La Fundación Juan Felipe Gómez Escobar tiene en España un patronato propio

Un modelo empresarial con alma social

Telefónica, Repsol, Gas Natural Fenosa, BBVA, Endesa, Mapfre, Instituto Europeo de Posgrado y Bancaja colaboran con la fundación

Un trabajador de una empresa
Un trabajador de una empresa

La Fundación Juan Felipe Gómez Escobar trabaja en Cartagena de Indias (Colombia) para luchar contra la mortalidad infantil y para ayudar a reintegrar en el sistema educativo y laboral a madres adolescentes. Los reconocimientos internacionales están llegando ahora. En España está presente desde 2010.

La Fundación Juan Felipe Gómez Escobar viene trabajando en Cartagena de Indias (Colombia), desde que fuera creada en 2001, con la misión de salvar de la mortalidad evitable a niños menores de un año en condiciones extremas de pobreza y formar a madres adolescentes. Pero ha sido en los últimos años cuando han llegado los reconocimientos internacionales.

Su fundadora, Catalina Escobar, ha participado en iniciativas públicas y privadas de alto nivel para dar a conocer su trabajo y es demandada de forma creciente por empresas y universidades americanas, como Harvard, MIT o General Motors. Un paso más en este reconocimiento ha sido el certamen CNN Heroes 2012, conocido como las Olimpiadas de la solidaridad, que premia a personas que se esfuerzan por cambiar el mundo y mejorar la vida de otros. Catalina Escobar fue elegida como una de las 10 finalistas entre candidatos procedentes de 100 países.

Además, Escobar ha formado parte del selecto grupo de 25 mujeres líderes de los países emergentes en el mundo que han participado en la iniciativa Fortune State Department Global Women’s Mentoring Partnership, liderada por la exsecretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Clinton.

“Tenemos alma social y desempeño empresarial. Aunque mi fundación está dedicada a lo social, siempre la hemos manejado como una empresa”, comenta Escobar sobre el éxito de su modelo. “Lo hemos estructurado en unidades de negocio; los servicios que se realizan entre unas y otras se facturan y dejamos constancia de cada céntimo que empleamos”, continúa. Las cuentas de la fundación están auditadas por Deloitte.

“Tenemos un esquema de desarrollo social sostenible. Actuamos como una empresa: entra un input y tiene que salir un output. Las personas entran de una manera y tienen que salir de otra manera”. Al quedar embarazadas, las niñas salen fuera del sistema educativo o laboral. “Nuestra misión es reintegrar a esas madres adolescentes al sistema educativo y al mercado laboral, en programas que duran entre dos y cuatro años. Hacerlas ver que lo normal no es quedarse embarazadas” (es algo cultural en un núcleo de población en el que la vida se desarrolla en diminutos espacios donde pueden llegar a convivir 15 o 20 personas).

“Estamos logrando transformaciones sociales reales”, afirma Escobar, a la vez que “estamos cambiando la visión de la filantropía en Colombia, porque lo que hacen las empresas que colaboran con nosotros no es filantropía, sino que se convierten en inversionistas sociales. Esperan un retorno, nos necesitan”, asegura.

La Fundación Juan Felipe llegó a España en 2010, con la creación de una fundación española con un patronato propio formado por empresarios y profesionales distinguidos, cuya misión es potenciar los objetivos de la fundación colombiana. Gracias a la contribución de empresas españolas (Telefónica, Repsol, Gas Natural Fenosa, BBVA, Endesa, Mapfre, Instituto Europeo de Posgrado y Bancaja), la fundación inauguró en 2011 un complejo social y sanitario con más de 12.000 metros cuadrados, entre aulas, oficinas, talleres productivos, guardería, centro médico, comedor y zonas verdes, que permite dar asistencia a más de 28.000 pacientes al año. En este centro se han invertido 7,2 millones de euros.

La fundación se promociona estos días en España, hoy uno de los principales aliados de Colombia, tras Estados Unidos y Venezuela. “Nuestra idea es llegar a los empresarios españoles antes de que entren en Colombia”, señala Escobar.

Cartagena de Indias, infierno y paraíso

La ciudad colonial de Cartagena de Indias es un reconocido destino turístico, que atrae a los visitantes por su riqueza cultural y arquitectónica (su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad) y por sus cálidas playas bañadas por el mar Caribe.

Pero lejos de su imagen turística, la ciudad colombiana es una de las poblaciones con mayor índice de pobreza extrema de toda Latinoamérica, uno de cada seis ciudadanos vive en estas condiciones, y la segunda con mayor índice de desempleo en Colombia. Tiene además una altísima incidencia de embarazo adolescente. El 20% de las mujeres entre los 15 y los 19 años han estado embarazadas. A ello hay que sumar una mortalidad infantil devastadora: 48 casos de mortalidad infantil por 1.000 nacidos vivos, cuando en Colombia el ratio se sitúa en los 23 por 1.000 y en los países desarrollados no supera los 5 casos por 1.000.

Los programas de la fundación han logrado salvar la vida de más de 2.500 niños y han formado a más de 1.500 madres adolescentes. Su labor ha reducido la mortalidad infantil en la ciudad en un 79%. Casi 4.800 personas se han beneficiado del programa de recuperación nutricional (81% niños y 19% madres adolescentes). El centro médico Juan Felipe IPS realiza un promedio de 15.000 atenciones médicas al año, beneficiando a niños de 0 a 5 años de edad, madres adolescentes y población vulnerable de la ciudad. Desde el año 2005 este centro médico ha realizado 88.000 atenciones de primer nivel en consulta externa, nutrición, pediatría y ginecología.

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