El dilema bancario: elevar el capital o reducir el balance

La insistencia de las autoridades bancarias y políticas europeas en que la banca eleve su capital para cubrir las hipotéticas pérdidas que puedan ocasionarse en su cartera de deuda pública encuentra cada vez más oposición. Botín se suma a la apreciación de Angel Ron y asegura que será catastrófico para la banca. Si finalmente se obliga a cubrir hipotéticas degradaciones de la deuda soberana de todos los países periféricos de Europa, en este caso de España, los bancos están ante un dilema peligroso: elevar sustancialmente el capital, ante la escasez del mismo, o reducir el balance eliminando activos ponderados por riesgo.

El círculo vicioso que generaría la obligación de provisionar un elevado porcentaje de la cartera de deuda provocaría en primer lugar dificultades muy serias para el Tesoro para colocar sus títulos, puesto que desde su emisión estaría admitiendo que contienen un riesgo nada despreciable. Los bancos podrían, para empezar, no solo no comprar cantidades adicionales de deuda pública, con el consiguiente problema de carestía en la financiación pública, sino que se desprenderían de los títulos que ya tienen, de forma abrupta u ordenada, pero en cualquier caso provocando un desplome de las valoraciones de sus propias carteras, y una elevación automática de los tipos de interés en el secundario que tendría consecuencias inmediatas en la emisión del primerio.

Esa sería la fórmula más directa de reducir su balance, y además, hacerlo en los créditos (la deuda no es ni más ni menos que crédito al sector público) con riesgo reconocido y de obligada provisión. Pero también pueden comenzar a reducir sus balances con una actiuvidad menos dinámica en el sector privado. A parte de que se encarecería el crédito si se elevan las exigencias de capital, siempre existirá la tentación de no renovar las líneas de crédito a los proyectos privados si se sitúan en unos estándares de riesgo anormal, por normal que se considerasen hasta entonces.

Difícil asunto este de cubrir los riesgos soberanos para permitir la quiebra griega, que a fin de cuentas es lo que estamos tratando de arreglar desde hace unos cuantos meses. Los bancos que tienen títulos griegos deberán asumir la mayor poarte de la carga, entre otras cosas proque su recapitalización actual se la comerá la quiebra helena, y precisarán de una recapitalización ulterior si quieren sobrevivir. Pero es cierto que no todo el mundo debe tener el mismo trato, pues no todos han asumido el mismo riesgo.

En todo caso los bancos deben ir haciéndose a la idea de que no se pueden seguir con capital del 5% y rentabilidades del 25%, y que aunque no tiene ningún sentido volver a las ratios de principios del siglo XX, con rentabilidades del 5% y capital del 25%, habrá que buscar un termino medio para ambas variables. Si no, el negocio bancario no tiene mucho futuro, o su futuro no estará nada claro.

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