Pruebas de una nueva aeronave

Cómo viajar de Madrid a Sídney en una hora

EE UU vuela un avión a 20 veces la velocidad del sonido.

Avión Falcon HTV-2
Avión Falcon HTV-2

El futuro ya está aquí. O casi. Con crisis económica o sin ella, potencias como Estados Unidos siguen adelante con proyectos que nos dejan entrever cómo cambiarán nuestras vidas dentro de unas décadas.

¿Viajar de Madrid a Sídney en una hora? ¿Volar de Nueva York a Los Ángeles en solo 12 minutos? Sí, es posible. O, al menos, eso es lo que busca el Pentágono a través de Darpa, su agencia puntera de investigación.

El proyecto se llama Falcon y su objetivo final es el de poder llegar con un vehículo aéreo a cualquier punto de la Tierra en menos de una hora. Este programa se inició en 2003 y ahora se centra en el desarrollo de una plataforma aérea hipersónica, para lo que se han planificado dos vuelos de prueba.

El primero tuvo lugar en abril del año pasado. El avión de pruebas, denominado HTV-2, solo aguantó 9 minutos en el aire antes de que uno de sus sistemas fallara, el piloto automático se desconectara y se precipitara al Pacífico. Eso sí: la plataforma transmitió datos hasta ahora únicos sobre su comportamiento en los 139 segundos en los que estuvo volando a velocidades de entre 17 y 22 veces la del sonido.

Nuevo intento

La segunda prueba se realizó ayer. Los ingenieros estadounidenses aprovecharon la experiencia del primer vuelo para modificar el centro de gravedad de la aeronave, mejorar su estabilidad y reducir el ángulo de ataque de vuelo.

A las 16.48 horas de ayer (hora española), el segundo HTV-2 despegó de la base militar de Vandenberg en el cohete lanzador Minotaur IV. Unos minutos después, el cohete puso en órbita el avión, que comenzó la reentrada a la atmósfera exterior de la Tierra y la posterior fase de planeo y maniobras aéreas preprogramadas. Sin embargo, a las 17.23 horas, Darpa (que transmitió la operación vía Twitter) perdió el contacto con el avión.

La agencia de investigación tendrá ahora que analizar y evaluar los datos que ha ido recibiendo de los equipos (sondas, sensores, radares, etc.) embarcados en el HTV-2.

¿Cuál es el objetivo de estas pruebas? Básicamente, analizar qué ocurre en vuelos hipersónicos de larga duración. Porque el avión viaja a unos 20.921 kilómetros por hora (20 veces la velocidad del sonido) y eso no se puede replicar en tierra ni con los más sofisticados simuladores o túneles de viento. "Necesitaríamos años, decenas de millones de dólares y varios cientos de túneles para lograr la misma información", explica de forma gráfica el comandante de la Fuerza Aérea estadounidense Chris Schulz, responsable del programa.

Con estas pruebas, los encargados del proyecto quieren estudiar, por un lado, los aspectos aerodinámicos de un vuelo que es 22 veces más rápido que el de un avión comercial: las presiones son altísimas y, como señala el dossier de Darpa sobre el programa, "no es que el aire viaje alrededor del avión, es que el avión lo hace trizas".

Por otra parte, se trata de analizar cómo se controlan las altas temperaturas que alcanza la aeronave. La superficie del HTV-2 se llega a calentar hasta los 1.925 grados centígrados, más de lo que necesita el alto horno de una acería. Los materiales compuestos (tipo fibra de carbono) con los que está fabricado el avión deben mantener todo el equipo de sensores y elementos electrónicos a unos 1.815 grados menos.

Por último, los ingenieros y científicos estadounidenses quieren saber cómo dominar todo lo relacionado con la navegación y control de la aeronave en un entorno en el que, la mínima incidencia, puede convertirse en un gran problema. Como señalan desde Darpa, hay que ser capaces de detectar cualquier posible obstáculo y reaccionar al mismo "casi de forma simultánea". "Es como tratar de esquivar un bache en una autopista rodando a 5,7 kilómetros por segundo".

El futuro (o parte de él) despegó ayer de una base militar estadounidense en California.