Análisis

Transformación radical del sistema financiero

Las condiciones impuestas por Bruselas para rescatar a la banca española dejan en el aire el futuro de las entidades medianas y regionales

Transformación radical del sistema financiero
Transformación radical del sistema financiero

Las condiciones impuestas por Europa al sistema financiero español y al país para rescatar a la banca con un préstamo de 100.000 millones han levantado ampollas entre gran parte de la sociedad y ha dividido aún más a los gestores de la gran banca frente al resto de un sector que se siente "totalmente maltratado", según palabras de un director general de una firma mediana.

La crispación ha saltado a la calle, y sobre todo entre los funcionarios, uno de los colectivos más atacados por las medidas aprobadas por el Gobierno de Mariano Rajoy cuyo objetivo es reducir el déficit, como le ha exigido Bruselas. Las medidas fiscales con subidas del IVA y reducciones del seguro de desempleo y recorte de la paga de Navidad a los empleados públicos, entre otras, han caído con un jarro de agua fría entre la población, que aún no entiende qué ha pasado para llegar a esta situación.

La urgencia de eliminar el riesgo en España que podía desembocar en un contagio para otros países de la zona euro, con una retirada masiva de depósitos, ha sido el detonante para forzar un rescate bancario que también ha derivado en la seudointervención de la economía española por parte de Europa. Como telón de fondo están las especulaciones sobre la continuidad del euro, sospechas que hace unos meses estaban descartadas. Pero ahora, incluso el propio Gobierno español reconoce este peligro, como deslizó el viernes el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Los expertos consideran que las medidas para España son "muy duras" e impiden el crecimiento

Solo la gran banca considera asumible las condiciones sectoriales impuestas por la UE. No tienen ningún problema en cumplir con unos ratios de solvencia del 9%, como les impone el memorándum del Eurogrupo. "Las entidades sistémicas ya cumplimos con esa exigencia impuesta por la Autoridad Bancaria Europea (ABE) y hay alguna que otra que también, aunque no se le haya exigido todavía. Ya esperábamos una condicionalidad así para todo el sector en línea con lo que se le impuso a la banca portuguesa", afirman fuentes de un gran banco.

No sucede lo mismo con la banca pequeña y mediana. Estas entidades mantienen que se les ha puesto al pie de los caballos y esta es la puntilla para su desaparición, sobre todo para las cajas.

"Un año después de que se iniciara la crisis ya se comenzó a hablar de que en cinco años quedarían en España menos de una decena de entidades financieras. Se desmintió, pero al final el número de bancos que operarán en el país será incluso menor, solo siete u ocho firmas. Solo sobrevivirán grandes bancos. No habrá competencia. La banca mediana desaparecerá con el beneplácito del Gobierno", se quejaba el jueves un ejecutivo de un grupo financiero mediano.

"Cómo es posible que a España se le empuje a extinguir la banca privada pequeña y mediana. Una transformación tan radical del sector no se ha producido en ningún país occidental. Si tan malo es el modelo financiero español, por qué no se acaba con la banca mediana en Alemania o Estados Unidos. Esto es una limpieza del sector sin precedentes", afirma un directivo de una entidad mediana.

Este directivo, además, critica el silencio que rodea la presunta desaparición de estas entidades. "Nadie habla del impacto negativo que tendrá la eliminación de estas firmas en el futuro de la economía territorial, de las pymes y de particulares".

Eso sí, tanto la gran banca como la mediana y pequeña comparten la idea de que los pasos que ha dado el Gobierno y el Banco de España durante esta crisis han sido "muy lentos. Se ha perdido mucho tiempo en intentar resolver esta crisis".

Los banqueros consultados se quejan de que España y el Gobierno "se ha ganado a pulso la desconfianza de los mercados. Las respuestas a los problemas han sido lentas y contradictorias. No ha habido una hoja de ruta clara en el Ejecutivo".

Lo mismo sucede con la dureza de las medidas macroeconómicas adoptadas por el Gobierno. "Las condiciones impuestas para España son extremadamente duras, y además, impiden el crecimiento", explican varios expertos consultados.

Valeriano Gómez, portavoz económico del PSOE en el Congreso, es aún más pesimista que el sector. "No vamos en la dirección correcta. La condicionalidad impuesta para España es muy estricta y no nos va a permitir crecer, lo que deteriorará más la situación económica del país y de la banca en particular. Es imposible, pese a contar con un año más, cumplir con un déficit del 3% en 2014. Es imposible", declara a CincoDías. Cree imprescindible la mutualidad de la deuda soberana, algo que no se ha concretado aún y que Gómez considera prioritario para combatir las especulaciones sobre el euro. Y pone como ejemplo Reino Unido, que paga unos diferenciales de sus bonos muy inferiores a los de España solo por estar fuera de una moneda común.

Goldman Sachs pronostica una caída del Producto Interior Bruto (PIB) español del 1,4% este año y del 1,2% en 2013, y prevé que España necesitará más ayuda del exterior en los próximos trimestres debido a la enorme cuantía de la deuda externa, que es el problema real que tiene la economía española y no tanto la deuda pública, dice.

Como punto positivo los analistas y la gran banca destacan el recorte de los plazos de aprobación de los planes y de las inyecciones de capitalización para la banca que lo necesita para finales del presente año, frente a junio de 2013, como había previsto el Gobierno hacer un mes. Mantienen que así se agilizará la reestructuración del sector, lo que despejará las dudas sobre la banca.

"El acortamiento de plazos y la existencia de un calendario detallado para recapitalizar la banca es muy positivo. Con las condiciones de la UE en octubre ya se eliminarán las incertidumbres sobre qué entidades necesitan capital y en qué cuantía", señala un analista que prefiere permanecer en el anonimato.

Lo que espera todo el sector es un recorte masivo de oficinas y plantilla de la banca que necesite ayudas públicas, como impone el memorándum de Bruselas. "El cierre forzoso de un montón de sucursales y del despido de varios miles de empleados está generando gran polémica", explica un financiero. Varios analistas coinciden en que la puesta a la venta forzosa de un gran número de oficinas bancarias será una oportunidad para la entrada de la banca extranjera en España. Esta opinión, sin embargo, no es compartida por los grandes bancos. Argumentan que la banca internacional no sabe hacer banca retail, razón por la que España no es un mercado que les interese para ello.

También prevén nuevas operaciones corporativas, pero no se producirán hasta finales de año. Los grandes bancos reclaman que la banca nacionalizada se privatice a la menor oportunidad, lo que supone su salida a Bolsa. Esta teoría también se encuentra escrita en el memorándum de la Unión Europea.

La petición del liquidez al BCE se dispara en el mes del rescate

No hay tregua. La deuda de las entidades españolas con el Banco Central Europeo (BCE) ha vuelto a dispararse en junio al alcanzar 337.206 millones de euros. Esta espectacular demanda supone un incremento del 17% respecto a mayo y establece el tercer récord histórico consecutivo, según datos del Banco de España.

Este importe es el saldo que las entidades residentes en España tienen aún pendiente de devolver al BCE como consecuencia de la financiación que el organismo les ha concedido previamente.

Las dificultades de la banca española para financiarse en el interbancario se aprecia al constatar que el crédito solicitado al instituto que preside Mario Draghi se multiplicó por siete sobre lo solicitado hace un año.

La financiación neta concedida en junio por el Eurosistema a la banca española representó el 77% del total, que ascendió a 437.789 millones de euros.

Esta cifra, sin embargo, no sería representativa si se tiene en cuenta que en algunos países las entidades cuentan con un superávit de liquidez que se salda a través de las facilidades de depósito, con lo que el préstamo neto de estos países se cierra en negativo.

Si solo se tiene en cuenta la apelación de la banca española en las subastas de liquidez del BCE tanto a corto como a largo plazo, la financiación del Eurosistema correspondiente a la banca española se rebaja al 30%.

Pese a todo, el porcentaje de liquidez aportada por el BCE a las firmas españolas está muy por encima del que correspondería a España en función de su aportación al Producto Interior Bruto (PIB) de la zona euro, de alrededor del 13%.

El importe bruto de apelación no recoge el dinero que los bancos españoles han tomado prestado del BCE y han vuelto a depositar su resguardo para recibir una rentabilidad del 0,25% a un día. La banca española tiene aparcados 27.792 millones en esta hucha, pero desde la última reunión del BCE no recibirá ninguna retribución, al eliminar Draghi la remuneración de los recursos que se guardan allí.

Las claves del rescate a la banca española

100.000 millones: cuatro tramos

El rescate a la banca se estructura en cuatro tramos, de modo que en junio de 2013 hayan quedado recapitalizadas todas las entidades con necesidad de ayuda. Se establece un primer tramo por 30.000 millones disponible ya en julio para una eventual situación de emergencia, asociada a una crisis de liquidez. De no ser necesaria, se reservan 10.000 millones y los otros 20.000 millones se suman al segundo tramo. Este tendrá un total de 45.000 millones dedicado a las entidades nacionalizadas (Bankia, Catalunya Caixa, Novagalicia y Banco de Valencia), que se activarán a mediados de noviembre. El tercer tramo, por 30.000 millones, se reserva para las entidades que, una vez conocidos los resultados de las auditorías, revelen necesidad de ayuda europea. Aquí se hará uso de los 10.000 millones del primer tramo, en caso de que no se llegaran a utilizar de emergencia. Y los 25.000 millones de euros restantes se reservan para la constitución del banco malo.

'Banco malo', entidad rescatada

El memorándum exige que las entidades que reciban ayudas creen un banco malo al que derivar sus activos tóxicos en balance. Estarán obligadas por tanto las entidades nacionalizadas, que podrían constituir un único banco malo que deberá estar listo en noviembre. El trasvase de activos tóxicos se hará a valor razonable, no a precio de mercado, lo que supone un relativo alivio a la hora de asumir pérdidas.

Cajas, de banco a Fundación

El rescate bancario impone una condición especialmente amenazadora para las cajas de ahorros, que no podrán tener una participación de control en un banco. Esta limitación afecta por tanto a las cajas que han creado bancos -a los que transfirieron sus activos financieros en el marco de la reestructuración obligada para el sector- y apunta a un futuro en el que las cajas, que gestionan la obra social, queden relegadas a fundaciones. Aun así, el sector confía en que las cajas solventes puedan mantener su estatus. Es decir, que La Caixa, por ejemplo, no tenga que rebajar su participación de control en CaixaBank de forma inmediata y convertirse en fundación.

Liquidación: no a bancos 'zombis'

El memorándum abre la puerta a la liquidación de entidades insolventes, de modo que la inyección de capital no sea la única vía para bancos con problemas, como ha sucedido hasta el momento. En todo caso, se trataría de una liquidación ordenada, con protección para los depósitos de los clientes. Pero antes de llegar a ese extremo, mucho más probable en alguna entidad ya nacionalizada, los bancos que reciban ayuda europea deberán acometer un plan de venta de activos y renunciar al pago de dividendo.

Preferentes: asumir quitas

Los titulares de preferentes emitidas por entidades que pidan el rescate no contarán con dinero europeo para que les compense por las pérdidas. Aun al contrario, el memorándum establece que los titulares de productos híbridos -preferentes y deuda subordinada- deberán asumir una quita. En definitiva, que el coste del rescate se reparta, aunque la obligación deja fuera a los titulares de deuda sénior, en su gran mayoría inversores institucionales, a diferencia de los clientes de preferentes, en su mayoría particulares sin cultura financiera. Como solución de último recurso para los titulares de preferentes de entidades como Bankia o Novagalicia queda la posibilidad de que, si no es Bruselas, sea el Estado el que establezca alguna compensación, aunque ya con cargo a presupuestos.

Transparencia: información semanal

La exigencia de máxima transparencia para el sector es generalizada. Se le requiere información semanal de su posición de liquidez y depósitos e información trimestral de exposición a deuda soberana o activos inmobiliarios.

Más medidas

Algunos analistas creen que lo importante para devolver la confianza a los mercados es que el Gobierno demuestre su compromiso y capacidad de implementación de las medidas aprobadas, que van "por la buena dirección, pero quedan cortas en unos casos".