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La generación de empleo toca techo en El Cabril

Los municipios aledaños al almacén de residuos nucleares lamentan que éste no haya creado más actividad empresarial

La generación de empleo toca techo en El Cabril
La generación de empleo toca techo en El Cabril

Los cuatro municipios aledaños a El Cabril (provincia de Córdoba), el almacén de residuos nucleares de media, baja y muy baja intensidad de toda España, parecen estar de acuerdo al menos en un aspecto: el maná económico y de empleo que dicen les prometieron por albergar semejante infraestructura, no ha tenido lugar.

Estas localidades se han unido para pedir al Gobierno mayores compensaciones económicas, tras conocer las cifras que se barajan para el futuro Almacén Central Temporizado (ATC), que rondan los siete millones de euros anuales. Hornachuelos, Fuente Obejuna, Navas de la Concepción y Alanís se reparten 1,9 millones, según sus propias estimaciones.

"Claro que se han creado puestos de trabajo, pero no ha repercutido tanto en la economía como nos dijeron", explica Francisco Romero, primer teniente de alcalde de Fuente Obejuna, uno de los cuatro municipios incluidos dentro del área de influencia de El Cabril, de 5.400 habitantes.

En esa categoría fueron también incluidos, cuando El Cabril empezó a funcionar en 1992, los municipios de Hornachuelos (Córdoba), Alanís (Sevilla) y Navas de la Concepción (Sevilla), por ser los más cercanos a la franja de 10 km que separa El Cabril del primer pueblo habitado.

Fuente Obejuna y sus 14 aldeas tienen a 30 personas empleadas por Enresa, la empresa pública creada en 1984 y que, aparte de El Cabril, también gestiona el desmantelamiento de instalaciones nucleares y el tratamiento de residuos radiactivos de todo el país. Aunque el empleo de esas 30 personas en esta localidad es bienvenido, no se ha incrementado salvo en contadas excepciones. "El empleo que hay es de plantilla, que puede aumentar en la medida en que haya ampliaciones de la instalación. El trabajo es bastante fijo", explica Carlos Martínez, responsable de Medio Ambiente de Comisiones Obreras. En total, Enresa ha generado en El Cabril 313 empleos directos, 117 en plantilla y 196 personas de contrata, entre técnicos, administrativos, gestión de sistemas y prestación de diversos servicios. "La mayor parte de la plantilla es de la zona", explican desde Enresa. Según la compañía, el 39% de sus empleados procede de Peñarroya-Pueblonuevo, el 17% de Hornachuelos, el 16% de Fuente Obejuna, el 5% de Azuaga (Badajoz) y el resto de otras poblaciones.

Las estimaciones de Enresa arrojan la creación de 100 puestos de trabajo indirectos. Pero estos apenas han tejido una red de empresas adyacentes. Transportes Durán, en el municipio de Hornachuelos, de 4.700 habitantes, se encarga desde hace 14 años de transportar al personal de Enresa y a las visitas guiadas hasta El Cabril. Agustín Durán, dueño de la compañía, ofrece así cuatro empleos fijos. "Es trabajo seguro", explica, aunque no le ha supuesto un alza significativa en sus ingresos.

El restaurante El Kiosko, en esta misma localidad, ofrece servicios de hostelería a la instalación de Enresa.

El alcalde de Alanís (provincia de Sevilla), de 1.890 habitantes, Cecilio Fuentes, insiste en que "la creación de empleo mejoraría la imagen de El Cabril". En su municipio no hay nadie que trabaje para Enresa ni se ha creado negocio alguno gracias al almacén de residuos radiactivos, lo que eleva la desconfianza de los vecinos hacia la instalación.

Fuentes reconoce que después de tantos años, el miedo se ha ido transformando en resignación. "A nadie le gusta tener eso ahí, pero el miedo a veces ha estado fundado en sospechas y no en ninguna certeza", concede.

En Hornachuelos tampoco se hace un balance positivo de la promesa de creación de empleo, en una región bastante deprimida. "No se han cumplido las expectativas", explica Francisco Castro, segundo teniente de alcalde y consejero de Medio Ambiente, en referencia al convenio con la empresa por el que Enresa debería ocupar vacantes con vecinos de Hornachuelos. Desde hace cinco años, sólo se habría contratado a una persona de la localidad.

Por ello, este municipio se ha unido a Fuente Obejuna, Navas de la Concepción y Alanís para reclamar más fondos como compensación por albergar El Cabril. El agrio debate que se ha abierto sobre la localización del futuro Almacén Temporal Centralizado (ATC), que albergará los residuos de alta intensidad, ha encontrado eco en esta comarca. Estos pueblos piden una revisión del paquete de 1,9 millones de euros que reciben y que quedan muy lejos de los siete millones que se barajan para la localidad que acoja el ATC.

De ese paquete, cada municipio recibe un porcentaje diferente, en función de la distancia respecto a El Cabril y del volumen de residuos radiactivos que Enresa recoge cada año. A Hornachuelos le corresponde el 50% de esos fondos; Fuente Obejuna se lleva el 25,99%; Alanís el 0,18% y Navas de la Concepción recibe el 23,93%. Además, los cuatro reciben una asignación fija anual, procedente de la Fundación Enresa. Pese al remolino de información que ha estado circulando sobre la futura ubicación del ATC y que ha alcanzado a El Cabril, "no es planteable que este almacén de media, baja y muy baja intensidad acoja los residuos de alta intensidad, El Cabril no es propicio para ello", explican desde Comisiones Obreras.

El ATC se construirá para acoger los residuos radiactivos que ahora albergan Reino Unido y Francia, a los que España alquila parte de sus instalaciones.

Para Sebastián, la nuclear puede ser renovable

El ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, recurrió la semana pasada en el Congreso a la capacidad renovable de los residuos nucleares para calmar el agrio debate sobre el alojamiento del Almacén Temporal Centralizado (ATC), que albergará los residuos radiactivos de alta intensidad en España.

"Algún día", dijo Sebastián, la energía nuclear será "una renovable más", cuando puedan utilizarse como combustible los residuos que serán almacenados en el ATC.

La posibilidad que evocó Sebastián es vista con escepticismo por los expertos. El reciclaje de residuos nucleares, llamado "reproceso" en la jerga técnica, es posible, aunque muy costoso y contaminante.

De llevarlo a cabo, España debería transportar a Francia las 7.000 toneladas de residuos nucleares que nuestro país genera anualmente. Y tendría que ser así porque, de los países de nuestro entorno, sólo Francia posee la tecnología capaz para llevar a cabo esta técnica.

En caso de que el país galo aceptara nuestros residuos, se tratarían, lo que generaría a su vez más residuos, fruto de la selección de elementos que es necesario realizar para extraer componentes útiles para generar nuevo combustible.

Estos volverían de nuevo a España. Su destino sería el futuro Almacén Temporal Centralizado, donde sólo parte de los desechos iniciales podrían emplearse para un nuevo uso.