Ofertas para el pequeño ahorrador

Los pagarés irrumpen en la guerra por el pasivo

La banca apuesta por vender pagarés en oficinas para captar liquidez y como alternativa a las penalizaciones a los depósitos. Son igual de rentables aunque es necesario vigilar de cerca la solvencia del emisor

Ilustración de Bolsa
Ilustración de Bolsa

El grifo de liquidez está cerrado y la banca está sedienta. El sector financiero español afronta 180.000 millones de euros en vencimientos hasta 2013. Mientras, el fantasma de una nueva recesión y la interminable crisis de la deuda soberana europea mantienen cerrado el mercado de financiación para bancos y cajas. El recuerdo de Lehman Brothers sobrevuela los departamentos estratégicos de las firmas grandes y pequeñas. Aquel colapso llevó al sector a iniciar la llamada guerra del pasivo, incrementando la rentabilidad de los depósitos para captar el ahorro de las familias. La práctica, sin embargo, ha sido fuertemente censurada por el Banco de España que, advirtiendo del peligro que suponía para el sistema y de la competencia desleal en la que incurren las entidades que han recibido ayudas públicas, terminó promoviendo una penalización para quienes sigan comercializando los llamados superdepósitos. En este panorama, bancos y cajas han empezado a ofertar otros productos para sortear la sanción. El último en salir a escena, y con fuerza, son los pagarés.

La propuesta más sonada de la temporada ha sido la de Banco Santander. A mediados de septiembre, la entidad informó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de que iniciaba una emisión de pagarés por valor de 5.000 millones, ampliables a 7.500 millones. La rentabilidad del papel impreso por la entidad cántabra depende de dos factores: el montante invertido y la duración que se elija. En un primer momento se fijó una cuantía mínima de 30.000 euros que podían destinarse a pagarés a 12 meses (al 3,40% TAE) o a 18 meses (al 3,55%). A partir de los 100.000 euros invertidos, no obstante, el abanico se volvía más flexible y rentable. En concreto, el cliente puede elegir entre emisiones a tres meses (al 3%), medio año (al 3,25%), un año (3,60%) o 24 meses (al 3,75%). En los últimos días, sin embargo, la entidad que preside Emilio Botín ha decidido reducir el capital mínimo requerido en ambas bandas para ampliar el número de clientes potenciales. Así, manteniendo los plazos y el tipo de interés al que se remuneran, la primera alternativa está disponible para quienes destinen 5.000 euros (en lugar de 30.000) y la más ventajosa para aquellos que dispongan de 25.000 euros (en lugar de 100.000). También Banesto, del grupo Santander, ofrece pagarés, a partir de 50.000 euros, hasta al 3,60% a 12 meses.

BBVA, su gran competidor, también ha entrado en la batalla de los pagarés. La estrategia del banco pasa por mantener un perfil moderado de depósitos tradicionales y por incrementar la llegada de pasivo mediante pagarés. Estos se pueden adquirir a solo un mes (remunerados al 3,04%), a tres meses (3,24%), a seis meses (3,40%) y a 12 meses (al 3,57%). El capital mínimo necesario es de 6.000 euros.

Santander ha rebajado el capital mínimo que pedía por sus pagarés para captar más liquidez, un bien escaso

La oferta más atractiva que hay sobre la mesa es probablemente la de Bankia, que llega a dar un 4% de interés. Eso sí, la inversión requerida es mayor, de 100.000 euros. A partir de ahí, se paga un 3,25% a un mes, un 3,50% a partir de seis meses, y la máxima remuneración, el 4%, a 12 meses. El banco resultante de la fusión de Caja Madrid, Bancaja y otras cinco firmas propone también una alternativa para bolsillos más humildes. Existen pagarés desde un mínimo de 6.000 euros que se pagan al 3% a un mes, al 3,25% a tres meses, al 3,30% a medio año y al 3,70% si son de un año.

Los pagarés, con todo, no son una opción exclusiva de las grandes firmas. Liberbank (la entidad que conforman Cajastur, CCM, Caja Extremadura y Cantabria) también comercializa los suyos desde 30.000 euros y a una rentabilidad que va del 3,25% al 3,7%, en función de si se opta por 12 o 24 meses.

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un pagaré y un depósito? La cuestión fundamental es la seguridad. El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) cubre a cada persona con un máximo de 100.000 euros por estos productos en caso de que el banco quiebre. Una situación en la que el que compre un pagaré se quedaría sin nada. Los defensores del pagaré alegan, por su parte, que en caso de colapso sistémico del sector financiero, el FGD podría llegar a secarse, por lo que el riesgo sería similar. En cualquier caso, recuerdan en la web especializada en productos de banca www.helpmycash.com, a la hora de adquirir pagarés es especialmente importante revisar la calificación de solvencia de la entidad.

Otra característica de los pagarés es su condición de productos cotizados. Los depósitos tradicionales son productos sencillos que suelen garantizar el 100% del capital invertido en caso de retirar los fondos antes de tiempo, o imponen una penalización baja, del 1% comúnmente. En el caso de un pagaré, si el cliente necesita recuperar su dinero antes de que se cumpla el plazo pactado, deberá venderlo en el mercado secundario arriesgándose a incurrir en fuertes pérdidas. Los depósitos, por tanto, siguen siendo una opción muy atractiva. Máxime cuando muchas entidades siguen ofreciendo altísimas rentabilidades ya que les puede la necesidad de captar liquidez, por encima de la penalización.

Dentro de este escaparate resulta especialmente llamativa la última oferta de Bankia, que juega también este tablero, con un producto a tres años al 4,55% TAE, para dinero nuevo, y al 4% para conservar a los actuales clientes, muy dados a saltar de una entidad a otra según la oferta. Otro es el Depósito Creciente a 24 meses de Banco Pastor, que paga al 4,26% por 3.000 euros en dinero nuevo. Un producto muy similar al que ofrece Oficina Directa, su filial web, que paga un 4,25% a los nuevos clientes que inviertan un mínimo de 5.000 euros durante dos años.

Banco Popular, por su parte, concluyó el viernes su campaña de Depósito Gasol al 4% a 12 meses y empieza a comercializarlo ahora al 3,12%, a la par que lanza pagarés al 3,62% a un año. Su portal web, Popular-e, sí que seguirá dando un 4% a un año, desde 3.000 euros, para captar nuevos clientes.

Las cifras más suculentas del mercado, no obstante, las sigue dando Banco Espírito Santo, entidad portuguesa que escapa a las sanciones del Ministerio de Economía. El producto estrella de la firma es el Depósito Cristiano Ronaldo, que paga un 4,84% a 24 meses para aquellos que aporten 25.000 euros, como mínimo, de otras entidades. El banco luso cuenta con otra alternativa, un depósito de captación de clientes que paga un 4,25% a seis meses, también desde 25.000 euros.

Las entidades, por otra parte, han intensificado su oferta de productos algo más complejos, que van desde los depósitos ligados a un hecho futuro (que un equipo gane determinado título, por ejemplo) a los que directamente implican instrumentos estructurados. Entre los primeros se encuentra el Depósito Marc Márquez de Catalunya Caixa, que propone sumar la velocidad media que logre dicho motorista en el GP de Valencia (si son 125 kilómetros hora, añadirían un 1,25%) al 2,5% de interés que ofrecen en inicio para montantes desde 1.000 euros a 12 meses. Más complejo es su depósito ADN. Este se puede contratar desde 5.000 euros al 3% TAE a un año. Cada mes, no obstante, se puede añadir una cantidad extra que se remuneraría independientemente al 5%. Una cifra llamativa, pero que no remunera los 5.000 euros iniciales.

A medio camino está la propuesta de Activobank, de Banco Sabadell, con el Doble Activo Triplete. Aquí el 50% de la inversión, desde 600 euros, se paga al 4%. Un porcentaje que puede crecer si el cliente acierta su apuesta sobre los títulos que ganarán el Barça o el Real Madrid. La otra mitad queda ligada a la evolución del Ibex durante 36 meses, pudiendo alcanzar un 5,5% de interés. En cualquier caso, todo el capital queda garantizado.

Entre los productos más complejos está el estructurado de Bankinter, que puede remunerar hasta al 10% los 4.000 euros iniciales, pero que obliga a contratar dos fondos de inversión.

De bonos a seguros de ahorro

Una de las primeras firmas en sortear las restricciones del Banco de España a los superdepósitos ha sido Banco Sabadell, entidad que optó por emitir bonos. Estos empezaron a comercializarse a comienzos de septiembre, bajo una rentabilidad del 4,25% a un plazo de 18 meses. Desde entonces, las entidades han ido alternando sus depósitos con otros productos no penalizados, como pagarés y seguros de ahorro.

Guía para decisdir el producto

RIESGOS Desde Adicae, la asociación de usuarios de bancos y cajas, advierten que la penalización impuesta a las entidades que comercializan superdepósitos (estas deben aportar un 0,3% del pasivo obtenido al Fondo de Garantía de Depósitos) agravará la situación de firmas que ya padecen "problemas de liquidez a corto". Víctor Alvargonzález, consejero delegado de Profim, advierte que "hay que mirar con lupa a qué entidades bancarias se presta dinero, porque si el mercado mayorista recela, será por algo".

SEGURIDAD Una vez elegida una entidad solvente y de confianza, desde Profim aconsejan los bonos sénior que emiten por encima de sus pagarés ya que suelen ser "más rentables, más seguros y más líquidos". Dado que, por regla general, el bonista tendrá preferencia para cobrar frente al poseedor del pagaré, Alvargonzález aconseja optar por los pagarés solo en el caso de entidades con buena clasificación crediticia y diversificación internacional. Además, los pagarés cotizan en el mercado secundario y si se venden antes de cumplir el plazo el cliente puede perder dinero.

PLAZOS Y RENTABILIDAD El criterio clave, no obstante, radica en la rentabilidad que se busque y en el plazo en que se esté dispuesto a renunciar al dinero. El depósito suele permitir recuperar el montante antes de tiempo bajo un castigo menor.