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Los líderes salen del cole

El siglo XXI requiere de unas habilidades que deben ser adquiridas a una edad temprana.

Qué características ha de tener un colegio excelente que crea los líderes del futuro?, ¿cómo se mide esa excelencia? Si alguien no se lo ha cuestionado, ahora es el momento.

A estas preguntas responde Milton Chen, director de la Fundación Educativa George Lucas (GLEF), una fundación sin ánimo de lucro situada en la bahía de San Francisco que utiliza su sitio web multimedia, Edutopia.org, para comunicar una nueva visión para las escuelas del siglo XXI. "Me pidieron en una ocasión que diera una definición corta y medible sobre este asunto". Reflexionó y parece que encontró una fórmula fácil de medir: "Solo hay que ver a la velocidad que entran los niños al colegio, y a la velocidad a la que salen". Esto quiere decir, según Chen, que si los niños entran rápido y abandonan el colegio a paso lento, significa que algo interesante está pasando dentro de los muros y los pequeños no quieren irse. "Es lo que define a un buen colegio, esto se puede medir y puede ayudar a crear mejores colegios en España".

Este experto fue uno de los participantes en el Global Education Forum, organizado la Fundación SEK esta semana en Madrid, y aprovechó su intervención para criticar uno de los problemas que afecta a la educación: los niños diferencian dos vidas. Una, la del colegio. Y otra, la del mundo de fuera. "Viven dos vidas separadas, cuando aprender debe ser algo alegre, que se disfrute en todos los ámbitos, porque los alumnos deben instruirse las 24 horas al día los siete días a la semana".

Los coles son los centros de donde los niños y niñas deben aprender mucho más que materias, ser capaces de desenvolverse en un mundo que ya no es el de sus padres si quieren liderar su propio futuro, ya que el entorno cambia mucho más rápidamente, según el economista Xavier Sala i Martín. "Hay que enseñar a ser crítico. El profesor ya no sabe la única verdad", señaló. Así que los escolares deben instruirse en cosas como "aprender de los errores".

"Debe ser un sistema educativo que induzca a la gente a tener ideas y a implementarlas", aseguró, ya que según explicó, más del 70% de las ideas que generan crecimiento económico provienen de la innovación de los empleados de las empresas y solo el 8%, aunque pueda parecer lo contrario, de la I+D.

Sobre la importancia del espíritu crítico, Tony Wagner, consultor estadounidense y miembro de Educación en Innovación del Centro de Tecnología y Espíritu Emprendedor de Harvard, recordó una frase de Einstein: "La formulación del problema muchas veces es más esencial que la solución". Por tanto, animó a que todo el mundo tenga un pensamiento crítico, a hacer las preguntas necesarias para desarrollar una enseñanza que favorezca las habilidades que han de tener los jóvenes para convertirse en innovadores.

Este experto cree que es necesario modificar los métodos de evaluación, "hay que transformarlos porque están obsoletos, no evalúan si realmente un alumno está capacitado para ir a la universidad". Porque el mundo ya no se ocupa de lo que se sabe sino de lo que se puede hacer con esos conocimientos.

El papel del profesor

Chen también recordó cuál debería ser el rol de los maestros: "El nuevo papel de los profesores no tiene nada que ver con un trabajo aislado sino en cooperación con padres y otros expertos". Y recomendó una práctica que desarrollan, a través de Edutopia, donde se combina la ópera con el aprendizaje de idiomas, "supone una gran apertura de la mente para el arte".

En este sentido, invitó al profesorado y a las instituciones educativas a rediseñar un nuevo modelo de enseñanza a impartir. "Deberían tener un formato más corto, de cuatro a seis semanas para aprender algo específico, no hay que estar meses enseñando lo mismo. Lo importante es el aprendizaje social y emocional, con el fin de que los alumnos aprendan a respetarse los unos a los otros y a trabajar con otras personas". Todo esto, opina Chen, se puede enseñar sobre todo en las etapas más tempranas.

Y si no hay dinero, porque los recortes en recursos llegan, Stephen Heppell, catedrático británico, apremió a los profesionales a ser imaginativos. "Si hay menos dinero, ¿qué podemos hacer? ¿Volvemos a las viejas fórmulas? La única forma es avanzar, es hacer las cosas diferentes". Este experto explicó cómo en el colegio de su hija, los alumnos decidieron adecuar el aula a sus gustos, en vez de comprar tecnología que se iba a quedar rápidamente obsoleta. Pizarras por todos los lados, muebles diferentes, luces que cambiaban de color... cosas inesperadas para los adultos pero que consiguieron que los propios chavales decidieran ir a la escuela en las vacaciones de Semana Santa, ¡sin profesor!

"En la empresa y en la escuela hay que pedir estándares altos y autonomía, es lo que mejor funciona", explicó Daniel Pink, exasesor del vicepresidente de EE UU Al Gore, quien habló de cómo enfocar la motivación a los pequeños. "Vamos a enfrentarnos a la ortodoxia. Hagamos algo más que el palo y la zanahoria. Hagamos las cosas porque nos gustan, porque son interesantes, porque nos importan, dejemos de estar en el siglo XX".

De hecho, explicó Sala i Martín, cualquier genio tiene en común haber dedicado más de 10.000 horas a la materia que le apasiona, sin que nadie le obligase: "Si eres bueno, seas lo que seas, vas a ganar dinero". Heppell ahondó en esa idea: "Las capacidades de los niños se quedan limitadas por la falta de ambición a la que les sometemos". "Constantemente vemos cosas inesperadas y el proceso se va a acelerar porque las tecnologías hacen el cambio más rápido", apuntó. Pero también son unas aliadas. Son las nuevas "armas de instrucción masiva del aprendizaje", señaló Chen, que insistió en que a través de internet pueden visitar museos, la historia de las películas, sobre cómo se comunica a través del cine, escena a escena o conocer las mejores obras de arte sin tener que viajar.

Habilidades de este siglo

Además de valores como la ética o la solidaridad, son necesarias una serie de habilidades para sobrevivir, según el experto Tony Wagner. Lo primero que se requiere es tener pensamiento crítico, de manera que en el futuro se puedan tener "líderes que quieran mejorar los proceso o los servicios". Esto pasa por saber hacer las preguntas adecuadas, y un buen sistema educativo se centra en las respuestas, no en las preguntas. La segunda habilidad tiene que ver con el trabajo colaborativo, esto es, entender y respetar a los demás, pero sobre todo "aprender de sus iguales".

En tercer lugar, son necesarios conceptos como adaptabilidad y agilidad, retos que hay que imponerse cada día. La cuarta habilidad tiene que ver con la iniciativa y el espíritu emprendedor. "En una ocasión el presidente de Cisco me contó lo importante que es tener un empleado con siete proyectos en mente porque alguno sacará adelante", señaló Wagner, que recalcó la idea de fomentar la figura de los innovadores creativos, "pero cómo vamos a animar al riesgo si siempre analizamos el fallo, si siempre estamos preocupados por las evaluaciones".

La quinta idea tiene que ver con la comunicación efectiva, tanto escrita como oral. "Los alumnos tienen que saber transmitir una opinión". La sexta, el acceso y análisis de la información, que va cambiando a cada instante. Y, por último, tener curiosidad e imaginación.