COLUMNA

La deuda de Grecia sale cara

La discusión sobre una reestructuración de la deuda pública de Grecia cobra fuerza entre los políticos. Sin embargo, las estrellas políticas y económicas no están alineadas, al menos por ahora.

Hay cierta lógica en que la reestructuración llegaría tarde o temprano. Una deuda equivalente a un 143% del PIB condena a los contribuyentes a años de una lenta y dolorosa austeridad. Mientras, la política de la zona euro de accionistas ahorradores premia a los prestamistas imprudentes.

Una reestructuración parece más manejable que hace un año. En el último año los bancos han tenido tiempo para crear capital y establecer las explotaciones a un precio promedio de 75 centavos de dólar sobre el euro, según el think tank Bruegel. Una amortización a 50 centavos solo costaría a los bancos 30.000 millones de euros. Y una reestructuración rápida ayudaría a reducir las futuras necesidades financieras.

El Gobierno griego no quiere tomar el camino de la reestructuración. Es cierto que reduciría los pagos de intereses, pero no sin costes. Los fondos de seguridad social griega tienen cerca de 20.000 millones de euros de deuda pública, y los bancos griegos al menos 45.000 millones. Por último, Atenas queda marcada por el estigma de ser el primer país democrático en declarar la quiebra en tiempo de paz.

Si los mercados siguen nerviosos, es posible que la reestructuración se ponga en marcha antes de 2013. El desafío para la zona euro será dejar este asunto en manos de Grecia.

Neil Inmarck