Las consecuencias del terremoto

La escalada del yen abre un frente crítico para Japón

La inyección histórica del Banco Central no logra debilitar la divisa.

La escalada del yen abre un frente crítico para Japón
La escalada del yen abre un frente crítico para Japón

Uridashi. Este es el término que se emplea para denominar los bonos emitidos en moneda extranjera y colocados directamente a inversores japoneses. Y la repatriación hacia el epicentro del cataclismo del dinero invertido en estos activos es una de las claves que explica la súbita fortaleza de la moneda nipona. El tipo de cambio ha pasado de 83 a 80,8 yenes por dólar, está ya muy cerca del máximo histórico, que ya se rozó en noviembre pasado (80,2) y se alcanzó en abril de 1995 (79,75), tres meses después del terremoto de Kobe.

"El fortalecimiento del yen es básicamente repatriación, que se une a la que ya estaba ocurriendo por el final de semestre fiscal en marzo que tradicionalmente ocurre en Japón. Lo que sucede ahora es que para la reconstrucción del país por un lado y, por otro, para el pago de aseguradoras, que va a ser muy grande, están repatriando dinero de las inversiones en el exterior y, muy concretamente, de aseguradoras japonesas en Australia, básicamente mediante los bonos uridashi", explica Miguel Ángel Rodríguez, analista de XTB.

"El asunto clave es si el sector privado va a repatriar el capital y sospecho que lo harán", declaró a Bloomberg el consejero delegado de Pimco, la mayor gestora de bonos del mundo, Mohamed El Erian. El volumen de activos extranjeros de Japón ascendía a 2,25 billones de dólares (1,6 billones de euros), según las estadísticas del FMI, que datan, eso sí, de 2009. Los movimientos de la moneda son elocuentes. En tres días, el yen se ha apreciado un 0,76% frente al euro; un 1,15% respecto al dólar; un 2,6% sobre el dólar neocelandés y un 3,4% contra el dólar australiano.

La moneda cotiza cerca de niveles récord

La energía sin precedentes empleada por el Banco de Japón puede servir, pues, para evitar un cataclismo financiero tras el colapso natural, pero no para frenar el fortalecimiento de la moneda. La autoridad monetaria ha inyectado desde el tsunami 23 billones de yenes (unos 200.500 millones de euros) en liquidez para el sistema financiero. Los últimos 8 billones se anunciaron la noche pasada. Adicionalmente, el banco ha duplicado hasta 10 billones (87.000 millones de euros) la capacidad del programa para compra de activos, desde bonos hasta ETF, en vigor hasta junio de 2012.

Tres décimas del PIB

De acuerdo con Barclays Capital, el impacto económico del seísmo es de tres décimas del PIB, que equivale precisamente a 15 billones de yenes. El banco central ha dejado claro, pues, que está dispuesto a emplear cualquier medida necesaria para restablecer la confianza, no en vano, la región afectada representa aproximadamente el 7% de la economía del país. "Están siguiendo muy de cerca la evolución del mercado de divisas e intervendrán si la situación se complica", apunta el estratega jefe de divisas de HSBC, Paul Mackel.

Ahora, conviene analizar las implicaciones a largo plazo de estas medidas de inyección. Japón es el país más endeudado del mundo en términos absolutos, con cerca de 11 billones de dólares (casi ocho veces el PIB de España). "Japón ya cuenta con uno de los mayores lastres de deuda del mundo, con una ratio de deuda bruta/PIB del 226% y un déficit presupuestario ligeramente por debajo del 10% en 2010", explica Keith Wade, economista jefe de Schroders. "Sin embargo, es importante recordar que la tasa de ahorro de Japón es elevada y que el país no depende de la financiación externa para financiar su déficit", matiza el experto.

Un yen fuerte puede agravar las complicaciones de una economía eminentemente exportadora, si bien puede tener una derivada beneficiosa: Japón ha perdido un 31% de su capacidad de refino de crudo y aproximadamente un 9% de su capacidad de generación eléctrica. Necesitará importar carbón y derivados petrolíferos en grandes cantidades para suplir estas carencias.