A fondo

Willie Walsh, el Mourinho del negocio aéreo

El titular de este artículo debía ser Willie Walsh, el puto amo, pero el libro de estilo no permite tanta contundencia. "El puto amo" fue la expresión que el entrenador del Fútbol Club Barcelona, Josep Guardiola, eligió para describir a su contrincante de banquillo, José Mourinho, cuando hace una año Barça y Madrid se enfrentaron cinco veces en Copa, Liga y Champions en un mes. El saldo: muchos nervios y cuatro victorias blaugranas.

Guardiola criticaba de Mourinho que fuera "el puto amo en la sala de prensa", mientras no daba la talla en el juego. Las cosas han cambiado.

Willie Walsh, el consejero delegado de IAG, y José Mourinho, (Willie y Mou para amigos y enemigos), tienen muchos puntos en común, pese a lo dispar de sus actividades. Derrochan carisma que traducen en fórmulas de comunicación agresivas. Sus discursos, para muchos chulescos, son impetuosos, pero bien organizados. Tal vez escuchen consejos, pero las decisiones son de su propiedad. Cohesionan equipos a los que exigen fidelidad perruna. Van tan sobrados que alardean de estar por encima de las viejas y prestigiosas entidades sobre las que cabalgan: el Real Madrid y British o Iberia.

El paralelismo (tienen ambos casi la misma edad) se acrecienta con un reciente cambio de imagen. Han practicado un corte radical en su pelo plateado, dejando una longitud escasa e igual a lo largo del cuero cabelludo. Un look que ayuda a magnificar su buscada aura de niños malos, ejecutivos osados, dispuestos a llevar al límite un liderazgo del que nunca claudican.

Mou ha ganado media docena de ligas en otros tantos países. Es el único entrenador con dos Champions en clubes distintos. Y tiene el Balón de Oro. En la aviación comercial no existe un avión de oro, pero si un día se instituye, Willie será finalista.

Durante los actos de bienvenida a Air Berlin como nuevo miembro de Oneworld, cientos de invitados tuvieron la oportunidad de visualizar quién manda en esta poderosa alianza de aerolíneas. Fue el pasado marzo en la capital alemana y allí se dieron cita los primeros espadas de American Airlines, British Airways, Air Berlin, LAN, Cathay Pacific, Quantas o Japan Airlines. (Por Iberia no acudió su presidente Antonio Vázquez, que también lo es de IAG).

En Berlín estuvo también Willie Walsh, en su condición de consejero delegado de IAG. Pese a que International Airlines Group no es miembro de Oneworld, sino a través de sus dos marcas nacionales (Iberia, y British Airways), Willie se desenvolvió como dueño y señor. Hizo las presentaciones, disertó sobre el futuro, contestó a las preguntas comprometidas y a las lucidas. En suma, se comportó como el líder de esta cohorte de gigantescas líneas aéreas que, si bien cada una comanda sus ligas nacionales, juntas son aspirantes a disputar y ganar cualquier competición del futuro en la aviación comercial global.

Willie en España

La desenvoltura y el estilo expeditivo de Willie han llegado a España. Su impronta, expresada a través de decisiones de IAG sobre asuntos candentes de Iberia como la creación de la filial de corto y medio radio Express y, sobre todo, el desarrollo del contencioso con el colectivo de pilotos, provocan revuelos mediáticos. Salvando las distancias, tanto lío solo ha sido capaz de organizar su álter ego futbolístico, Mou.

Willie lleva la iniciativa y tiene acorralado al todopoderoso Sepla, por vez primera a la defensiva. Se atreve a ignorar sugerencia de conciliación que le llegan desde Fomento.

Es el puto amo en IAG y en British. En Iberia el pulso de la contienda con los pilotos lo mantiene Rafael Sánchez-Lozano, el consejero delegado de la española. Pero después de escuchar contundentes declaraciones que Willie ha prodigado sobre pilotos y sobre Iberia Express, es fácil identificar quién actúa de autor y quién de ejecutor.

El largo y duro calendario de huelgas trazado por el Sepla han forzado una imagen controvertida en el estreno de Willie Walsh como ejecutivo con peso en España. Y lo que aún podría ser peor: ha sembrado dudas sobre el valor para los intereses nacionales en el proyecto de IAG. En sectores de Iberia (más allá de sus pilotos), de la sociedad española y del propio Gobierno crecen la inquietud sobre el papel y el futuro que Iberia podrá jugar en proyecto global que capitanea Willie con mano férrea.

Nadie en sus cabales puede dar crédito a la especie que difunde el Sepla; que la intención de IAG es hundir a Iberia para alimentar con sus cenizas a British.

No estaría de más, sin embargo, que Willie desplegara su reconocida capacidad de comunicación para disipar dudas y convencer a la opinión pública que tras las contundentes y, seguro, imprescindibles decisiones que adopta en Iberia, se esconde la fórmula de éxito o al menos de supervivencia para la compañía (y también para las cuantiosas inversiones en el aeropuerto de Madrid-Barajas, que solo logran sentido a través de la expansión de Iberia).

Cuentan los 35 españoles que trabajan en la factoría d proyectos e ideas en la sede central de IAG en Londres, que Willie no solo es un líder, sino también un visionario. Su máximo empeño es extraer de la fusión de British e Iberia, y de Oneworld, la fórmula mágica que convertirá a la aviación en el metropolitano rentable que nos moverá rápido, limpio, seguro y barato por el mundo.

Como a Mou, a Willie le pedimos que, más allá de sus ademanes de niño malo, nos asegure que no piensa amortizar a nuestra ciertamente trasnochada, Iberia. Que tras lo tiempos duros, la aerolíneas pronto podrá aspìrar a jugar con opciones esa Champions que a partir de ahora mismo se disputa en los cielos.