COLUMNA

El atractivo del gas americano

El gas natural americano está mostrándose irresistiblemente barato. Con el precio del crudo subiendo y el del gas en caída, el petróleo es ahora ocho veces más caro que el gas según su contenido energético, de acuerdo con la consultora Navegan. Es la mayor diferencia desde que Truman ocupara la Casa Blanca en los cincuenta. Los cambios globales dictan el precio del oro negro, pero las fuerzas del mercado local deberían hacerlo en el gas americano.

De hecho, lo están haciendo, incluso en Detroit, siempre leal a la gasolina. General Motors (GM) expresó ayer que empezará a vender camionetas impulsadas por una combinación de gasolina y gas natural comprimido a finales de este año. En generación de energía, además, el gas ha hecho parecer más caros a sus rivales. Un exceso de oferta después de años de agresivas perforaciones ha empujado su precio un 37% sobre el año pasado y a su nivel más bajo en décadas.

El movimiento de GM es un ejemplo de un cambio en la ecuación de la demanda. En el mercado del transporte, Waste Management, empresa de tratamiento de basuras, dijo recientemente que el 80% de sus nuevos camiones serán propulsados por gas natural. Mientras, Dow Chemichal, el principal consumidor individual de gas natural en América, ha ido intensificando su uso.

El crecimiento de la demanda ha sido, de todas formas, más lento debido a que el suministro está fallando. Los productores de gas como Chesapeake Energy y Conoco Philips han cerrado pozos, y el número de plataformas de perforación se ha reducido a la mitad desde 2008. No es de extrañar: la tasa anual de retorno de los pozos de gas ha caído hasta entre el 0% y el 5% frente al 80% del petróleo, según el banco de inversión Tudor Pickering.

La demanda está ahora notablemente al alza y la oferta disminuyendo. Pese a la impredecible trayectoria del precio del petróleo, parece inminente un repunte en el precio del gas norteamericano.

Por Christopher Swann