TRIBUNA

Apoyaré los Presupuestos

Apoyaré el Estatut que apruebe el Parlament de Catalunya". La famosa frase del entonces candidato Rodríguez Zapatero expresaba, con su rotundidad habitual, una promesa que, como tantas, iba a ser incumplida. Y, que me resulta útil para explicar mi posición -que es la de CiU- en relación a los Presupuestos Generales del Estado para el próximo ejercicio.

El incumplimiento del presidente no sólo afecta a sus promesas. Afecta al cumplimiento de las Leyes. Si hay algo grave en un mandatario es la falta de respeto a la legislación vigente. Y, mucho más si se trata de una Ley con rango de ley orgánica y perteneciente al llamado bloque constitucional. Estoy refiriéndome al Estatuto de Autonomía de Catalunya, que no ha sido respectado en más de la mitad de sus preceptos referentes al modelo de financiación. CiU no puede avalar el desarrollo de ninguna norma que resulte tan claramente contradictoria con un Estatut, en cuyo proceso de aprobación participó de modo decisivo. Esta constatación bastaría para justificar nuestra posición ante los PGE del 2010. Pero hay más, ¡mucho más!

Siendo los Presupuestos la expresión más genuina de la política económica de la Administración General del Estado, su aceptación tiene mucho que ver con el grado de coincidencia con dicha política económica. Si uno comparte los objetivos del Gobierno, ve con buenos ojos los criterios adoptados para superar la situación de extrema crisis, y puede estar de acuerdo con un porcentaje substancial de las medidas adoptadas por el Ejecutivo, entonces el apoyo al documento presupuestario resulta casi obligado.

Pero, alguien conoce, a día de hoy ¿cuáles son estos objetivos gubernamentales en los distintos ámbitos de la actividad económica? ¿Sabe alguien cuál va a ser el camino elegido por un presidente cuya posición ante el dialogo social, o ante la política impositiva cambia en tan solo unas horas? ¿O cuál es el criterio de Rodríguez Zapatero en relación a la generación eléctrica, a su tarificación, y al peso de las energías renovables? ¿Y, en relación a éstas, como casa su cacareado discurso de fomento de la sostenibilidad, con sus decretos ley poniendo mil y una trabas al desarrollo de la energía termo solar, eólica o procedente de la biomasa? ¿Cómo va a crear empleo si además de ser manifiestamente incapaz de redimensionar el sector inmobiliario, licita menos de la mitad de obra pública, que el ejercicio anterior? ¿Y, la austeridad: como explicará el presidente que sus famosos ajustes presupuestarios se basan en recortes draconianos del presupuesto del Ministerio de Innovación?

La actitud de CiU, a lo largo de la presente legislatura, ha sido, en línea con nuestra mejor tradición, profundamente constructiva. Decenas de propuestas presentadas y defendidas aprovechando todos los resquicios reglamentarios del Congreso y del Senado. Y, con relativos éxitos, debidos mucho más a la debilidad parlamentaria del Gobierno, que no a la receptividad de los socialistas en torno a nuestras posiciones.

Esta vocación convergente de contribución a la gobernabilidad del Estado, tan presente en nuestra acción política en la capital del reino, no va a interrumpirse en momentos tan críticos para tantos ciudadanos catalanes a los cuales, también, queremos defender ante las instituciones estatales. Creo que emulando el lenguaje, que no el comportamiento del señor Rodríguez Zapatero, podría resumir la posición de CiU diciendo:

Como portavoz del Grupo Parlamentario de CiU en la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados apoyaré los presupuestos generales del estado para 2010 que contemplen todas y cada una de las determinaciones previstas en la Ley Orgánica del Estatut d'Autonomia de Catalunya, especialmente las referidas a la financiación y a la inversión pública; que den una respuesta valiente a la crisis económica, asumiendo la responsabilidad de acometer, sin más dilación, las reformas estructurales necesarias para aumentar la productividad de la economía española y abandonando el verbalismo estéril; que protejan de verdad a la población que más sufre los efectos de la crisis y sea capaz de reintegrar a miles de parados en el mundo del trabajo; que invierta los tan escasos recursos públicos en las infraestructuras que, con mayor eficiencia, contribuyan a hacer más competitivos los distintos sectores productivos; que contribuyan, de verdad, a hacer nuestro desarrollo más sostenible…

Creo que nadie duda ni del compromiso de CiU, ni de la escasa probabilidad de lograr que el Gobierno socialista asuma, en buena parte, nuestros tan razonables postulados.

Creo que nadie duda del compro-miso de CiU, ni de la escasa probabili-dad de lograr que el Gobier-no socia-lista asu-ma nues-tros pos-tulados"

Pere Macias i Arau. Portavoz de CiU en la Comisión de presupuestos