Entorno

El bajón de la demanda azuza a las renovables

Red Eléctrica augura que el año terminará con un descenso del consumo eléctrico superior al 4%.

La primera turbina eólica flotante en aguas de Noruega
La primera turbina eólica flotante en aguas de Noruega

Afinales del mes de octubre, más del 50% de la demanda eléctrica nacional fue cubierta por energías renovables, que sumaron 346 gigavatios/ hora (GWh), según datos de Red Eléctrica (REE). Esa semana la demanda fue baja y en España se registraron fuertes vientos en varias regiones del mapa. Días después, nuevo récord de la energía del viento. En la madrugada del 8 al 9 de noviembre, más del 50% de la electricidad producida en España se generó por molinos eólicos. Ese fin de semana la Península se había visto de nuevo azotada por un fuerte temporal de viento.

El bajón de la demanda eléctrica ha abierto de nuevo la polémica y el debate sobre el impulso de las renovables, que se están beneficiando de una coyuntura que el sector eléctrico sufre como un fuerte batacazo. En el centro de la batalla se sitúan las primas que las energías limpias reciben.

Red Eléctrica anunció esta semana que la demanda eléctrica cerrará 2009 con una caída superior al 4%, según explicó el presidente de la compañía, Luis Atienza. Un otoño e invierno demasiado suaves han impedido que los últimos meses del año registren tasas positivas, como se preveía. Atienza reconoció que el descenso del consumo de electricidad en 2009, debido a la crisis, supondrá una pérdida de cuatro o cinco años de demanda.

En medio de la debacle eléctrica, las renovables están saliendo reforzadas frente a otras fuentes de energía como el carbón o el gas, ya que el mercado las adquiere por su bajo precio, fruto de la compensación de las primas. A largo plazo, la caída de la demanda afectará a la tarifa eléctrica, que financia las primas a las renovables.

Representantes del sector eólico han salido al paso de la batalla que se avecina entre energías limpias y las empresas eléctricas, que se ven amenazadas. José Donoso, presidente de la Asociación Empresarial Eólica, quiso desmarcarse de las primas que hasta ahora se han otorgado a otras energías renovables, como la fotovoltaica, con niveles récord de crecimiento gracias a las subvenciones.

Según Donoso, entre los meses de enero y agosto de 2008, la energía eólica recibió el 24% de las primas al régimen especial, aportando el 45% de la generada, lo que ratifica el "alto grado de competitividad" de esta energía.

Sin embargo, la solar concentró el 46% de las primas y sólo aportó el 8% de la generación eléctrica total en régimen especial.

Red Eléctrica calcula que en 2009 la eólica habrá supuesto el 13% de la electricidad; la hidráulica, entre un 9% y un 10%, y la solar, un 2,5%, con lo que más del 25% habrá sido renovable a lo largo de todo el año.

La eólica no ha dejado de crecer en potencia instalada desde 1997. Ahora, el gran reto es la distribución de la energía limpia en la red. La eólica aún debe solucionar los huecos de tensión, cuyo riesgo de desconexión súbita pone en peligro la estabilidad del sistema.

El récord de producción registrado a principios de mes fue una grata sorpresa para el sector en este sentido, ya que desmintió la amenaza de colapso ante la llegada de un elevado porcentaje de energía eólica al sistema.

Según Red Eléctrica, España necesita aumentar sus interconexiones y duplicar la capacidad de bombeo como instrumento de almacenamiento eléctrico, cuestiones indispensables para el desarrollo de las renovables. "Si no se puede exportar, bombear o canalizar la oferta hacia el valle de consumo no habrá capacidad para integrar las renovables", ha explicado Atienza.

En este sentido, el coche eléctrico aparece como el gran aliado de la eólica, ya que se espera que pueda permitir almacenar energía de noche, cuando apenas existe consumo, para recargar las baterías de este tipo de vehículos.

Ahora, el gran objetivo de las energías limpias es cumplir con las ambiciosas expectativas de la Unión Europea. La UE ha querido marcar el paso, atribuyéndose unilateralmente el esfuerzo de alcanzar el 20% de energías renovables en 2020, así como el 20% de mejora en la eficiencia energética y el 20% de reducción de emisiones de CO2. En España, para que el este porcentaje de consumo energético sea renovable, hasta el 40% de la producción de electricidad deberá provenir de las energías limpias. Es decir, que aún queda largo camino por recorrer, dado que actualmente representan 7,7% de la energía primaria en España, frente al 3,6% de hace doce años.

Los expertos aseguran que de cara a las exigenciasmedioambientales que empiezan a perfilarse en los países ricos, serán necesarias todas las fuentes de energía, renovables y de origen fósil. Las petroleras han hecho suyo este mensaje.

El presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau, volvió a cargar las tintas esta semana contra el desarrollo de las renovables y la atribución de primas. "No podemos pensar que el mundo se va a sostener con renovables", explicó durante un encuentro con medios en Río de Janeiro, según recogió Servimedia. Por ello, la compañía aboga por invertir más en I+D+i en tecnologías que permitan, por ejemplo, la captura y secuestro de CO2 en los pozos ya agotados.

También la empresa eléctrica Eon defiende el desarrollo de tecnología que permita seguir explotando los combustibles fósiles. En un encuentro organizado esta semana por el Club de la Energía, el presidente de la compañía en España,Miguel Antoñanzas, aseguró que hay que trabajar con fuentes de energía como el carbón, "impopular", cierto, pero "indispensable" aún. Además, hay reservas de sobra, suficientes para cientos de años y situadas en regiones políticamente estables, aseguró.

Antoñanzas vaticina que las energías renovables no serán una alternativa real a los combustibles fósiles hasta finales de siglo, por lo que es necesario asegurar el suministro de la generación convencional. Las primas deben ser transparentes.

Los molinos marinos flotan para alejarse de la costa

Siemens se ha aliado con la noruega StatoilHydro para la instalación de la primera turbina eólica flotante a gran escala del mundo, en aguas noruegas. Hasta ahora, los molinos de viento en alta mar disponen de turbinas montadas sobre el fondo marino.

Con esta tecnología, los cimientos resultan muy caros a profundidades superiores a los 30 y 50 metros, lo que "puede limitar la explotación a gran escala de la energía eólica en mar abierto, especialmente en países con zonas de aguas someras muy pequeñas o inexistentes cerca de la línea costera", según explican desde Siemens.

La compañía alemana, líder en el mercado de la energía eólica en mar abierto, que empieza a imponerse como opción estratégica para la expansión de la eólica, ha diseñado Hywind, una turbina flotante que permitirá mayor libertad a la hora de instalar aerogeneradores en mar abierto, que se extiende a 100 metros por debajo de la superficie y se fija al lecho marino mediante tres tubos de anclaje.

El primer modelo puesto en marcha se encuentra a 12 kilómetros al sureste de Karmoy, en aguas noruegas de una profundidad de 220 metros. La máquina estará conectada a la red local mediante un cable submarino y ambas compañías esperan que empiece a producir electricidad a mediados de julio de 2010, tras una serie de pruebas.

El objetivo es crear un parque eólico con 200 turbinas que podrían generar hasta 400 TW/h, una capacidad suficiente para abastecer hasta 200.000 hogares.

El viento en alta mar en la costa española también podrá producir grandes cantidades de energía. A diferencia de Noruega, el mar gana mucha profundidad a poca distancia de la costa, lo que convierte la alta mar española en candidata idónea para el desarrollo de turbinas flotantes. Iberdrola Renovables prevé la construcción de uno de estos modelos.

Noruega abre la vía comercial a la captura de CO2

Seguir emitiendo dióxido de carbono y enterrarlo. Es la apuesta de las petroleras, de cuya mano nació la idea de la captura y almacenamiento de CO2 como fórmula sostenible. Estados Unidos lanzó la idea y su desarrollo abre la puerta a cuantas emisiones se quieran producir, ya que pueden ser enterradas.

En Europa, Noruega es el país con más experiencia en la materia. Desde 1996, el gigante energético Statoil separa el dióxido de carbono del gas natural que extrae de la plataforma Sleiper, en pleno Mar del Norte, y lo inyecta a más de 1.000 metros de profundidad bajo el fondo marino. La planta de Mongstad, que estará operativa en 2011, separará el dióxido de carbono fruto de la combustión de carbón y de gas natural de las centrales térmicas que generan electricidad.

El ejemplo noruego no sólo se debe al desarrollo tecnológico, del que Noruega es líder en la materia, sino a la generación de incentivos para llevar a cabo el proyecto. Este país azuzó al sector privado anunciando la creación de un impuesto de 50 euros por tonelada de CO2 emitida desde las plataformas marinas.

En concreto, el proceso conocido como secuestro de CO2 consiste en separar el dióxido de carbono de otros gases que resultan de la combustión en tres momentos. A continuación ese gas se transporta hacia su lugar de almacenamiento por gasoductos, o por barco si es líquido.

El gas se almacena en venas terrestres, en acuíferos salinos o en venas de carbón sin explotar. El secuestro de CO2 llega en un momento de creciente demanda energética. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), China e India representarán el 50% del incremento de la demanda hasta 2030, y dos tercios procederán del carbón. China abre una central de carbón cada cinco días.

Australia, uno de los mayores consumidores de carbón del mundo, en su mayoría importado de China, abrió en abril de 2008 su primera planta de secuestro de CO2, que capturará y comprimirá 100.000 toneladas de dióxido de carbono hasta 2010. Después, ese material se inyectará a dos kilómetros de profundidad en una reserva agotada de gas natural. Hasta la fecha, la instalación no se ha planteado objetivos comerciales, sino que se destinará a ayudar a la investigación en este campo.

Las organizaciones ecologistas se oponen a esta nueva fórmula, ya que supone seguir emitiendo gases contaminantes en aumento y el seguimiento de los desechos no puede asegurarse indefinidamente.