Aprecia "riesgos a la baja" en sus previsiones de recuperación

El BCE reconoce que "no fue muy inteligente" gravar los depósitos en Chipre

El BCE mantiene los tipos de interés en el 0,75%, en línea con lo esperado

Insiste en la necesidad de la unión bancaria y defiende el bail-in de la banca de Chipre.

Sede del BCE en Fráncfort.
Sede del BCE en Fráncfort. AFP

El debilitamiento de la economía en la zona euro se ha ampliado en el arranque de año, y la recuperación gradual prevista para los próximos trimestres tiene "riesgos a la baja". Así lo ha expresado el presidente del BCE, Mario Draghi, en su comparecencia después de la reunión de la autoridad monetaria en Fráncfort, en la que tomaron la decisión de mantener tipos de interés.

Sus referencias a la debilidad económica, no obstante, sugieren que una futura rebaja del precio del dinero está sobre la mesa. El propio Draghi, preguntado por las deliberaciones del consejo, ha admitido que el debate "ha sido extenso". De hecho, la cotización del euro ha caído con fuerza durante la comparecencia de Draghi.

En línea
En todo caso, de momento el BCE ha mantenido los tipos de interés de referencia en el 0,75%. La decisión está en línea con lo esperado por los analistas, que no preveían movimientos en esta reunión, a pesar de la inestabilidad generada tras el rescate de Chipre. Y así, el banquero ha advertido que las políticas del BCE seguirán siendo "acomodaticias" mientras la situación así lo requiera. También defendió el programa presentado tras el verano, cuando anunció que llevaría a cabo realizar compras ilimitadas de deuda soberana en el mercado secundario, especialmente de bonos entre uno y tres años, de aquellos Estados miembros que lo soliciten al Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM) a cambio de una condicionalidad estricta.

Y es que Draghi se ha tenido que defender en repetidas ocasiones de las veladas acusaciones de los periodistas de inactividad, de "no tener herramientas en su caja" y de "estar quedándose atrás" respecto de los bancos centrales de otros países, como Japón o Inglaterra, que han puesto en práctica métodos mucho más agresivos para aplacar la crisis de deuda. "Siempre estamos discutiendo nuevas medidas, y vemos lo que se puede hacer y lo que no", explicó. "Observamos lo que hacen los bancos en otros países y contemplamos lo que es posible, aceptable y efectivo".

El banquero italiano también explicó que cuenta con que la presión sobre los precios siga bajo control durante el año y ha reconocido que el acceso a la financiación de las empresas no financieras sigue siendo muy restringido.

Fiel al guión
En lo que respecta a la crisis económica en la zona euro, Draghi se ha mantenido fiel al guión, tal y como es uso y costumbre en él. Ha reclamado a los países de la zona euro que sigan siendo muy estrictos con las políticas fiscales, les emplazó a que sigan aplicando reformas ambiciosas de todos los ámbitos y que se avance en el camino de que los salarios se alineen más con la productividad.

Asimismo, preguntado sobre si la austeridad excesiva ha empujado a la recesión a la zona euro, Draghi ha respondido que la restrucción crediticia ha jugado también un papel importante. Ha comentado que entre 2011 y 2012 se produjo la quita a la deuda griega, los test de estrés de la banca, brotaron los miedos a la ruptura del euro y los bancos se vieron obligados a devolver grandes emisiones de bonos. "Los bancos ya habían contradído el crédito antes de todo eso, y a eso se sumó la consolidación fiscal, todo al mismo tiempo".

"Decisión no muy inteligente"
Respecto de Chipre, un asunto que ha ocupado buena parte de la comparecencia,  el italiano reconoció que la soulción adoptada de gravar todos los depósitos "no fue muy inteligente", pero que "se corrigió en el plazo de un día". Explicó que al principio, establecer una tasa sobre los "no estaba en los planes del BCE, ni de la Comisión ni del FMI. Sin embargo, se abrió un proceso de negociación con el Gobierno chipriota, añadió, "el resultado es el que todos conocen". 

Respecto a si Chipre es otros modelos de rescate, ha sido muy claro: "Chipre no es un modelo. El presidente del Eurogrupo fue malinterpretado". Draghi ha apuntado, además, que la isla mediterránea ha demostrado que las medidas adoptadas por el BCE (como las compras ilimitadas de deuda para países que pidan el rescate, o la financiación a la banca) han permitido que la zona euro sufra una crisis grave sin que ésta se convierta en existencial o sistémica.

No obstante, el presidente del BCE ha querido destacar dos lecciones aprendidas en esta crisis. Primero, que un supervisor bancario único es esencial. "Cualquier retraso en este proyecto es extremadamente decepcionante", ha declarado, en lo que puede ser un mensaje a Alemania, que ha torpedeado este proyecto en los últimos meses.

Además, ha destacado que el bail-in de la banca chipriota (que los acreedores asuman la carga del rescate) no es un problema por sí mismo, "sino por la falta de normas sobre cómo hacerlo". también ha apuntado que otro problema es la falta de recursos y de capital a los que apelar en caso de bail-in. La banca chipriota estaba financiada casi en su totalidad con depósitos, por lo que la reestructuración ha provocado pérdidas a los depositantes. Por eso, otra de las lecciones que ha querido extraer Draghi es la necesidad de diversificar las fuentes de financiación de la banca.

Finalmente, ha apuntado que la salida de Chipre del euro no arreglaría los problemas del país. "Lo que está mal no dejaría de estar mal fuera del euro. La consolidación fiscal y la reestructuración bancaria seguirían siendo necesarias, y la salida del euro comportaría riesgos que obligarían a tomar estas medidas en un entorno más difícil".

 

 

 

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