La economía mundial, a debate

Los emergentes ganan poder en Davos impulsados por un crecimiento que triplica al mundo desarrollado

El presidente ruso, Dimitri Medvédev, pide en la inauguración del Foro un mayor peso de las divisas de Brasil, Rusia, India y China en el FMI.

Más de 2.500 economistas y políticos se dan cita desde ayer en Davos (Suiza) para tratar de buscar soluciones a la crisis económica mundial. Uno de cada siete procede de países emergentes como China, Rusia, India o Brasil, que ya representan un 14% del PIB mundial. Las estimaciones de organismos internacionales como el FMI prevén que el incremento del PIB de los emergentes triplicará al de los desarrollados.

Los emergentes ganan poder en Davos impulsados por un crecimiento que triplica al mundo desarrollado
Los emergentes ganan poder en Davos impulsados por un crecimiento que triplica al mundo desarrollado

El crecimiento económico mundial ya no depende en exclusiva de EE UU o de las grandes potencias europeas, como Francia, Alemania o Reino Unido. La profunda crisis económica, los elevados déficit fiscales y la subida de impuestos han dejado una factura de difícil digestión para las economías desarrolladas. En el otro lado, los países emergentes se han visto beneficiados por el fuerte crecimiento de la demanda interna, como consecuencia del mayor poder adquisitivo de sus ciudadanos, y de la demanda externa, gracias a una mano de obra barata y unos costes inferiores.

Así se puede comprobar en el Foro de Davos, organizado por el Foro Económico Mundial, que reúne desde ayer a 2.500 personalidades del mundo de la política y de la economía para tratar de buscar respuesta a los interrogantes suscitados por la crisis económica mundial. Por la localidad suiza pasaran los próximos días el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, la canciller alemana Angela Merkel, el primer ministro británico David Cameron y el ex presidente de EE UU, Bill Clinton. Hoy intervendrá por la tarde el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet.

Uno de los asuntos más recurrentes será el poder ganado por los emergentes en detrimento de los desarrollados, como EE UU o la UE, que ya no son los únicos que deciden el futuro mundial. En un mismo nivel se han situado los emergentes, conformados por los denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que ya suponen el 14% del PIB mundial y cuyo crecimiento, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), triplicará al de los desarrollados. En su último informe de perspectivas, hecho público el pasado martes, preveía una recuperación mundial a dos velocidades con un conjunto de países desarrollados creciendo a una media del 3% frente a otros emergentes que lo harán por encima del 8%, es decir, tres veces más.

De los 94 grandes empresarios que intervendrán en las cuatro jornadas, ninguno procede de España

Crecimiento a dos velocidades

Un dato que avala este protagonismo es el fuerte incremento de la presencia de los emergentes entre las delegaciones (de los 2.500 personas, 365 proceden de esas naciones, un 14% del total) y entre los economistas que participan en las sesiones de trabajo, que concluyen el próximo domingo. EE UU, Reino Unido, Francia y Alemania encabezan la lista de ponentes, aunque en quinto lugar aparece India, con seis conferenciantes, más que Suiza, Japón, Dinamarca o Canadá. De los 94 grandes empresarios que ofrecerán sus impresiones sobre la economía mundial, ninguno procede de España, pese a que se mantiene entre las 10 mayores economías del mundo por PIB. Otras naciones emergentes, como Turquía o Malasia, sí cuentan con ponentes. La delegación española estará encabezada por la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, a quién acompañarán el presidente de BBVA, Francisco González, o la consejera delegada del Santander en Reino Unido, Ana Patricia Botín.

Otra prueba que demuestra el poder adquirido por los emergentes es que el discurso inaugural fue pronunciado por el presidente ruso, Dimitri Medvédev. Inicialmente había cancelado su intervención por el atentado terrorista del martes en el aeropuerto de Moscú, aunque finalmente decidió acudir. Consciente de la pujanza de los emergentes, Medvédev exigió ayer durante su intervención que las monedas de los cuatro mayores países emergentes (Rusia, China, Brasil e India) sean utilizadas por el FMI para el cálculo de su unidad monetaria, conocida por SDR. El valor de esa unidad está determinado en base a la ponderación de 4 monedas (dólar, euro, yen y libra esterlina). Medvédev también anunció que Rusia planea crear un fondo soberano especial para atraer capital extranjero.

Los expertos reunidos desde ayer en Davos también coincidieron con Medvédev en cuanto a la recuperación mundial a dos velocidades. El profesor de Economía de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, pronosticó ayer un crecimiento anémico durante los próximos tres años en EE UU, Europa y Japón, mientras que el inversor multimillonario George Soros instó al primer ministro británico, David Cameron, a reconsiderar su plan de reducción del déficit si no quiere volver a entrar en recesión.

Xavier Sala i Martí, profesor de la Universidad de Columbia en Nueva York, valoró las reformas económicas españolas, en especial la del mercado laboral, aunque se mostró muy crítico con la intención de nacionalizar las cajas de ahorro que no encuentren capital en los mercados. "Podría ocurrir como en Irlanda, donde el Gobierno garantizó la deuda de los bancos que quebraron y se encontró con un déficit del 36,5% del PIB", aseguró.

Otro de los asuntos económicos tratados ayer en Davos fue la reducción del abultado déficit de EE UU, que según el FMI llegará al 11% del PIB este año. Para corregir esa tendencia, Obama anunció el martes que congelará el gasto al menos cinco años. Los analistas, sin embargo, consideraron insuficiente la reducción presentada el martes por el presidente estadounidense. "No hay disposición de coger el toro por los cuernos", subrayó ayer James Turley, máximo ejecutivo de Ernst & Young.

Clima de incertidumbre ligeramente en descenso

El Foro de Davos se abrió en medio de un clima de considerable incertidumbre sobre la evolución económica global, marcada por la crisis de la deuda en Europa. Con todo, el Índice de Incertidumbre Económica de España, presentado ayer por IESE, señala una pequeña moderación respecto a noviembre, cuando la intervención de Irlanda disparó de nuevo la intranquilidad. La escuela de negocios elabora el índice analizando las oscilaciones diarias del bono español a 10 años, el tipo de cambio dólar/euro, el Ibex 35, y el precio del barril de Brent. En diciembre, el índice se situó en 100 puntos, exactamente el valor medio de la primera década del siglo.

Por otra parte, España se mantuvo en 2010 en el puesto 21 entre los países más globalizados del mundo, a pesar de la crisis, por encima de Italia y EE UU y muy cerca de Francia.

Así se desprende de un informe de Ernst & Young y de Economist Intelligence Unit sobre la globalización presentado ayer en el Foro Económico de Davos. Al estudio le acompaña una encuesta a 1.000 ejecutivos de empresas de todo el mundo, en la que el 33% asegura que destinará al menos el 25% de su inversión a los emergentes durante los próximos cinco años.

Bernanke y Greenspan, culpables de la crisis en EEUU

La Comisión presidencial de Investigación de la Crisis Financiera en EE UU publica hoy sus conclusiones en un libro de casi 600 páginas que, como explicó ayer The New York Times, mantiene la teoría de que esta "era evitable" y que la culpa del desenlace se reparte entre un buen número de instituciones públicas y privadas (Wall Street y Washington). La Comisión, que basa sus conclusiones en lo acordado solo por sus miembros demócratas, encuentra particularmente responsables a los dos últimos presidentes de la Fed. A Alan Greenspan se le acusa de no hacer nada ante el crecimiento de la burbuja inmobiliaria y de abogar por una desregulación que llenó de el mercado de hipotecas tóxicas. A Ben Bernanke le critican la falta visión para ver venir la crisis.

Los miembros republicanos de la Comisión rompieron el panel en diciembre y echaron la culpa de la crisis en las espaldas de las hipotecarias semipúblicas Fannie Mae y Freddie Mac.

Por otro lado, el equipo de Bernanke dejó sin tocar los tipos de interés y mantener la compra de bonos del Tesoro hasta junio a la vista del "progreso decepcionantemente lento" de la economía" y el impacto negativo en el paro.