TRIBUNA

Deuda privada, sistema financiero y cajas

La economía española afronta un ejercicio clave que marcará el perfil de recuperación del próximo lustro. Entre los problemas a resolver, la situación del sistema financiero ocupa el primer lugar. En este sentido, el país debe digerir los excesos crediticios de la última fase del boom inmobiliario junto al cambio estructural que la crisis internacional está provocando en los mercados financieros. Todo ello, con las dificultades de gestión añadidas por la estructura de propiedad de casi la mitad de las entidades financieras, las cajas de ahorro, que ralentiza la búsqueda de soluciones.

El sistema financiero español debe hacer frente a un volumen ingente de deuda, pero también a la potencial evolución de impagados en los créditos al sector privado no financiero (hogares y empresas). En este sentido, si bien es cierto que el crédito a hogares y empresas supone más del 177% del Producto Interior Bruto, el fuerte crecimiento de los últimos años estuvo muy concentrado en los sectores relacionados con el boom inmobiliario. El crédito a hogares se ha situado en el 83,4% del PIB, si bien tres cuartas partes se corresponden con el crédito hipotecario que registran tasas de morosidad reducidas, 2,83% en diciembre de 2009.

Por su parte, el crédito a actividades productivas ha saltado en los últimos años por encima del 88% del PIB, si bien la mitad corresponde a los créditos concedidos a la promoción inmobiliaria y a la construcción, sectores que apenas representan el 20% del conjunto de la actividad. Así pues, esta concentración permite una interpretación menos negativa del proceso de desapalancamiento pendiente del sector productivo.

De este modo, la demanda privada de crédito podría reanimarse antes de lo esperado, de modo que el lado corto del mercado estaría determinado por la oferta. Este diagnóstico parece preocupar a las autoridades que han anunciado una ambiciosa ampliación de la oferta crediticia del ICO. Sin embargo, nuestra primera recomendación respaldaría el proceso de consolidación fiscal para evitar un potencial efecto crowding-out en los próximos trimestres, descartando el desarrollo del ICO por sus implicaciones sobre la situación financiera del Estado. Ahora bien, una vez localizado el problema en la oferta de crédito es necesario cuantificarlo para buscar soluciones alternativas.

La cobertura por la provisión estadística de los créditos dudosos netos de sus respectivas provisiones específicas se sitúa en las cajas de ahorro en tan sólo el 32%, doce puntos por debajo de los bancos y más de veintitrés puntos inferior a la tasa de las cooperativas. De este modo, las cajas presentan un peor perfil de riesgo que se incrementa por la notable exposición al sector constructor y promotor, que supone el 56% del conjunto de la cartera de actividades productivas.

Así pues, los riesgos parecen concentrarse en el segmento de las cajas de ahorro y para cuantificarlos podemos adelantar los efectos de un repunte de la morosidad hasta el 9,0% desde el 5,36% registrado en el mes de enero. Bajo este supuesto moderadamente conservador, las cajas registrarían un déficit del margen ordinario de 14.869 millones de euros, lo que supondría un impacto del 27,7% del patrimonio neto del sector.

Adicionalmente, parte de los créditos morosos entrarán en fallidos y aún cuando las garantías reales podrían aminorar las pérdidas, el impacto global sobre el patrimonio sería sensiblemente superior. Asimismo, dada la elevada heterogeneidad del sector y la buena situación financiera de algunas de las más grandes entidades, el impacto podría concentrarse sobre un buen número de cajas.

En definitiva, las cifras manejadas apuntan hacia problemas de solvencia, y no sólo de liquidez, en un número no despreciable de cajas de ahorro cuya resolución puede no pasar por una fusión. La buena noticia es que aún bajo peores escenarios, la dotación máxima de 90.000 millones del FROB sería más que suficiente para recapitalizar el sector financiero, normalizando así el mercado de crédito sin necesidad de iniciar aventuras arriesgadas.

Además, esta situación de las cajas de ahorro coincide en el tiempo con la nueva revisión del acuerdo de capital de Basilea (Basilea III), que dará un papel preponderante al capital y las reservas dentro de los recursos básicos y limitará el cómputo la financiación híbrida y la financiación subordinada. En la misma línea, esta crisis ha puesto la luz sobre los problemas derivados de la indefinición de la naturaleza jurídica de las cajas que parecen explicar el retraso de los procesos de fusión y recapitalización. Por todo ello, es urgente la implementación directa del FROB, para revisar después la estructura de propiedad de las cajas de ahorro.

Jonás Fernández / Carlos del Olmo. Director del Servicio de Estudios / Analista financiero de Solchaga Recio & Asociados