Empleo&Directivos

La formación puede y (debe) ser divertida

Como los niños, los profesionales aprenden más si se divierten. Series de ficción, hípica o golf ganan terreno a la clase magistral en el aula

La formación puede ser divertida. Y quien piense que hoy día se puede seguir aplicando aquello de que la letra con sangre entra, parece equivocado. Sirva como argumento que el proceso de aprendizaje que emplean los niños en la guardería está basado en juegos y en situaciones divertidas. "Cuando te diviertes se multiplica tu capacidad de aprendizaje, si hay un componente lúdico las personas tienen mayor concentración", afirma Juan Mateo, presidente de la Factoría de Cine Empresarial (Face). En los últimos tiempos han aparecido atractivas propuestas que ofrecen soluciones para hacer negocios sobre un campo de golf, aprender liderazgo con la ayuda de los caballos, desarrollar el trabajo en equipo en un velero o las últimas técnicas comerciales a través de series de humor televisivas.

Sin embargo, y a pesar de esta creatividad, las empresas siguen mostrándose reacias a aplicar este tipo de soportes formativos, que se alejan de las aulas. "Tenemos que convertir la formación en algo apetecible, no puede ser algo tedioso, que cueste un esfuerzo para el profesional. Todo ha de ser fácil, aplicando humor, que es lo que permite recordar cada concepto de forma sencilla y de esta manera facilitar su aplicación al día a día profesional", señala Mateo.

La lección magistral está agotada, al menos en cuanto a la formación de profesionales se refiere. "Ya hay que aplicar técnicas interesantes dentro o fuera del aula, y sobre todo empleando el sentido del humor, con experiencias o juegos que no se olviden fácilmente", afirma Fernando Lanzaco, responsable de formación y desarrollo de Laboratorios Lilly. Porque cuando se vive algo intensamente "se aplica consciente o inconscientemente", prosigue Lanzaco.

Lo que sí existe es una proliferación de este tipo de cursos, que se plantean sin un contenido claro y sin un objetivo claro. "Además del componente lúdico hay que alinear la formación a los objetivos de las empresas, que éstas consigan los resultados que desean", señala Susana Zancajo, consultora de Adecco Training. Sobre las bonanzas de aprender liderazgo y habilidades directivas con la ayuda de caballos, asegura que estos animales son el mejor coach que se puede tener. "Porque la respuesta es inmediata, depende de cómo te relaciones con ellos, cómo haces los ejercicios, según los dirijas, ellos te responden de una manera u otra", agrega Zancajo, que asegura que lo importante es que se sientan las emociones que se quieren transmitir, y eso en aula es más complicado.

Lo ideal es buscar el equilibrio entre la teoría y la práctica, con el que desarrollar las emociones. "Por ahí pasan los cambios de comportamiento, lo difícil es que algo te despierte el interés, y eso se consigue extrapolando las vivencias con el día a día", explica Juan Antonio Fernández, gerente de formación y desarrollo de AstraZeneca. Su apuesta pasa por aplicar una metodología formativa para los 700 empleados de la compañía en España que desarrolle las emociones, a través de experiencias que despierten las ganas de cambiar.

"La clave es que la formación no se quede en un simple juego sino que sea capaz de ir más allá, la gente tiene que ver si tiene impacto en el día a día", afirma Fernández, que considera de gran ayuda para los mandos comerciales y la fuerza de ventas de la compañía las propuestas de ficción de Factoría de Cine Empresarial. "Me gusta porque con pequeñas secuencias divertidas, también a través de la ópera, del cine, de los monólogos o de los juegos en el campo de golf, se consiguen grandes logros, ya que lo que hay que conseguir es que la formación repercuta en el negocio", añade. Su preocupación por la formación va más allá de la simple contratación de un curso para la plantilla y pasa por el desarrollo de itinerarios de desarrollo profesional, que dura entre cuatro y nueve meses, y donde el estudio en el aula apenas representa un 10%, mientras que el 30% corresponde a autodesarrollo, esto es, a que esa persona busque la forma de abordar sus capacidades. "Si alguien tiene que mejorar el trabajo en equipo le hacemos un seguimiento de los logros conseguidos a través de la formación".

Lluvia fina más que chaparrón

Es el concepto que el directivo de AstraZeneca denomina "lluvia fina" que nada tiene que ver con el chaparrón. "Tenemos que conseguir que poco a poco, como pasa con el orvallo, que no cala de golpe, el profesional se vaya empapando de todos los cambios y conceptos nuevos que necesita aplicar", afirma Fernández.

El objetivo es cambiar un comportamiento día a día, sin que apenas uno se dé cuenta. La innovación, de momento y salvo algunas excepciones, es una asignatura pendiente en la formación. "Tenemos que aplicar en las empresas los mismos métodos que se emplean con los niños, buscando el entretenimiento, pero sin menospreciar la formación en aula", señala Fernando Lanzaco, que en Laboratorios Lilly se ocupa de la formación de 1.250 profesionales.

A través de los juegos y de la vivencia de experiencias se rompe el hielo y se consigue una mayor participación. "Aprendes más cuando lo vives. Por ejemplo, cuando participas en el diseño y fabricación de un prototipo de automóvil aprendes de una manera directa lo que es el trabajo en equipo", señala. Hablar de emociones en un aula es complicado porque, según afirma la consultora de Adecco Training Susana Zancajo, lo "primero que hay que hacer es conectar con uno mismo y eso se consigue cuando existe un ambiente distendido e informal". En esta empresa de servicios profesionales echan a volar la imaginación para ofrecer cursos diferentes, a través del fútbol americano, el baloncesto o la navegación en velero. "El objetivo es conocer el potencial que tiene un determinado colectivo", añade esta consultora, que cuenta que el próximo 28 de junio tiene contratado un curso para una empresa cuyo reto es conocer las habilidades emocionales que tienen sus empleados, al margen de los conocimientos técnicos, que ya se les presupone. "La metodología, en ocasiones, es un medio, no un fin". La formación audiovisual tiene su enganche y ofrece enormes posibilidades. Así lo cree Juan Mateo, pionero en técnicas formativas, que ha desarrollado series de televisión de cuatro y diez capítulos en las que aborda y desarrolla habilidades del mundo comercial, enfocados a la venta. "Es la asignatura pendiente de nuestras empresas porque hemos pasado 12 años en los que nos compraban y no hemos salido a vender. Tenemos que hacer que nuestras empresas se conviertan en máquinas de vender porque la situación no es nada boyante". Este formato, agrega, permite utilizar la banda ancha en internet, es fácil de consumir y de digerir porque cada capítulo tiene una duración de 15 minutos y todos están basados en el humor. "Es tremendamente pedagógico, el único problema que tenemos en este país es el miedo al qué dirán, no vaya a ser qué no se vea bien este tipo de formación en las empresas", dice Mateo.

Evolución. Del método del 'caso' al caballo

El método del caso se comenzó a aplicar en 1924 en Harvard Business School. En aquel momento supuso una auténtica revolución dentro de la formación de ejecutivos. Consiste básicamente en trasladar una escena o una determinada situación de una empresa, tanto de éxito como de fracaso, a las aulas, con el fin estimular y fomentar el debate entre los alumnos. Su implantación ha dado la vuelta al mundo, y no hay MBA que se precie en ninguna escuela de negocios por pequeña que sea que no utilice este método como herramienta formativa. Los expertos coinciden en la importancia que tiene abrir un debate y que todos los alumnos pierdan el miedo a expresarse en público.

De ahí se ha pasado a utilizar caballos, a realizar ejercicios al aire libre para fomentar determinadas capacidades, como el trabajo en equipo. O la grabación de secuencias televisivas, o el caso de un documental sobre el Himalaya, elaborado por Factoría de Cine Empresarial. "Se trata de hacer disfrutar a la gente con situaciones que no se olvidan", afirma el responsable de formación y desarrollo de Laboratorios Lilly. Pero lo que es más importante, añade Susana Zancajo, de Adecco, "se consigue retener mejor los conceptos".