Reclama que se vincule el Presupuesto al crecimiento del PIB

El BCE calcula que España ha gastado 50.000 millones de más en 10 años

El Banco Central Europeo (BCE) calcula que la Administración española ha gastado 5,2 puntos de PIB por encima de lo recomendado para mantener su estabilidad fiscal en la última década. El regulador señala que si los sucesivos Gobiernos hubieran ligado su política presupuestaria al crecimiento, el gasto hubiera sido 50.000 millones inferior entre 1999 y 2009.

Los países con mayores desequilibrios fiscales en la Unión Europea -Grecia, Irlanda, Portugal y España- cometieron, según el BCE, el mismo error: no vincularon su política de gasto al crecimiento económico. Ello supuso que durante la crisis iniciada en 2008, las partidas presupuestarias se mantuvieran o incluso aumentarán mientras la economía, y sobre todo los ingresos públicos, descendían. El BCE calcula que España ha gastado 5,2 puntos de PIB de más, un nivel similar al de Portugal. Algo que no hubiera sucedido si el incremento del gasto se hubiera condicionado al avance del PIB, tal y como reclama Alemania. Con todo, las partidas presupuestarias de Irlanda y Grecia sobrepasaron en 9,5 y 8 puntos de PIB respectivamente el límite recomendado por el BCE.

En cambio, países como Alemania siguieron el camino contrario y en la última década su política de gasto fue inferior a su crecimiento económico. Ello ha permitido que su déficit fiscal no se disparase y, si bien ha superado el límite del 3%, es el único país de la Unión Europea que, según el FMI, no debe tomar medidas adicionales para cumplir con el Pacto de Estabilidad.

Hasta el año 2007, España mantuvo una política de gasto solo ligeramente por encima de su economía. Sin embargo, la virulencia de la crisis -que superó con creces las previsiones del Gobierno- provocó un desajuste fiscal como nunca antes se había visto. De hecho, España pasó de tener un superávit de 20.000 millones en 2007 a un déficit de 117.000 millones en 2009. Solo a partir de entonces, la Administración inició un ajuste presupuestario que le permitió recortar el saldo fiscal negativo hasta el 9,2% del PIB (98.200 millones) en 2010.

De hecho, los 50.000 millones que el BCE considera que España ha gastado de más coinciden con la caída recaudatoria sufrida por el sector público a partir de 2007. El conjunto de administraciones (central, autonómica y local) ingresaron 379.497 millones el año anterior, 50.000 millones menos que en 2007. Y, sin embargo, la evolución del gasto no solo se mantuvo, sino que durante ese periodo se ha incrementado un 37% hasta alcanzar los 477.773 millones. Y, cuando esto sucede, el déficit fiscal se dispara, tal y como le ha ocurrido a Grecia, Irlanda y Portugal, los tres países que, de momento, se han visto obligado a reclamar ayuda financiera a la UE.

La deuda se dispara

Las previsiones del BCE apuntan que desde 2007 hasta 2012, la deuda española subirá del 36,1% del PIB al 73%, el mayor aumento con la excepción de Irlanda y Grecia. España incumplirá durante varios ejercicios el Pacto de Establidad, que fija el límite de endeudamiento en el 60% del PIB.