TRIBUNA

Alianzas estratégicas

Los emprendimientos sociales están creciendo fuertemente, en busca de respuestas a la desafiante agenda social de un mundo con más de 1.000 millones de personas con hambre, 1.200 millones sin agua potable y 1.400 millones sin electricidad.

En un reciente artículo en el Harvard Business, Review Drayton resalta que ya están dadas las condiciones para que, junto con la responsabilidad social corporativa en pleno avance, se creen "cadenas de valor híbridas", alianzas de nuevos tipos que generen modelos alternativos de financiamiento, distribución y servicios para los pobres.

En este sentido, hay varios ejemplos. Es el caso de Aurolab, división de producción del Aravind Eye Hospital, creado por David Green en la India y que produce lentes intraoculares para pacientes con cataratas. Redujo el precio de las lentes de 150 dólares a entre 2 y 4 dólares con nuevas tecnologías y bajando costos. Así, vende 5 millones de lentes por año en 109 países y ayudan a quienes de otro modo nunca podrían haber tenido este tratamiento que preserva su visión.

El nobel Muhammad Yunus convoca a sumar empresas privadas y emprendimientos sociales para crear "negocios sociales". Son "empresas sin pérdidas, ni dividendos, que ayudan a reducir o eliminar un problema social". Yunus creó una alianza entre el Grameen Bank, el gran banco de microcrédito fundado por él, y la compañía de aguas francesa Veolia, para abordar la cuestión del agua potable en aldeas pobres, como una empresa social.

Fundó Grameenphone con Telenor de Noruega para producir celulares, y Grameen Shakti, que ofrece soluciones de energía solar. Generó Grameen-Adidas para fabricar en escala calzados accesibles para los más pobres que tendrían un costo menor a un dólar.

En Bangladesh, su país, la mitad de los niños están desnutridos. De ahí vino su exitoso proyecto, el de asociarse con la multinacional Danone que produce leche y yogur. Lograron fabricar un yogur, con los multinutrientes básicos para los niños, a muy bajo costo.

Elkington y Hartigan destacan que, junto al impacto social, la experiencia impulsó a la misma empresa a revisar procesos. Entre ellos, a cambiar sus envases ante la insistencia del Grameen Bank de hacerlos biodegradables y, también, a pensar en un nuevo consumidor que, en lugar de refrigerar el yogur, lo consuma en el momento o poco después de la compra.

En un mundo necesitado de innovación social, impulsar estas alianzas es un camino exigente que requiere cambios de cultura organizacional, pero altamente promisorio.

Bernardo Kliksberg. Presidente de la Red Iberoamericana de Universidades por la RSC