por una carretera de Estados Unidos. Cuando el acompañante enciende un cigarrillo, el conductor decide dar un volantazo, arrojarse por un barranco y esquivar por los pelos un árbol antes de frenar. “Si tú pones en riesgo mi vida, yo pondré en riesgo la tuya”, explica.

“Esta escena, que fue un anuncio contra los cigarrillos muy exitoso en Estados Unidos, nos muestra que para lograr que la gente cambie hay que hacerle ver las consecuencias de sus acciones para los otros, no para ellos mismos”, afirma la vicepresidenta dela Fundación Grameen, Hillary Miller-Wise, que exhibió el vídeo ante cientos de líderes de proyectos para el desarrollo de todo el mundo, reunidos esta semana en la escuela Técnica Superior de Ingenieros dela Universidad Politécnica de Madrid. La cita, organizada por la universidad madrileña junto a la escuela de negocios francesa Insead y con la colaboración de la Fundación Banesto, versó sobre el papel que tiene la tecnología para el trabajo de los emprendedores sociales en áreas tan diversas como educación, agricultura, energía, salud y empoderamiento de la mujeres.

La vicepresidenta de la Fundación Grameen, una organización de lucha contra la pobreza fundada por Muhammad Yunus, Nobel dela Paz 2006 por su proyecto de microcréditos, fue la oradora central de la inauguración. Miller-Wise compartió sus experiencias alrededor del mundo para explicar cuál es la mejor estrategia a la hora de cambiar las conductas de las personas, algo indispensable para cualquier empresa, pero más aún cuando esos cambios sirven para mejorar la calidad de vida de la gente en los sitios más pobres del planeta.

La vicepresidenta de la Fundación Grameen, compartió sus experiencias alrededor del mundo para explicar cuál es la mejor estrategia a la hora de cambiar las conductas de las personas.

“Asustar a los individuos con las terribles consecuencias que pueden tener sus conductas actuales no sirve. A veces puede ser mucho más efectivo mostrarle cómo el cambio puede ayudar a sus hijos o a su entorno”, añadió la directiva a su explicación sobre el mensaje del vídeo.

Otro de sus consejos fue que, a la hora de emprender un nuevo proyecto para el desarrollo, los líderes no deben pensar que está destinado a “los pobres”, sino a ciudadanos. Como en cualquier plan empresarial, estos deben ser estudiados en profundidad para saber quién es el destinatario del producto o servicio. “En Sudáfrica trabajamos en un proyecto para que las madres fueran a dar a luz a los hospitales. Hicimos una campaña para difundir las ventajas de ello pero no dio resultado. Cuando investigamos por qué, descubrimos que esas mujeres sabían que era mejor estar en el hospital, pero sentían vergüenza de que otros vieran que no tenían ropa para vestir a su hijo recién nacido”.

Miller-Wise subrayó además que no solo es fundamental el contenido y la simplicidad de los mensajes. “Es indispensable encontrar intermediarios confiables en las comunidades, una persona familiar de la que se fíen los destinatarios”.

Los que deciden iniciar proyectos para ayudar a combatir la pobreza en el siglo XXI, además, deben tener en cuenta que los países en desarrollo no necesariamente seguirán al pie de la letra el camino recorrido por las naciones ricas. El debate sobre el impacto de las tecnologías actuales en la políticas que deben implementar los países pobres para dar a sus ciudadanos el acceso a los servicios más básicos fue el tema sobre el que giró la mesa de trabajo sobre energía.

Willem Nolens, consejero delegado de la empresa Solar Now Uganda, proveedora de paneles solares para poblados rurales de ese país africano, está convencido de que, en algunos países, el desarrollo de una red eléctrica nacional y centralizada no es el camino para conseguir el acceso de todos los ciudadanos al servicio. “En algunos casos, las distancias hacen que los paneles solares sean la opción más económica”, afirmó Nolens.

José Sainz, director financiero de Iberdrola, matizó la conclusión del fundador de Solar Now con el argumento de que las renovables no pueden ser una solución definitiva por no poder garantizar la provisión de energía de manera constante. “Las renovables tienen un gran potencial en los países en desarrollo, pero cuando sus economías avancen necesitarán una fuente de energía más constante”.

Con su visión coincidió el director dela Fundación Endesay ex consejero delegado de la compañía eléctrica española Rafael Miranda, quien subrayó que para hacer funcionar economías de gran tamaño se necesitan unas cantidades de energía que las renovables hoy no pueden proveer. A la vez, recordó que con las elevadas tasas de crecimiento de los países emergentes, los altos precios del petróleo y los insumos para las energías tradicionales han llegado para quedarse. Por ello, destacó Miranda, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados el logro de la sostenibilidad ambiental estará muy ligado a los avances en la eficiencia energética. Señaló también que si se habla del futuro de la energía el gas de esquisto o gas pizarra es el tema del momento. “Es una fuente de energía que no está concentrada en el Golfo Pérsico como el petróleo y por ello va a cambiar la geoestrategia del mundo”.

Nolens, en cambio, afirmó que confía en un futuro de energías limpias más baratas y que, al comparar precios, sería conveniente para el planeta y la economía considerar el coste de la contaminación de las no renovables.

Otros emprendedores no están pensando en grandes soluciones para el calentamiento global, sino en pequeños proyectos que son una gran ayuda a quienes sufren sus consecuencias. Al final de la conferencia de Insead, los organizadores premiaron a Bagua Mundi, una pequeña empresa española que fabrica bolsas especiales para que, en caso de catástrofe natural, se potabilice el agua in situ a través de un método de desinfección solar.

“A emprender no se enseña”

Uno de los oradores de la conferencia de Insead sobre el arte de emprender en proyectos sociales fue Ferdinand Schneider, socio de Cannonball Capital y presidente ejecutivo de NFTE (en inglés, Red para la Enseñanza del Emprendedurismo). Se trata de una organización sin fines de lucro de Alemania dedicada a la educación de niños y jóvenes de bajos recursos para hacer de ellos futuros emprendedores.
Schneider, que cuenta con una experiencia de 30 años en el mundo de las finanzas, asegura que no es posible enseñar a emprender. “Es algo que sale de dentro de cada uno. Lo único que podemos hacer es despertar a las personas. Que los niños sean conscientes de que tienen esa posibilidad y que entrar a trabajar en una gran empresa no es el único camino”, afirmó tras hacer de coordinador en la mesa de trabajo sobre energía.
El presidente ejecutivo de NFTE cree que no existen diferencias entre países en cuanto a la mentalidad para emprender. “Lo que cambia de país a país son las trabas legales o burocráticas que dificultan los proyectos”. Schneider defiende, sin embargo, que sí hay diferencias entre clases sociales. “En los sectores de menores recursos suele ser menor la presión familiar para encontrar un empleo seguro”.

Normas