COLUMNA

La tentación del corto plazo

Los préstamos a corto y largo plazo son la esencia de la banca. Pero el modelo de negocio tiene algunos defectos graves cuando los grandes bancos bucean con demasiada profundidad en la deuda a corto plazo, como lo hicieron antes de la crisis financiera de 2008. Por ahora hay poco peligro, pero los malos hábitos han regresado, y algunos datos recientes indican que algunas entidades coquetean con la tentación.

Los bancos -en EE UU y Reino Unido, en particular- han hecho serios progresos en la reducción de su dependencia de los mercados de deuda en los últimos dos años.

Mientras los mercados de crédito sigan ejerciendo cierto control no debería haber problemas. Incluso si se dan turbulencias en los bancos en EE UU, por ejemplo, cuentan con el colchón de los depósitos para amortiguar el golpe.

Pero los mercados de capital en reposo pueden animar a algunos a deslizarse nuevamente en la deuda a corto plazo. Algunos de los cambios podrían ser el resultado de los esfuerzos de Federal Deposit Insurance Corp para frenar los préstamos en el mercado de recuperación, donde la financiación puede ser tan corta como un día. Durante la crisis se emitieron bonos con vencimiento, garantizados por la FDIC. Podrían ser la causa de un pico descomunal, ya que los bancos los refinancian con bonos de vencimiento inferior a tres años.

Pedir prestados 1.000 millones durante un año costaría a un banco como JP Morgan solo seis millones en 12 meses, cuando por un bono a diez años pagaría alrededor de 47 millones. Mientras las tasas de interés a corto plazo sean fundamentales y los mercados de crédito se mantengan estables, el incentivo para mantener los plazos de vencimiento más cortos será demasiado tentador.

Agnes T. Crane