Muy Confidencial

¿Mienten más los economistas que el resto de la gente? ¡Pues sí!

El hábito no hace al monje pero parece ser que algo sí lo predispone.

Esa es una de las conclusiones que arroja un estudio recién publicado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) titulado '¿Mienten más los economistas?'. Raúl López y Eli Spiegelman, autores del trabajo, han tratado de dilucidar a través de un simple experimento si hay gente a la que le importuna mentir y si factores tales como el sexo, las creencias religiosas, las preferencias políticas o, sobre todo, la formación inciden sobre la honestidad de los individuos.

Para demostrarlo, sometieron a 258 estudiantes a una simple prueba. Los participantes fueron emparejados. Uno de ellos veía una luz y debía informar al otro sobre su color. Si indicaba que la luz era azul, recibiría 15 euros. Si afirmaba que era verde, 14 euros. Daba igual qué apareciera y si la información que facilitaba se correspondía con la verdad. Su compañero siempre recibiría como recompensa por participar 10 euros. Los parámetros establecían que responder siempre "azul" generaría una ganancia levemente mayor al primer participante si traicionaba a la verdad. A su vez, su compañero no salía perjudicado ni beneficiado por su comportamiento.

¿Cuáles fueron los resultados? "Los estudiantes de Administración y Dirección de Empresas (ADE) y de Ciencias Económicas mienten bastante más a menudo que aquellos provenientes de otras licenciaturas", concluye el trabajo. Los más honestos son aquellos provenientes de las ramas de Humanidades y los alumnos de Derecho también muestran una elevada tendencia a atenerse a la verdad.

"Vemos que la propensión a mentir es más fruto de la educación que de la naturaleza de las personas. Pero esto no significa que en las facultades de Económicas enseñen a mentir abiertamente. Es algo más sutil", explica Raúl López. Este profesor del Departamento de Análisis Económico destaca cómo "la economía da prioridad al utilitarismo y en este experimento, donde nadie sale perjudicado por la toma de decisiones, resulta más rentable mentir". Los economistas tienen una mayor propensión a comportarse como un homo economicus que se rige por decisiones egoístas. Son menos cooperativos que otras personas.

López descarta que exista una "correlación significativa" entre la propensión a mentir y el sexo del individuo, sus creencias religiosas o ideología política.

Un elemento que sí evidencia el trabajo es la existencia de comportamientos gregarios en la toma de decisiones. La visión que tiene un participante de las demás personas influye sobre su propio comportamiento. "Los que desconfían más de los otros son más proclives a mentir a su vez", indica el coautor del trabajo. El estudio de la UAM muestra cómo los economistas tienden a tener una visión más escéptica de sus congéneres. No obstante, concluye Raúl López, "los alumnos de ADE y Económicas mienten más aun descontando su visión pesimista sobre el resto de la humanidad".