Empleo y directivos

Cuando el estrés ataca al ejecutivo

El consejero delegado de Lloyds ha dejado su cargo por recomendación médica. El corto plazo presiona.

António Horta-Osório, consejero delegado de Lloyds, se ha visto obligado a abandonar temporalmente su cargo por prescripción médica debido al estrés que padece. Es un mal que padecen muchos ejecutivos y profesionales hoy día, agravado por la crisis económica y la presión por los resultados económicos a corto plazo. Como Horta-Osório hay más ejemplos de ejecutivos que han tenido que parar para tomar aire. En diciembre de 2010, el consejero delegado de la farmacéutica Pfizer, Jeffrey Kindler, abandonó su cargo agobiado por la presión, aunque la versión más diplomática relataba que era un intento de recuperar el tiempo perdido con su familia.

A pesar de que en España no existen datos registrados sobre el porcentaje de directivos que abandonan sus puestos debido al estrés, sirva como ejemplo el dato que ofrece un estudio de la consultora de servicios profesionales estadounidense Challenger, Gray & Christmas que dice que más de un millar de consejeros delegados abandonaron en Estados Unidos su puesto de trabajo a lo largo de 2010.

El pesimismo, debido a que la crisis económica dura ya más de cuatro años, está haciendo mella en el ánimo y en la salud de la clase directiva, y como no podía ser de otra manera, en el resto de los profesionales y empleados de las organizaciones ante el temor a perder el empleo.

Según la encuesta mundial de CEO, elaborada por PricewaterhouseCoopers, los primeros ejecutivos españoles son pesimistas y no vislumbran una gran mejoría a tres años vista. Ante este panorama, ¿qué actitud tomar? El profesor de contabilidad y control del IESE Josep Maria Rosanas advierte que el estrés no es nuevo entre los directivos, debido a que la presión por el corto plazo es algo que lleva implantado en las organizaciones desde hace cerca de dos décadas. "Hace 30 años no había evaluaciones formales como ahora. Establecer objetivos es algo bueno pero exigir su cumplimiento de manera estricta convierte lo bueno en malo".

Lo que implica muchas veces, agrega este docente, que se hagan trampas, "y no es infrecuente y que se llegue al fraude". Ejemplos hay: Enron, Worldcom, Lehman Brothers... "Es uno de los principales problemas, hay que ser muy estrictos porque se pueden enmascarar ventas y resultados", asegura Rosanas.

Los expertos consultados por CincoDías coinciden en que mantener cierto estrés en el trabajo es positivo. "Pero cuando es excesivo se rinde menos de lo que se rendiría si no se le pusiera un objetivo, cuando trabajamos bajo presión hacemos las cosas notablemente peor", afirma Rosanas. El parámetro de la realidad actual es la velocidad, lo que conduce a nuevos modelos de planificación estratégica, señala José María Gasalla, experto en gestión del cambio y profesor recién incorporado a Deusto Business School (DBS), autor del libro Asunto: confianza y compromiso. "Yo he trabajado con empresas japonesas del sector naval y las planificaciones se hacían a 25 años vista. Ahora se hacen a tres años y con flexibilidad anual", señala. El corto plazo hace sufrir.

Diego Vicente, experto en Comportamiento Organizacional de IE Business School, relata la conversación que tuvo hace unos días con un médico de familia, quien le aseguró que el 65% de las consultas que se realizan en estos momentos se deben al estrés. "Hoy nadie escapa a ello, afecta a todos, y tiene que ver con el balance entre las capacidades que se tiene y la demanda del entorno. Cuando se atienden todas las demandas no se llega a todo". Pero el estrés no aparece de la noche a la mañana. Va avisando. Lo explica el psicólogo, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad, Antonio Cano: "El estrés aumenta inicialmente el rendimiento pero a la larga te hace caer, y ese agotamiento de recursos es el que hace a la persona ser más vulnerable a enfermedades", señala. Los síntomas empiezan con señales como malas digestiones, pérdida de sueño, arritmias, nervios, apatía, hartazgo por la rutina, sensación de que se ha perdido el control o crisis de ansiedad. "No hay sociedad que no tenga estrés. Antes de la crisis teníamos estresores diferentes, por ejemplo a los que tienen en una tribu del Amazonas. Es esencial el desarrollo de habilidades emocionales para aprender a manejar el estrés", señala Cano. Este experto advierte que es importante conocer qué es la ansiedad y el estrés, "eso nos servirá par adaptarnos mejor a nuestra vida, a manejar mejor lo que sucede".

La inteligencia emocional, apunta el profesor Gasalla, "nos puede ayudar; la autorregulación del estrés significa regular las emociones en un entorno de velocidad terrible, incierto y sistémico". Cuando trabaja con directivos les aconseja, en primer lugar, "conocer sus recursos, capacidades y competencias que faciliten la gestión de su realidad". Según el docente de DBS, el profesional ha de crear espacios de confianza, con el fin de simplificar los procesos, ya que el "excesivo control nos lleva a la preocupación".

El profesor del IESE afirma que es difícil ofrecer una recomendación más allá de que cualquier sistema de fijación de objetivos ha de ser utilizado con sensatez. "Es importante en la dirección de empresas no pedir lo que no se es capaz de conseguir, buscar objetivos que no sean fáciles de cumplir pero que no sean imposibles", señala Rosanas. Aprender a decir no es útil, aconseja Diego Vicente. "Eso tiene que ver con el respeto que se tiene al sí. Hay que hacer un balance entre los objetivos personales y los de la empresa, saber poner límites".

El profesor del IE agrega que recientemente una directiva le manifestó su preocupación porque su hija pequeña cuando tenía que hacer un dibujo sobre su madre siempre pintaba un avión. "Si asumes demasiadas responsabilidades y cometidos al final eso tiene un coste. Héroes ha habido pocos y si lo han sido es porque han sabido decir que no a algo. Más vale prevenir que curar", dice Vicente.

Hacer ejercicio físico, practicar deporte, intentar relajar la mente, llevarla a entornos diferentes a lo que se está habituado, no llevar papeles a casa. "Se piensa que se es mucho más productivo cuando uno renuncia a su ocio y atiende asuntos de trabajo en su tiempo libre, y es todo lo contrario", dice José María Gasalla, que tiene claro que trabajar 14 horas no genera estrés, lo que lo produce es el desequilibrio.

El caso de France Télécom y las nuevas habilidades

El estrés laboral es un estado de desequilibrio fisio-psicológico que puede llevar a graves desequilibrios emocionales y cognitivos. Es un fenómeno real y alarmante.

Los efectos que tiene el estrés laboral sobre los trabajadores pueden llevar a problemas de salud física y psicológicos, así como derivar en problemas de comportamiento. Un ejemplo: la avalancha de suicidios entre los trabajadores de la compañía de telecomunicaciones France Télécom. Por otra parte, el estrés del personal también afecta al rendimiento de la empresa. Produce un aumento del absentismo, un descenso del rendimiento y de la productividad, cierto incremento de la inseguridad y de los accidentes en el trabajo, y también un aumento de las quejas y denuncias por parte de los clientes.

Un estudio sobre el estrés en los países desarrollados y en países en vías de desarrollo, elaborado por Lourdes Susaeta, investigadora del Centro Internacional de Investigación de Organizaciones IRCO, institución dependiente del IESE, asegura que las causas principales son, entre otras, una mayor demanda de aprendizaje de nuevas habilidades, la necesidad de adoptar nuevas formas de trabajo y la presión por una mayor productividad.

Pero también la demanda de aumento de la calidad del trabajo, el incremento de la presión del tiempo y del ritmo, así como un aumento de la competitividad laboral, de la inseguridad y del descenso de los beneficios. También genera estrés, según el citado informe, tener menos tiempo para dedicar a los compañeros de trabajo y para socializar.

El objetivo de esta investigación es doble. Primero, trata de comparar las causas que producen estrés en el trabajo en países desarrollados y en países en vías de desarrollo. En segundo lugar, busca vías de solución a esta problemática actual de las empresas y sociedades a nivel mundial.

El estrés en los países en vías de desarrollo es un problema creciente, más relacionado con las condiciones laborales. En cambio, en los países desarrollados son más relevantes factores como la participación y el control, el desarrollo de una carrera profesional, y la conciliación de la vida familiar y laboral. Sin embargo, esta tendencia se está invirtiendo como consecuencia de la crisis económica en Occidente y el fuerte desarrollo económico en algunos países, como Brasil. Aumentan los casos en países como España, Irlanda o Grecia, donde las causas del estrés son, con mayor frecuencia, de naturaleza fisiológica, debido a los altos niveles de paro registrado. Por el contrario, en Latinoamérica la presión por los objetivos o los horarios de trabajo empiezan a ser causas de estrés frecuente que las compañías deben aprender a gestionar.