Cinco Sentidos

Los artistas que vigilan la política económica

Los pasillos y las dependencias de las instituciones públicas están repletos de obras de valor incalculable.

Los artistas que vigilan la política económica
Los artistas que vigilan la política económica

Un niño reprende al espectador ocasional con ojos de sorpresa, un pescador pretende pasar inadvertido, un antiguo gobernante observa con el semblante serio el quehacer de los funcionarios... Son algunas de las escenas que han contemplado la forja de la política económica española de los últimos años y las joyas de las colecciones artísticas que pertenecen a las principales instituciones públicas de corte económico, el Ministerio de Economía y Hacienda, el Banco de España y la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

Cuentan con departamentos enteros dedicados a su conservación o, como en el caso de la Fábrica de Moneda, con fundaciones que vigilan la conservación, uso y enriquecimiento de los fondos del Museo Casa de la Moneda, donde se encuentran la mayor parte de las obras de arte que pertenecen a esta institución. En todos los casos, sus conservadores estiman que el valor de los objetos que forman parte de las colecciones es incalculable.

Las razones que justifican el interés de las instituciones públicas en mantener estos tesoros artísticos están relacionadas tanto con el protocolo como con la historia. Según indican fuentes del Ministerio de Economía y Hacienda, "toda institución pública tiene que, por necesidades de memoria histórica y de protocolo, contar con unas instalaciones y cuidar de un patrimonio que se destina a recordar el pasado de la institución y a prestigiarla". En el mismo sentido, los trabajadores de estos espacios deben contar con "espacios acordes con la dignidad" de la Administración "para la celebración de actos de alto nivel".

El responsable de Conservaduría del Banco de España, José María Viñuela, informa de que esta institución cuenta con alrededor de 4.000 bienes artísticos, que han sido reunidos en los últimos dos siglos. Indica que el conjunto ha sido formado con los bienes artísticos que pertenecían a las instituciones que antecedieron al Banco de España, como el Banco Nacional de San Carlos o el Banco de San Fernando, y se ha ampliado con adquisiciones posteriores. Entre todas ellos, resaltan los ocho retratos de los fundadores del Banco de San Carlos pintados por Francisco de Goya, así como la serie de bodegones pintada por Juan van der Hamen y León.

Firmas de renombre

Viñuela relata que también cuentan con pinturas firmadas por Ignacio Zuloaga, Aureliano de Beruete y Darío de Regoyos, entre otros autores de la época moderna y contemporánea. Respecto a la segunda mitad del siglo XX, en las dependencias del Banco de España se pueden encontrar obras de Julio González, Antoni Tàpies, Manuel Millares, Eduardo Chillida, Jorge Oteiza, Miquel Barceló, José María Sicilia, y Cristina Iglesias. Carmen Laffón firma los retratos de los últimos gobernadores del Banco de España, Mariano Rubio y Luis Ángel Rojo, así como las imágenes de Juan Carlos I y la reina Sofía. Otros de los cuadros relevantes que alberga la institución que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez son el cuadro Voltaire leyendo un cuento, firmado por Joaquín Sorolla y que fue pintado para techo, y Humboldt en el Orinoco, de Pablo Palazuelo.

Respecto a la posibilidad de que estas obras abandonen algún día los pasillos del Banco de España, Viñuela asegura que éstas "forman parte de la historia de la institución y han sido adquiridas para anteriores y para el actual edificio del Banco". Añade que "aquí tienen un sentido de conjunto que se desvirtuaría al dividirla entre las colecciones públicas". A pesar de ello, reconoce que todos los años es prestado un número determinado de bienes artísticos para que formen parte de exposiciones organizadas por otros organismos.

A diferencia de las colecciones de arte del Ministerio de Economía y Hacienda y del Banco de España, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre posee un museo abierto al público en el que está expuesta la mayor parte de su colección artística. También cuenta en sus depósitos con obras que, por razones de espacio, no están mostradas, pero a las que se puede acceder con un permiso especial. En el caso de las otras dos instituciones, los aficionados al arte pueden tener la oportunidad de contemplar estos bienes si participan en uno de los programas de visitas oficiales, organizados periódicamente por sus servicios de protocolo. En el caso del Ministerio de Economía, las visitas sólo comprenden espacios concretos del edificio, como el archivo y la biblioteca. El piso principal y la parte noble del Ministerio, donde se encuentra el grueso de la colección, es una zona de trabajo, indican fuentes del gabinete.

A lo largo de la historia de estos organismos ha habido personajes que han doblado sus esfuerzos por enriquecer su patrimonio con obras de arte y añadir así escuetos momentos de placer cultural a sus habitantes. Es el caso de la figura de Tomás Francisco Prieto, que fue fundamental para que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre comenzara a elaborar una colección de dibujos, grabados y libros antiguos, así como de monedas y medallas.

El grabador fundó en 1711 una Escuela de Grabado en Madrid destinada a formar a los artistas que después trabajarían en las Casas de Moneda de España e Indias. Prieto se encargó de reunir estos materiales para formar a sus alumnos y, tras su muerte en 1783, estos constituyeron el núcleo inicial del Museo. A lo largo de 230 años de vida la Casa de la Moneda ha realizado adquisiciones y ha ido incorporando muestras de las monedas y otros productos hechos por la Fábrica de Moneda y Timbre.

Primero del mundo

El conjunto de obras del Museo Casa de la Moneda está considerado el más importante del mundo del sector de la numismática. Alberga monedas y medallas, maquinaria y útiles de acuñación, sellos, papel timbrado y lotería. La biblioteca, con volúmenes que van desde el siglo XVI al XIX, es una de sus secciones más importantes.

Las inquietudes artísticas de los técnicos que han ido poblando estas instituciones no se reflejan sólo en las obras de arte colgadas de las paredes y colocadas en las repisas. También los conjuntos arquitectónicos que ocupan revisten interés. Por ejemplo, el Ministerio de Economía está ubicado en las dependencias de la Real Casa Aduana, construida en 1769 y diseñada por Francesco Sabatini, arquitecto contemporáneo de Carlos III y responsable de algunas de las obras más representativas de Madrid, como la Puerta de Alcalá y parte del Palacio Real. De estilo neoclásico, la belleza de este imponente edificio reside en su simetría, así como en la amplitud de sus patios interiores y los arcos de medio punto de su fachada, semejantes a los de la Puerta de Alcalá.

Ya en el interior, los pasillos del Ministerio están decorados con 130 cuadros que van de la época barroca a la contemporánea, mobiliario de los últimos dos siglos y relojes y lámparas procedentes del palacio de La Granja. Su colección incluye un conjunto de manuscritos e impresos antiguos -los de más edad datan de 1575- y otros objetos relacionados con la burocracia.

Entre las pertenencias con más valor destacan los retratos de los ministros, el Pescador con Copo de Zacarías Velázquez y los cartones para tapices con escenas madrileñas, de Camarón. Una parte de las obras ha llegado al Ministerio a través de adquisiciones y donaciones de altos cargos, pero otras proceden del depósito del Museo del Prado, indican fuentes de la institución.

Las cifras

130 pinturas forman parte de la colección del Ministerio de Economía y Hacienda.

30 millones costaban las obras aceptadas por el Estado en 2009 para cancelar deudas.

Trajes de luces para olvidarse de Hacienda

Siempre duele desprenderse de un objeto personal, pero tanto más si las obligaciones con Hacienda obligan a perder una obra de arte. Es un recurso poco conocido y poco explotado en España, indican los analistas, pero las leyes reconocen la posibilidad de liquidar una deuda fiscal con bienes artísticos siempre que se cumplan una serie de condiciones, una figura como dación en pago en términos jurídicos.

Este sistema sólo puede utilizarse cuando el contribuyente se haya inmerso en un proceso de recaudación ejecutiva (cuando no se ha pagado el impuesto durante el periodo voluntario), indican fuentes de la Agencia Tributaria. Si una persona solicita la dación en pago, la Agencia debe informar a Patrimonio Histórico Artístico de esta petición y es esta institución la que se pronuncia sobre su aceptación tras valorar si la obra reviste interés.

En el último año se han presentado en la Agencia Tributaria 30 expedientes que solicitaban la liquidación de sus deudas con bienes artísticos, cuyo valor rondaba los 30 millones de euros, según datos facilitados por este organismo a CincoDías.

Entre los objetos aceptados por Patrimonio Histórico en el último año destacan un cuadro de Pablo Palazuelo y otro de Serge Poliakoff (perteneciente a su serie de composiciones). También recibió 13 trajes de luces y un capote de paseo, así como el archivo personal de Niceto Alcalá Zamora, una adquisición que estuvo revestida de polémica.

La abogado socio director de Abogados Alarte, Almudena Gomiz, subraya que los bienes susceptibles de utilizarse en una dación deben formar parte del Registro de Bienes de Interés Cultural o del Inventario General de Bienes Muebles. Asegura, además, que el objetivo de las autoridades al autorizar los bienes artísticos es doble. Por un lado, "facilitan el pago a los contribuyentes que carecen de liquidez" y, por otro, "incrementan el patrimonio histórico español".