COLUMNA

El saneamiento pendiente de la banca española

Uno de los motivos por los que los inversores desconfían del sector bancario español es porque las provisiones existentes son insuficientes para afrontar las pérdidas todavía no reconocidas en el sector inmobiliario. En concreto, las estimaciones del Banco de España cuantifican en 176.000 millones de euros el valor de los activos problemáticos relacionados con el ladrillo, y en 50.000 millones de euros las provisiones existentes, siendo el porcentaje de cobertura (33%) inferior al que permitiría sanear por completo las verdaderas pérdidas existentes. De hecho, ha sido el ministro de Economía, Luis de Guindos, el que por fin le ha puesto el cascabel al gato del problema cuando anunció que eran necesarios 50.000 millones de euros más de provisiones para limpiar los balances bancarios, lo que exige por tanto duplicar el nivel actual de provisiones.

El reconocimiento de la existencia de saneamientos pendientes y su cuantificación es condición necesaria para recuperar la falta de confianza, si bien no es suficiente ya que sigue siendo una incógnita el origen de la cifra, su distribución por entidades y las fuentes de su financiación.

BBVA Research acaba de aportar algo de luz para despejar parte de estas incógnitas gracias a los datos que detalla en un informe en el que ofrece información por entidades de los activos problemáticos relacionados con el sector inmobiliario, las provisiones existentes y los saneamientos pendientes de acuerdo con unos supuestos sobre los recortes a aplicar al valor de los tres tipos de activos problemáticos relacionados con el ladrillo: los préstamos morosos, los subestándar y los activos adjudicados. De acuerdo con esos supuestos, la cifra de saneamientos pendientes es de 41.643 millones de euros para los grupos de bancos y cajas analizados (el informe no ofrece resultados para BBVA).

Los supuestos que utiliza BBVA en su estimación son los siguientes: 1) a los adjudicados se les aplica un descuento medio en la valoración del 61%, que varía entre un mínimo del 39% para los edificios terminados (que en el caso de los residenciales es del 35%) y un 100% para participaciones en empresas inmobiliarias. Para los solares, el descuento medio es del 76%, si bien llega al 95% en el caso de terrenos rústicos; 2) en los préstamos morosos, la provisión exigida es del 50%, y 3) en los préstamos clasificados como subestándar, la provisión mínima se sitúa en el 35%.

La información que detalla el estudio constata la existencia de un elevado grado de heterogeneidad entre entidades. En el caso de los préstamos morosos, el porcentaje de cobertura actualmente existente es del 31%, con un rango de variación que va de un valor mínimo del 21% para el Banco Popular-Pastor y un máximo del 48% en Unicaja-Caja España-Duero. En préstamos subestándar, la cobertura media es del 18%, situándose a la cabeza Banco Mare Nostrum, con un 37%, y en la cola Banco Santander, con un 12%. En adjudicados, la cobertura media es del 28%, siendo Banco Santander el que presenta una mayor cobertura (34%) y Liberbank el que menos (15%). Para el total de activos problemáticos en el ladrillo, el sector bancario español cuenta con un nivel de provisiones promedio del 26%, siendo Unnim (20%) la que presenta el menor porcentaje de cobertura y Banco Mare Nostrum el mayor (31%).

Con estas cifras de la situación actual y los supuestos utilizados sobre el nivel de provisiones a exigir, es el Banco Financiero y de Ahorros (BFA) el que presenta el mayor déficit de provisiones (7.747 millones de euros), seguido de Banco Popular-Pastor (5.102) y Santander (4.618). Sin embargo, si tenemos en cuenta el tamaño de las entidades y la distinta cuantía de sus márgenes, son las entidades recién nacionalizadas (Unnim, Catalunya Caixa y Novacaixagalicia) las que necesitarían un mayor número de años (más de seis y hasta doce en el caso de Unnim) para sanear sus balances recurriendo exclusivamente a sus beneficios (antes de provisiones).

En resumen, si bien por fin se ha reconocido que existe un problema de solvencia en el sector bancario español que exige sanear en mucha mayor medida los balances bancarios, conviene detallar cuanto antes las provisiones a exigir por tipo de activo, los saneamientos pendientes por entidad, el calendario de exigencias y las vías de financiación. En definitiva, si queremos recuperar la confianza de los mercados, es necesario concretar cuanto antes la hoja de ruta del saneamiento y su forma de financiación (de momento, se ha anunciado el recurso a fusiones, vía insuficiente para afrontar todos los saneamientos pendientes).

Joaquín Maudos. Catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE